10 de agosto de 2026

La Guerra del Opio - Julia Lovell

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Desperta Ferro
Páginas: 472 + 32 a color
Precio: 28,95 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: La Guerra del Opio es uno de los episodios más infames de la historia de Gran Bretaña, arrastrada por los intereses de empresarios de dudosa reputación, corporaciones privadas, lobistas sin escrúpulos y halcones del imperialismo más depredador a un conflicto inmoral por un negocio que generaba formidables fortunas a costa de diezmar a la población y destruir la economía del Imperio Qing: el derecho a vender opio y, en última instancia, el sometimiento de China a la supremacía occidental. El libro La Guerra del Opio. Drogas, codicia y la forja de la China moderna, de la historiadora y sinóloga Julia Lovell, que lleva décadas estudiando las fuentes chinas, va mucho más allá de la perspectiva occidental tradicional al otorgar protagonismo y voz propia al Imperio Qing, explorando sus intensas interacciones con el mundo más allá de sus fronteras –desterrando el mito de un país cerrado e impermeable–, su idiosincrasia interna, así como la incomprensión mutua que empujó a ambas partes hacia la guerra; un conflicto tan brutal como asimétrico condicionado por la abrumadora superioridad tecnológica occidental y la falta de realismo militar de China, no exento de episodios tragicómicos, hipocresía victoriana, tropiezos burocráticos, errores militares y oportunismo político. A lo largo de los últimos dos siglos, esta guerra desatada por la droga y la codicia –motivos que resuenan en conflictos actuales– se ha convertido en el episodio fundacional del nacionalismo chino, una humillación que ha moldeado las interacciones de Pekín con el resto del mundo, y una memoria y unos prejuicios que han enturbiado su relación con Occidente hasta el día de hoy.


OPINIÓN

La Primera Guerra del Opio (1839-1842) suele despacharse en los currículos occidentales como el choque inevitable entre el progreso del libre comercio británico y el inmovilismo de la dinastía Qing. Sin embargo, tras esa fachada civilizatoria se esconde uno de los episodios de narcotráfico de Estado más flagrantes de la historia. En La Guerra del Opio (Desperta Ferro, 2016), la sinóloga Julia Lovell disecciona este conflicto inmoral y nos muestra cómo, paradójicamente, terminó convirtiéndose en el crisol donde se forjó el nacionalismo chino contemporáneo. El resultado es un trabajo muy revelador que, por un lado, busca curar la amnesia histórica del Reino Unido, recordando a los lectores que buena parte de la opulencia victoriana se construyó financiando la Royal Navy y la importación de té mediante los ingresos del monopolio del opio cultivado en la India. Por otro lado, pretende explicar a Occidente por qué este enfrentamiento lejano sigue condicionando las relaciones diplomáticas de Pekín en pleno siglo XXI.

Lovell hace gala de una gran capacidad para dinamitar mitos a ambos lados del tablero. Frente al relato tradicional, la autora nos presenta el conflicto como el triunfo del caos, repleto de chapuzas burocráticas, improvisaciones y cinismo. Los británicos jamás ejecutaron ningún plan maestro de conquista; más bien, justificaron la defensa militar de contrabandistas privados bajo la bandera del librecambismo, enviando cañoneras entre remordimientos parlamentarios y vacilaciones constantes.


Del lado Qing, el retrato resulta igual de desmitificador. El Imperio chino era un Estado fragmentado, asolado por la corrupción y plagado de disidencias. Muchos ciudadanos, lejos de oponer resistencia patriótica, aprovecharon el desconcierto para vender suministros a la flota invasora o espiaron a su favor. La corte imperial, atrapada en su propio orgullo y desconectada de la realidad geográfica, recibía informes delirantes donde las aplastantes derrotas frente a la artillería inglesa se camuflaban como formidables victorias. 

Aunque su título sugiera que va a abarcar las guerras en plural, el volumen se centra casi por completo en la Primera Guerra del Opio (1839-1842), relegando la Segunda a escasas páginas. Esto obedece a que el objetivo principal del ensayo esquiva la estricta crónica castrense para sumergirse en la sociopolítica y la construcción de la memoria histórica. Lovell detalla magistralmente cómo las hostilidades, que en su momento los mandarines consideraron secundarias frente a amenazas existenciales internas como la Rebelión Taiping, fueron elevadas décadas después a la categoría de trauma existencial. Para la historiografía oficial del Partido Comunista, la derrota marca el inicio del llamado «Siglo de la Humillación», narrativa explotada intensamente tras la masacre de Tiananmen. Convertir el desastre bélico en símbolo perpetuo de la agresión imperialista permitió (y permite) al gobierno desviar el descontento interno y unificar al país bajo el rentable paraguas del victimismo patriótico. 

