3 de abril de 2026

Lecturas de marzo

Marzo ha sido un viaje literario e histórico increíble. Este mes nos hemos sumergido en las fascinantes mujeres del mundo romano de la mano del libro de la historiadora Cristina Rosillo López. No faltaron las biografías: en esta ocasión, por partida triple, desde el legendario Mitrídates el Grande, pasando por la emperatriz Mesalina, hasta llegar a Léon Degrelle, uno de los mayores colaboracionistas del Tercer Reich. También hemos estrenado colaboración con Ediciones Tercios Viejos, la editorial de la librería del mismo nombre y todo un referente nacional en el ámbito de la historia militar, con la reseña de Resiste Tucson, de Álber Vázquez. Si sois o pasáis por Madrid, no dudéis en visitarlos en la calle María Panés n.º 4; tienen cosas maravillosas.


¿Habéis leído mucho durante el mes de marzo? ¿Coincidimos en algún libro?




- "Mesalina" de Honor Cargill-Martin - Edhasa (Reseña)

- "Guerra. La evolución del conflicto militar desde 1945 a Gaza" de General David Petraeus y Andrew Roberts - Ático de los libros (Reseña)

- "Las caídas de Roma" de Michele Renee Salzman - Gredos (Reseña)

- "Léon Degrelle" de Pablo Cuevas - Pinolia (Reseña)

- "El rey del veneno" de Adrienne Mayor - Desperta Ferro (Reseña)

- "Códigos de la muerte" de Doña Gorgo - Oberon (Reseña)

- "Resiste Tucson" de Álber Vázquez - Ediciones Tercios Viejos (Reseña)

- "Barbarroja 1941. La guerra absoluta" de Jean Lopez y Lasha Otkhmezuri - Ático de los libros (Reseña)

- "Romanas. Voces rescatadas" de Cristina Rosillo López - Desperta Ferro (Reseña)


Andrés y Susana

1 de abril de 2026

Tras las huellas de Aníbal - Arturo Gonzalo Aizpiri

Fecha de edición: septiembre 2.022
Editorial: Almuzara
Páginas: 224
Precio: 17,95 €
Género: Ensayo, historia, arqueología
Otro libro reseñado del autor:

Sinopsis: Su nombre parece condenado. Su rostro apenas se adivina en las vitrinas de un museo. Una nebulosa de olvido envuelve hoy la figura de Aníbal Barca en la otrora Hispania, como parte casi accidental de su postergada historia antigua. ¿Por qué tal destino para el hombre que osó desafiar a Roma desde nuestra tierra? Desde que pusiera pie en Gadir acompañando a su padre, en 237 a. e. c., hasta su partida, al frente de su ejército, en 218 a. e. c., transcurrieron casi dos décadas. Sin embargo, la atención dedicada a este periodo en la vida de Aníbal es insólitamente escasa. De todo este tiempo han debido quedar huellas, unas muchas enterradas y otras resistiendo inclemencias y desprecios. Sí: en Cádiz, en Cartagena, en el Tajo o en Sagunto, entre otros lugares, resuenan aún los ecos de sus sueños y batallas, al menos en el oído de quienes quieren oírlos, impelidos a recorrer los pasos de aquellos que los precedieron y acaso como respuesta a un profundo anhelo de permanencia. Es esta la historia ilustrada de un emocionante viaje cuyas conclusiones reivindican su dimensión hispánica y desagravian a uno de los personajes más fascinantes de la Antigüedad.


OPINIÓN

Hay libros que no solo se leen, sino que se recorren con los pies y el alma. Tras las huellas de Aníbal, de Arturo Gonzalo Aizpiri (Almuzara, 2022), es uno de ellos: un ensayo híbrido de viaje, arqueología y divulgación histórica que transforma la Península Ibérica en un escenario vivo, palpitante, casi cinematográfico. En apenas 224 páginas —edición ilustrada con dibujos del propio autor—, el volumen sigue, paso a paso, los casi dos décadas que Aníbal Barca estuvo en Hispania entre 237 y 218 a. C., el año que inició su marcha al frente de un ejército multiétnico rumbo a Italia. Aquellos años formativos, donde el joven cartaginés se forjó como militar, heredó el proyecto bárcida y aprendió a comandar a íberos, celtíberos y vacceos, han sido sistemáticamente eclipsados por la epopeya alpina. Aizpiri se pregunta, con lucidez y urgencia, por qué el hombre que osó desafiar a Roma desde nuestra tierra sigue siendo un gran olvidado en museos y libros de texto. La respuesta es el libro que hoy reseñamos. 

