Sinopsis: La Ilíada y la Odisea han despertado durante generaciones el interés de lectores de todas las edades que han «imaginado» el mundo de los dioses y los héroes griegos de la mano del aedo ciego Homero. El viaje de Odiseo de regreso a casa tras la destrucción de Troya nos lleva a episodios como la lucha con el cíclope, la bajada a los infiernos, el peligroso encuentro con el monstruo Escila y el violento Caribdis… y, por supuesto, la vuelta a Ítaca y el enfrentamiento con los pretendientes que acosan a su esposa Penélope. Pero antes, en este volumen, Peter Connolly cuenta la participación de Odiseo en la Guerra de Troya, junto con las hazañas de Áyax, Diomedes, Patroclo y Aquiles –y el combate de este contra el troyano Héctor–, así como el ingenioso ardid del caballo de madera. La leyenda de Odiseo no es solo una recreación del relato homérico, sino una puesta en escena del mismo con fascinantes ilustraciones y una meticulosa investigación de la civilización micénica en el contexto del Bronce Final, de la panoplia de los guerreros que combatieron en Troya y de esta misma ciudad a partir de sus diversas excavaciones; y también de lo que hay de «verdad» en los viajes de Odiseo y de la Ítaca a la que al fin regresó. Al concluir sus páginas, el lector no podrá evitar que en su mente aún resuenen las aventuras de Odiseo, el de fecundos ardides.
Por otro lado, contar el
mito de un modo fidedigno no es una tarea fácil. No cabe duda de que a esto han contribuido la literatura y, más recientemente, la cultura popular. Nuestra
mente suele proyectar al Ulises encarnado por Kirk Douglas, las naves
espaciales de la nostálgica serie de animación Ulises 31 o, incluso, la
reciente —y discutida— adaptación cinematográfica de Christopher Nolan. Frente
a esta visión romantizada, la obra de Peter Connolly, galardonada en su día con el prestigioso
Times Education Supplement Senior Information Book, no dibuja fantasía, sino un
mundo material rigurosamente documentado.
El recorrido narrativo sigue de cerca la mirada del héroe a través de una cuidada estructura en cinco actos, diseñada tanto para cautivar a quienes se acercan por primera vez a Homero como para satisfacer a los lectores más veteranos. Connolly arranca rastreando el origen del conflicto originado por la fuga de Helena en «Todo por una chica», para sumergirnos de inmediato en la violencia visceral de los combates en Troya a lo largo de «Días de muerte» y «Días de lágrimas». En estas páginas, el lector contempla las esplendidas ilustraciones de las panoplias del periodo, muy alejadas de lo que el cine nos ha mostrado habitualmente.
La obra cambia de escala
al adentrarse en «La gran aventura», donde la deriva náutica de Odiseo entre
monstruos, ninfas y cíclopes es analizada bajo el prisma de la geografía y el
comercio marítimo del siglo XII a. C. Finalmente, «De vuelta a casa» orquesta
el implacable ajuste de cuentas con los pretendientes en el palacio de Ítaca. A
lo largo de este periplo, las reconstrucciones de armas, planos de ciudades,
mapas detallados y hallazgos reales se entrelazan con la épica, demostrando que
detrás de pasajes legendarios como el desafío contra Polifemo o la travesía junto
a las sirenas late la memoria distorsionada de la expansión micénica.
El verdadero genio de
Peter Connolly (1935–2012) residió en su capacidad para conciliar la máxima
exigencia académica —respaldada por su condición de investigador en el
Instituto de Arqueología de Londres— con una sensibilidad artística fuera de lo
común. Sus ilustraciones huyen del acartonamiento de la pintura histórica
tradicional. Cada rostro, desde un monarca aqueo hasta un artesano anónimo,
transmite una humanidad abrumadora. Sus láminas a color no solo enseñan cómo
encajaban las piezas de una armadura de placas o cómo se organizaba un palacio
en Pilos, sino que permiten al lector habitar visualmente un mundo que antes
solo existía en el texto.
La edición española, recuperada con un esmero absoluto por Desperta Ferro, supone un viaje en el tiempo en un doble sentido. Por un lado, nos transporta a los orígenes de la literatura y la civilización occidental; por otro, apela a la nostalgia de aquellas generaciones de lectores que, fascinados en su juventud por estas ilustraciones a todo color, terminaron convirtiéndose en los historiadores y arqueólogos del presente. La leyenda de Odiseo es, en definitiva, un clásico imprescindible y el compañero ideal para explorar el mito.