La cuidada edición de Desperta Ferro brilla con su habitual e impecable aparato gráfico y cartográfico. La pluma de Lovell resulta ágil y domina el retrato psicológico de personajes clave como el intransigente Henry Pottinger, el comisionado Lin Zexu o el emperador Daoguang, cuya desconexión de la realidad condicionó la debacle. No obstante, algunos echarán en falta una mayor profundidad táctica sobre las batallas terrestres y los asedios, ya que el foco recae mayoritariamente en los personajes, los despachos y los debates políticos. Lejos de ser un punto negativo, esto es precisamente todo lo contrario: esta decisión narrativa dota a la obra de una riqueza fascinante, priorizando el pulso diplomático y humano por encima del simple análisis militar.


En definitiva, Julia Lovell firma un ensayo magistral que sirve para desmontar tanto la interesada desmemoria británica como la propaganda victimista china. El mejor resumen del conflicto llegó dos años y medio después del inicio de las hostilidades: tras dilapidar millones de onzas de plata y sacrificar miles de vidas, el emperador Daoguang demostró la desconexión total de la Ciudad Prohibida al escribir a su comandante en primera línea para preguntarle, genuinamente sorprendido: «¿Dónde está exactamente Inglaterra?»."



Andrés CM

6 de agosto de 2026

Hundidos - Carlos León Amores

Fecha de edición: marzo 2.026
Editorial: Alianza editorial
Páginas: 528
Precio: 21,95 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: Un recorrido cronológico por los principales naufragios de la armada española ocurridos en aguas americanas entre los siglos XV al XIX. Con el telón de fondo de la historia de un imperio naval y económico sin precedentes, el libro se recrea en la descripción de las flotas, las rutas de navegación, los puertos y astilleros, los productos transportados, las tripulaciones, los tipos de barcos, las causas de los naufragios, las relaciones con la población autóctona, búsqueda, rescate e investigación arqueológica. 

Dieciséis historias trágicas de navegación y muerte, en unos casos; de sufrimiento y supervivencia, en otros; rigurosamente documentadas mediante testimonios de archivo, mapas históricos e ilustraciones y fotografías de los restos de los barcos y los objetos conservados en museos, así como explicaciones técnicas de navegación, climatología, construcción naval, cartografía, armamento, indumentaria y vida a bordo.


OPINIÓN

El océano es el museo más grande del mundo, pero también el más inaccesible y mitificado. Durante siglos, los naufragios han alimentado ficciones de piratas y cazatesoros, ensombreciendo la cruda realidad de quienes se jugaron (y perdieron) la vida en el mar. En Hundidos (Alianza Editorial, 2026), el doctor en Arqueología Carlos León Amores nos invita a sumergirnos en la historia del Imperio español en América, pero lo hace desde una perspectiva tan original como reveladora: diseccionando sus peores desastres marítimos. La obra pone el foco en el naufragio humano, material y tecnológico. Como certeramente señala el propio autor en sus páginas, «un barco es la barrera entre la vida y el caos».

El libro articula un recorrido cronológico impecable a través de dieciséis naufragios emblemáticos ocurridos entre los siglos XV y XIX. Sin embargo, no estamos ante un simple catálogo de pecios. León Amores utiliza el hundimiento de estas flotas —desde los cayos de Florida hasta el archipiélago de las Perlas— como un hilo conductor para explicar los engranajes económicos, logísticos y sociales que sostenían el imperio. 

A través de las causas de estos accidentes, el lector comprende de primera mano las verdaderas condiciones de la navegación de la época. El autor expone las brutales tensiones a bordo, la lucha contra una climatología despiadada (como los huracanes en las Bahamas o Pensacola) y los evidentes límites del progreso técnico frente a la fuerza de la naturaleza. 

En mi opinión,  uno de los mayores logros de Hundidos es su capacidad para aunar la precisión académica con un ritmo narrativo brillante. Y es que, pese al perfil eminentemente académico de su autor —con décadas de experiencia dirigiendo excavaciones e inventariando naufragios para el Ministerio de Cultura—, su prosa huye por completo de la aridez del manual universitario.  El libro se devora con la agilidad propia de una novela histórica, hilando relatos trágicos de muerte con extraordinarios episodios de supervivencia.

A esta agilidad narrativa contribuye de manera decisiva la fantástica edición de Alianza, plagada de ilustraciones, mapas históricos, fotografías de restos arqueológicos y objetos rescatados que se integran con los testimonios de archivo. Queda patente así la tesis central del libro: la arqueología subacuática no busca tesoros, sino que es una ciencia imprescindible para rescatar las evidencias que complementan, e incluso corrigen, a las fuentes escritas.

 

Para entender la ambiciosa magnitud del marco temporal que abarca la obra, basta observar los extremos de su índice. El libro enmarca exactamente el principio y el fin de la presencia española en América a través de dos naufragios que cambiaron la historia. El viaje arranca en 1492, con la pérdida de la Santa María en el primer viaje colombino (el primer naufragio español en el Nuevo Mundo), y se cierra abruptamente en 1898, con la destrucción de la escuadra del almirante Cervera en Cuba. Cuatrocientos años de auge y caída encapsulados entre las carabelas de Colón y los buques de acero del desastre del 98.


