El pasado mes fue una auténtica montaña rusa de sensaciones frente a la pantalla, transitando
desde la decepción más absoluta hasta el descubrimiento de joyas que ya
consideramos imprescindibles. Nuestra trayectoria comenzó tropezando con una
actualización fallida del mito de Drácula. La gran sorpresa llegó de la mano de
Tetris, transformando un dato histórico en un thriller geopolítico vibrante que
diseccionó con maestría el choque entre ideologías. Para equilibrar tanta
intensidad, el optimismo radical de Ted Lasso nos sirvió como el refugio
perfecto, recordándonos que la bondad y la empatía siguen siendo motores
narrativos capaces de conquistarnos. En definitiva, un mes de
contrastes donde la calidad, cuando ha aparecido, lo ha hecho para recordarnos
por qué amamos las buenas historias.
Películas
Drácula ★★✰✰✰ Bajo una estética que intenta emular el dinamismo visual de Luc Besson, esta versión de Drácula se presenta como una obra desorientada y carente de alma que fracasa en su intento de actualizar el mito. La cinta naufraga en una indecisión tonal asfixiante, saltando de lo grotesco a una solemnidad que su flojo guion no puede respaldar, lo que genera momentos que parecen más una parodia accidental —con esos peculiares esbirros de piedra— que una verdadera tragedia gótica. En última instancia, el exceso de metraje y la alarmante falta de profundidad convierten el visionado en una experiencia superficial que se desvanece casi al instante, dejando en el aire la gran incógnita de cómo una propuesta tan vacía y mal calibrada logró superar la fase de guion para llegar a la pantalla.
Tetris ★★★★★ Aunque la procedencia soviética del Tetris es un dato conocido, resulta sorprendente descubrir que su origen oculta un thriller geopolítico de tal calibre. La narrativa nos traslada al ocaso de la década de los 80, un momento en el que el bloque comunista se desmoronaba y las reglas del juego eran drásticamente distintas: al haber sido gestado en la URSS, la propiedad intelectual pertenecía al Estado y no a su autor, un detalle legal que desencadena un conflicto fascinante. Se trata de una propuesta absolutamente recomendable, capaz de cautivar tanto a los entusiastas de la informática clásica como a quienes busquen una trama de suspense bien ejecutada. Es, sin duda, una de esas joyas cinematográficas que justifican con creces el tiempo invertido.
'71 ★★★★✰ Bajo la dirección de Yann Demange, este vibrante ejercicio de supervivencia nos sumerge en el caos de la Belfast de los años setenta a través de la odisea de Gary Hook, un joven soldado británico que queda atrapado en territorio hostil. La película destaca por un ritmo frenético que apenas concede tregua, apoyado en una realización de estilo casi documental donde el uso de la cámara en mano refuerza una atmósfera asfixiante y descarnada, aunque por momentos resulte vertiginosa. Este realismo visual, marcado por una fotografía lúgubre y una banda sonora que huye de los efectismos para subrayar lo siniestro, encuentra su pilar fundamental en la interpretación de Jack O'Connell; el actor carga con el peso narrativo de la cinta mediante una actuación física y conmovedora que sobresale incluso dentro de un sólido reparto secundario. En definitiva, se trata de una propuesta implacable y de una tensión constante que no permite al espectador ni un segundo de descanso.

















