En Hermanos de armas, el célebre historiador James Holland narra la extraordinaria historia de los Sherwood Rangers, el regimiento británico de voluntarios que se convirtió en una de las unidades blindadas más célebres de la contienda. Tras forjarse un nombre en batallas como El Alamein, desembarcaron en Normandía el Día D y, desde entonces, combatieron sin descanso por Francia, Bélgica y Holanda hasta ser la primera unidad de tanques británica que penetró en Alemania. Junto a ellos, recorreremos a bordo de sus Shermans miles de kilómetros, viviremos algunos de los combates más feroces del frente occidental y seremos testigos de cómo los soldados se apoyaron en la camaradería y el coraje para enfrentar el terror de la guerra y convertirse en héroes.
Gracias a los fascinantes testimonios de los tanquistas y el análisis experto de James Holland, Hermanos de armas da vida a la sangrienta y caótica recta final de la guerra en Europa y nos ofrece el relato más potente hasta la fecha sobre cómo fue realmente luchar en los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial.
El historiador británico
comienza poniéndonos en contexto sobre la historia de la unidad en cuestión.
Los Sherwood Rangers Yeomanry, fueron inicialmente una formación del Ejército
Territorial británico, utilizada como una unidad de caballería montada en
Palestina al estallar la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente se convirtió en
una unidad de artillería hasta pasar a ser una blindada durante la campaña del
desierto. Estuvo equipada con tanques M3 Grant y Crusader, y finalmente
desembarcó el Día D, equipada con tanques M4 Sherman y Firefly. Sin duda, una
evolución singular la de los SRY.
Aunque el prólogo se remonta a la Batalla del Alamein en 1942, el núcleo de la obra se centra en la campaña de 1944-1945 desde el desembarco en la Playa Gold de Normandía el 6 de junio de 1944, hasta las operaciones finales en Bremen, Alemania, en mayo de 1945. Holland sigue a personajes reales como el comandante Stanley Christopherson, el capellán Leslie Skinner, el teniente Bill Wharton y el artillero George Dring, todos ellos civiles antes de la guerra. El relato detalla batallas pivotales, como los combates en Normandía contra fortificaciones alemanas, la liberación de Bélgica (incluyendo la intensa lucha en Geel), la invasión de los Países Bajos y la Operación Veritable, con el cruce del Rin. Con precisión, describe la vida cotidiana en los tanques: la claustrofobia, el olor, y el perpetuo temor a minas, cañones antitanque y los temibles Tigers y Panthers alemanes.
Como en todo trabajo de Holland lo mejor es su modo de narrar los acontecimientos, es casi como si pudiera transportarte allí; su narrativa es así de buena. Explica la razón de las altas tasas de bajas entre las tripulaciones de tanques, que curiosamente se dieron en una proporción más alta cuando recibían un impacto y eran destruidos y, como resultado, la infantería enemiga se encargaba de ellos. Como muestra de las terribles bajas, mencionar que cuando los Sherwood Rangers llegaron a la frontera alemana a fines de 1944, había habido una rotación del 100% en sus tripulaciones.
La obra está repleta de
episodios memorables, y se detallan las tácticas de combate con precisión.
Aunque los Sherman eran inferiores en blindaje y potencia de fuego a sus
contrapartes alemanas, destacaban por su fiabilidad, rapidez en reparaciones y
cadencia de disparo (un tiro cada tres segundos). Las emboscadas eran
frecuentes; el regimiento avanzaba hasta ser atacado, perdía un tanque y
contraatacaba. Holland explica complejidades tácticas, como la colaboración
infantería-tanques, donde brigadas independientes como la 8ª Armoured absorbían
los impactos iniciales para que divisiones acorazadas explotaran brechas. Todas
estas acciones se cobraban un alto precio humano con muertes por quemaduras,
asfixia o fuego enemigo al evacuar vehículos destruidos.
Inspirado en obras como la genial Band of Brothers de Stephen Ambrose, Holland adopta un enfoque narrativo que humaniza la escala masiva de la guerra al centrarse en una unidad específica. La magnífica edición de Ático de los libros incluye mapas, fotografías y apéndices técnicos —como la composición de un regimiento blindado británico y una detallada infografía del Sherman y el Firefly— para enriquecer la comprensión. La investigación es meticulosa, basada en archivos británicos y estadounidenses, diarios inéditos, memorias e entrevistas con veteranos y familias, ofreciendo una perspectiva detallada de la unidad. También desmitifica ideas erróneas, como la inferioridad absoluta de los Sherman, y subraya que la resistencia alemana persistió ferozmente incluso tras cruzar el Rin.
En definitiva, Hermanos de armas es una obra maestra de la historiografía sobre la Segunda Guerra Mundial, un tributo conmovedor al coraje y sacrificio de los Sherwood Rangers. Holland equilibra acción trepidante, análisis histórico y empatía humana, transportando al lector al interior de un tanque Sherman avanzando a sangre y fuego hasta el corazón del Reich.

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