El autor, doctor en Ciencias Químicas y CEO de Enagás, es uno de esos espíritus que se resisten a las etiquetas fáciles. Tras tres décadas compaginando la alta dirección empresarial con una pasión desbordante por la Antigüedad, ya había conquistado a miles de lectores con su Trilogía de Aníbal —El heredero de Tartessos, El cáliz de Melqart (Premio Hislibris 2014) y La cólera de Aníbal (Premio Hislibris 2019)—, novelas que reconstruyen con rigor y viveza el mundo de los Barca en Iberia. Ahora da un paso más y abandona la ficción para entregarnos este ensayo que, por momentos, parece un cuaderno de campo elevado a la categoría de literatura.

La estructura es muy equilibrada. Aizpiri alterna tres planos con gran maestría: el contexto histórico riguroso —citas a fuentes clásicas y a especialistas como Pedro Barceló o Manuel Bendala Galán, sin nunca caer en la erudición estéril—, la crónica de viaje personal —visitas reales a Cádiz, Cartagena, Sagunto, Carmona o el valle del Tajo, con encuentros inolvidables con arqueólogos, guardas de yacimientos y vecinos que aún respiran historia— y las ilustraciones a mano alzada que él mismo dibuja: monedas, relieves, murallas, esculturas. Estos dibujos no son mero adorno; actúan como ventanas directas a lo que las palabras a veces no alcanzan a transmitir, y convierten el libro en un objeto bello y útil. A todo ello también contribuye el estilo narrativo del autor, fluido y apasionado. Los capítulos breves se devoran, y al cerrar el volumen uno siente el impulso irrefrenable de calzarse las botas y repetir el itinerario. 

Con el pasar de los capítulos he aprendido que, en el fondo, la obra defiende una tesis clara y poderosa: Aníbal no fue un invasor de paso, sino un producto genuino de Hispania. Aquí se educó, aquí mandó por primera vez y aquí concibió un imperio helenístico en Occidente. Aizpiri reivindica esa “dimensión hispánica” y, al mismo tiempo, eleva una defensa apasionada de la arqueología como patrimonio vivo. Denuncia —con datos y sin dogmatismo— la infravaloración de muchos yacimientos cartagineses e íberos: mal señalizados, amenazados e invisibles en los planes educativos. Así, su trabajo se convierte, casi sin pretenderlo, en una llamada sutil pero firme a proteger y a mirar con ojos nuevos lo que yace bajo nuestros pies, mientras seguimos los pasos del cartaginés más famoso de la historia. 

En suma, Tras las huellas de Aníbal es una obra madura, hermosa y profundamente sugestiva que combina con destreza rigor histórico, sensibilidad literaria y una pasión auténtica por el patrimonio. Tanto para quienes se acercan por primera vez a la figura del insigne cartaginés como para aquellos que ya han leído sobre él en profundidad, tienen aquí una excelente oportunidad de sumergirse —o redescubrir— aquel remoto pasado a través de sus didácticas líneas y sus magníficas ilustraciones.




Tras las huellas de César en Hispania



Susana D.

30 de marzo de 2026

Romanas. Voces rescatadas - Cristina Rosillo López

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Desperta Ferro
Páginas: 384 + 8 en color
Precio: 26,95 €
Género: Ensayo
Colección: Historia Antigua

Sinopsis: Roma, nombre de mujer, ciudad encarnada en diosa. Y, sin embargo, cuando se narra su historia, no escuchamos las voces de las romanas, enmudecidas en unas fuentes escritas por y para los hombres. ¿Podemos rescatar esas voces, podemos desafiar un silencio milenario e intentar recuperar lo que emperatrices, libertas o esclavas dijeron y sintieron? Cristina Rosillo López, reconocida experta en la antigua Roma, responde en su libro Romanas. Voces rescatadas a este desafío nunca antes planteado: sí, se puede contar la historia del mundo romano empleando únicamente fuentes escritas por mujeres, desde cartas a epitafios o grafitis. Mujeres de la élite, como una Livia o una Agripina que escribió sus Memorias, pero también trabajadoras como Amica y Detfri, que escribieron sus nombres en una teja junto a las huellas de sus zapatos. Una historia contada por ellas, porque las experiencias femeninas son también universales: nos hablan de elecciones y de alta política, de comercio y de trabajo, de ciencia y de cultura, de amor y sexo, de cuidados, dolor y de la pérdida de seres queridos… Sus voces en primera persona nos hablan, en suma, de la vida en Roma a través del prisma femenino, porque la historia no son solo grandes procesos y revoluciones, batallas y conflictos, sino también las pequeñas historias que nos hablan del día a día. En Romanas. Voces rescatadas, la antigua Roma funciona como un espejo en el que mirar nuestra sociedad, y sus mujeres nos hablan de un mundo que no es el nuestro pero que nos interpela. Es necesario rescatar sus palabras para devolverles su pasado, sus vidas y sus historias, tan distintas de las nuestras en algunas cosas, pero tan igual en tantísimas otras. Escuchémoslas.