Libro, en suma, más que recomendable, y de cuya lectura pueden sacar provecho incluso los ya iniciados en nuestra historia naval. Apasionante e instructivo, el texto transforma nuestra visión del fondo marino, recordándonos que el auténtico patrimonio no reside en las riquezas sumergidas, sino en la memoria de quienes surcaron el océano y perdieron la vida en él.



Andrés CM

3 de agosto de 2026

Corazones de león - Dan Jones

Fecha de edición: febrero 2.026
Editorial: Ático de los libros
Páginas: 360
Precio: 22,95 €
Género: Novela histórica
Serie: Los perros de Essex

Sinopsis: 1350. Inglaterra se tambalea por el azote de la peste negra. Pueblos vacíos, familias destrozadas, un reino debilitado… y lo peor está por llegar. 

Una última cruzada. 

Tras regresar de Francia, la pequeña banda de guerreros conocida como los Perros de Essex se ha dispersado, pero cuando la poderosa Castilla hace que soplen vientos de guerra, los veteranos guerreros tendrán que volver a tomar las armas y luchar en una batalla como ninguna a la que se hayan enfrentado antes. La Inglaterra medieval cobra vida en esta aventura épica, repleta de acción y heroísmo.


OPINIÓN

En 1346 desembarcaron en Normandía para abrirse paso a sangre y fuego hasta Crécy; un año después, se hundieron en el barro y la desolación del interminable asedio de Calais. Ahora, en Corazones de león (Ático de los Libros, 2024), Dan Jones nos sitúa en 1350 para poner el punto final a su espléndida trilogía. Sin embargo, quienes esperen una continuación inmediata de la guerra continental se encontrarán con un escenario mucho más sombrío: han pasado tres años, la Peste Negra ha diezmado a casi la mitad de la población europea y los Perros de Essex se han dispersado. 

Con esta premisa, Jones toma una decisión narrativamente valiente. En lugar de encadenar batallas masivas, explora los llamados «años intermedios» del conflicto, demostrando que la Guerra de los Cien Años no fue una sucesión ininterrumpida de victorias inglesas, sino un periodo plagado de largas y tensas treguas donde la supervivencia diaria era una batalla en sí misma.

 

El gran motor de esta tercera entrega es el completo desencanto de sus protagonistas y su incapacidad para dejar atrás la violencia. En Winchelsea, Loveday FitzTalbot, el antiguo y carismático líder de la banda, busca desesperadamente una existencia pacífica regentando la ruinosa taberna El León Verde. Jones refleja con gran pericia histórica la realidad económica pospeste a través de los problemas de Loveday: un tejado con goteras que no puede reparar porque las nuevas ordenanzas reales prohíben pagar salarios dignos, y una alarmante escasez de mano de obra absorbida por los astilleros militares.

 

En el otro extremo del espectro social encontramos a Romford. El joven arquero, lejos de sus días de excesos, prospera en la corte de Windsor como escudero del endeudado Sir Thomas de Holand. Envuelto en intrigas financieras relacionadas con el rescate del noble francés cautivo, el Conde de Eu, y lidiando con la caprichosa esposa de Thomas (la histórica Juana, conocida como la «Bella Doncella de Kent»), Romford descubrirá que la política cortesana puede ser tan letal como una carga de caballería. 

A pesar de sus esfuerzos por rehacer sus vidas, la guerra vuelve a llamar a su puerta, esta vez en forma de corsarios castellanos que asolan la costa sur inglesa. Las circunstancias obligan a Loveday, presionado por el sargento de armas del rey, a reunir a los restos de su jauría: veteranos como el incombustible Millstone y Thorp, a los que se une sangre nueva como el impredecible Rigby. 

La narración, que arranca cociéndose a fuego lento, va ganando un ritmo constante hasta desembocar en la histórica batalla naval de Winchelsea. Es aquí donde Jones vuelve a brillar al fusionar el rigor del historiador con el pulso del novelista. Nos ofrece estampas tan reales como asombrosas: desde el rey Eduardo III y sus caballeros escuchando música de juglares en la cubierta de su buque insignia instantes antes del abordaje, hasta los acantilados repletos de civiles observando la carnicería naval frente a los imponentes barcos castellanos.

 

El mayor acierto del autor en este cierre de trilogía es su implacable exploración de las secuelas psicológicas de la guerra. Lejos del arquetipo del héroe medieval, la novela profundiza en lo que hoy diagnosticaríamos como estrés postraumático. Hombres curtidos que se deben la vida mutuamente, pero que son incapaces de reinsertarse en la paz y que acaban comprendiendo una cruda realidad: una vez que la guerra ha echado sus garras sobre un hombre, este siempre acabará regresando a ella.

 

Corazones de león es una secuela más que digna que cierra de forma redonda la historia de los Perros de Essex. Dan Jones esquiva el romanticismo para ofrecernos un retrato crudo, humano y desencantado sobre el verdadero precio de empuñar las armas por los intereses de unos monarcas para los que los soldados son meros peones prescindibles. Con unos arcos de personaje muy bien cerrados y una excelente inmersión histórica, esta novela confirma el rotundo éxito del autor en su paso del ensayo a la ficción histórica. 




Serie Los perros de Essex



Susana D.