Sinopsis: La historia de España no solo se escribió en los campos de batalla ni en los salones del trono. También se fraguó en la penumbra de los aposentos, donde la ambición y el deseo se entrelazaban en una peligrosa danza de poder. Damas de corona y alcoba revela la vida de mujeres que, con inteligencia, belleza y astucia, influyeron en reyes, manipularon cortes y decidieron el destino de un país, muchas veces desde la sombra más íntima.
La obra comienza con un
bello prólogo narrado en primera persona, que ilustra el intenso análisis al
que han sido expuestas las esposas de los reyes a lo largo de la historia.
Organizado en cuatro grandes bloques que recorren cronológica y temáticamente
las vidas de diversas figuras femeninas, desde la Antigüedad tardía y la Edad
Media hasta el siglo XIX, cuya influencia moldeó el destino de imperios, reinos
y naciones. De la Cruz sostiene que, al margen del idealismo romántico
vinculado a las cortes, las alcobas actuaron como espacios en los que se
pactaron acuerdos, se consolidaron adhesiones y se originaron conflictos
políticos. Así, el ensayo resalta cómo estas mujeres —reinas por derecho,
consortes, amantes y favoritas— emplearon su inteligencia, atractivo y posición
para influir en el poder establecido y determinar el curso de eventos históricos.
El recorrido comienza con personajes que sirvieron de enlaces entre esferas culturales y políticas. Sobresale Gala Placidia, hija de Teodosio y hermana de Honorio y Arcadio, capturada por los visigodos, desposada con su rey Ataúlfo y, más adelante, desempeñando un papel clave en las cortes romana y visigoda. A pesar de que las mujeres en Roma no podían ingresar directamente al Senado ni ocupar puestos judiciales, Placidia ejerció influencia en resoluciones importantes, ajustándose a transformaciones radicales en un Imperio romano que se aproximaba a su ocaso en Occidente. En este periodo también destaca Brunequilda, quien desempeñó un papel fundamental en la esfera política de los visigodos. Su poder se mantuvo vigente por muchos años, influyendo en las elecciones que impactaron a su linaje y tomando parte en pactos y disputas internas que definieron el destino del reino.
La Edad Media es un periodo muy interesante ya que abunda en ejemplos de mujeres con poder directo. Urraca de León, la primera reina propietaria en Europa, defiende su trono frente a abusos conyugales y oposiciones nobiliarias. María de Molina actúa como regente múltiple, estabilizando la dinastía castellana y demostrando una astucia política excepcional. Otra mujer de armas tomar fue Leonor de Guzmán, amante de Alfonso XI de Castilla, cuya relación alteró la sucesión real y desató guerras fratricidas. Las mujeres de Al Ándalus también ocupan un lugar destacado en el libro. Descubriremos a Subh, apodada la Vascona, una esclava que ascendió a dominar el califato omeya y fue clave en el ascenso de Almanzor, interviniendo en intrigas sucesorias. No menos fascinante es la vida de Tarub: Concubina de Abderramán II en la Córdoba califal, quien convirtió su belleza en poder, rivalizando con emires y visires en disputas domésticas que afectaron al Estado.
En la Edad Moderna encontramos, según la autora, el periodo donde triunfaron las reinas y donde las amantes brillaron en todo su esplendor. De triunfos, fracasos y amantes supo mucho Juana I de Castilla, heredera de vastos dominios pero víctima de manipulación y confinamiento por su esposo Felipe el Hermoso y su hijo Carlos V; marcada por la pasión y la tragedia, su historia ilustra cómo el amor y la locura se entretejieron con el poder. Otro capítulo a destacar es el protagonizado por Isabel II, cuya vida matrimonial y afectiva impactó decisiones políticas, con favoritos influyendo en el acceso al poder, y que enfrentó un escrutinio moral persistente. Un interesantísimo capítulo en el que he descubierto la fuerte crítica social que tuvo que sufrir la reina por sus devaneos extraconyugales, nada nuevo bajo el sol.
Finalmente diré que uno de los mayores aciertos que he encontrado en la obra es el estilo de Engel de la Cruz. La autora hace gala, en todo momento, de una prosa atractiva y personal, casi novelesca, que transforma el ensayo en un ejemplar ejercicio de divulgación histórica. En suma, Damas de corona y alcoba es una obra esencial para quienes desean conocer una historia alternativa, narrada desde las sombras íntimas donde el poder se gestó de verdad.



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