OPINIÓN

Sin miedo a equivocarme, puedo calificar de revolucionario este ensayo de Cristina Rosillo López, catedrática de Historia Antigua en la Universidad Pablo de Olavide y una de las mayores especialistas internacionales en la República romana y en la historia de las mujeres en la Antigüedad. Aunque al acercarnos a Roma solemos fijarnos en sus grandes figuras, en las batallas más emblemáticas o en su vasto legado cultural, el libro Romanas. Voces rescatadas (Desperta Ferro, 2026) toma un rumbo distinto y dirige la mirada hacia la gran olvidada —y, me atrevería a decir, marginada— de toda esa historia: la mujer. Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es cómo la autora se adentra en lo que suele quedar oculto bajo los grandes relatos, concediendo voz propia a esos personajes femeninos anónimos que habitualmente permanecen en la sombra de la historia.

Rosillo López lleva este planteamiento un paso más allá y construye, por primera vez, toda la narración del mundo romano exclusivamente a partir de fuentes escritas por las propias mujeres: cartas, epitafios, grafitos, poemas, inscripciones y hasta memorias. Sin reinterpretaciones masculinas ni testimonios indirectos, solo sus palabras directas y en primera persona. El resultado es una delicia de obra que no solo rescata voces silenciadas, sino que transforma por completo nuestra imagen de Roma: de un relato épico y androcéntrico pasa a convertirse en un tapiz coral, humano y lleno de matices donde las mujeres aparecen como sujetos activos que gobiernan, comercian, aman, sufren, crean y sobreviven. Desde las primeras páginas se aprecia además que, pese a su ambición y rigor académico, se trata de un trabajo de divulgación cercana, accesible y sumamente atractivo, ideal para todo tipo de público y especialmente disfrutable para los aficionados a la historia de la antigua Roma. 

La estructura del libro sigue un hilo cronológico y temático que facilita la inmersión del lector. Tras una introducción que expone el ambicioso método —casi una investigación detectivesca entre miles de fragmentos dispersos—, el primer capítulo, De ciudad a potencia internacional, nos lleva desde los orígenes itálicos hasta la conquista del Mediterráneo. Aquí descubrimos, por ejemplo, la cista Ficoroni, un joyero del siglo IV a. C. regalado por Dindia Macolnia a su hija, o la teja de Pietrabbondante (hacia el 100 a. C.) donde las trabajadoras Amica y Detfri dejaron sus nombres junto a la huella de sus pies, como una firma obrera que desafía el paso del tiempo. También aparece el poema “A Roma” de la poetisa griega Melino, que personifica la ciudad como una diosa guerrera y madre, cantado en procesiones para congraciarse con el poder emergente. 

En El gobierno de un Imperio la autora explora el papel femenino en la alta política y la administración, desde las emperatrices hasta las mujeres que influyeron en las decisiones desde las sombras. Aquí brillan con luz propia las mujeres de la dinastía Ulpio-Antonina, cuyo papel, como señala la autora, fue decisivo para proporcionar y asegurar el trono imperial. El tercer capítulo explora los confines del Imperio. Desde la lluviosa Britania, donde las mujeres de los campamentos militares describen su vida cotidiana, hasta Egipto, donde turistas del mundo romano dejaron sus "grafitis". La autora prosigue con La vida en el mundo romano, para mí, uno de los más interesantes. Aquí entran en escena los grafitos y pintadas de Pompeya donde algunas mujeres pedían votos para candidatos a edil o presumían, sin pudor, de sus encuentros sexuales. Se habla de amor, sexo, cuidados, pérdidas y trabajos manuales con una crudeza y una sinceridad que humanizan al instante el relato.

 

El quinto capítulo, La construcción del mundo romano, ilustra cómo se construyó el mundo romano gracias al mecenazgo femenino: mujeres que financiaron templos, edificios públicos, acueductos, teatros y circos, convirtiéndose en figuras destacadas de sus comunidades. Finalmente, un certero epílogo titulado La experiencia femenina es también universal cierra el círculo con una reflexión poderosa: esas voces de hace más de dos mil años nos interpelan directamente. Roma se convierte en espejo de nuestra propia sociedad, con sus desigualdades, sus estrategias de supervivencia y sus anhelos comunes.

 

Lo más valioso del libro es que no romantiza ni victimiza a las romanas. Las muestra en toda su complejidad: ambiciosas, cariñosas, resentidas, emprendedoras, sumisas o rebeldes según el contexto. Rosillo López consigue que figuras como Agripina (cuyas memorias perdidas se intuyen entre líneas) o las adorables y humildes trabajadoras Amica y Detfri cobren la misma viveza. El estilo es divulgativo pero riguroso, con un ritmo que engancha y un manejo magistral de las fuentes que nunca abruma al lector no especialista. 

En definitiva, Romanas. Voces rescatadas no solo reivindica el pasado de la mujer romana; lo ilumina de forma nueva y lo hace relevante. Si siempre habías sentido que la historia de Roma estaba incompleta, este ensayo te demostrará que, efectivamente, lo estaba… hasta ahora.



Colección Historia Antigua



Susana D.