30 de marzo de 2026

Romanas. Voces rescatadas - Cristina Rosillo López

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Desperta Ferro
Páginas: 384 + 8 en color
Precio: 26,95 €
Género: Ensayo
Colección: Historia Antigua

Sinopsis: Roma, nombre de mujer, ciudad encarnada en diosa. Y, sin embargo, cuando se narra su historia, no escuchamos las voces de las romanas, enmudecidas en unas fuentes escritas por y para los hombres. ¿Podemos rescatar esas voces, podemos desafiar un silencio milenario e intentar recuperar lo que emperatrices, libertas o esclavas dijeron y sintieron? Cristina Rosillo López, reconocida experta en la antigua Roma, responde en su libro Romanas. Voces rescatadas a este desafío nunca antes planteado: sí, se puede contar la historia del mundo romano empleando únicamente fuentes escritas por mujeres, desde cartas a epitafios o grafitis. Mujeres de la élite, como una Livia o una Agripina que escribió sus Memorias, pero también trabajadoras como Amica y Detfri, que escribieron sus nombres en una teja junto a las huellas de sus zapatos. Una historia contada por ellas, porque las experiencias femeninas son también universales: nos hablan de elecciones y de alta política, de comercio y de trabajo, de ciencia y de cultura, de amor y sexo, de cuidados, dolor y de la pérdida de seres queridos… Sus voces en primera persona nos hablan, en suma, de la vida en Roma a través del prisma femenino, porque la historia no son solo grandes procesos y revoluciones, batallas y conflictos, sino también las pequeñas historias que nos hablan del día a día. En Romanas. Voces rescatadas, la antigua Roma funciona como un espejo en el que mirar nuestra sociedad, y sus mujeres nos hablan de un mundo que no es el nuestro pero que nos interpela. Es necesario rescatar sus palabras para devolverles su pasado, sus vidas y sus historias, tan distintas de las nuestras en algunas cosas, pero tan igual en tantísimas otras. Escuchémoslas.

OPINIÓN

Sin miedo a equivocarme, puedo calificar de revolucionario este ensayo de Cristina Rosillo López, catedrática de Historia Antigua en la Universidad Pablo de Olavide y una de las mayores especialistas internacionales en la República romana y en la historia de las mujeres en la Antigüedad. Aunque al acercarnos a Roma solemos fijarnos en sus grandes figuras, en las batallas más emblemáticas o en su vasto legado cultural, el libro Romanas. Voces rescatadas (Desperta Ferro, 2026) toma un rumbo distinto y dirige la mirada hacia la gran olvidada —y, me atrevería a decir, marginada— de toda esa historia: la mujer. Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es cómo la autora se adentra en lo que suele quedar oculto bajo los grandes relatos, concediendo voz propia a esos personajes femeninos anónimos que habitualmente permanecen en la sombra de la historia.

Rosillo López lleva este planteamiento un paso más allá y construye, por primera vez, toda la narración del mundo romano exclusivamente a partir de fuentes escritas por las propias mujeres: cartas, epitafios, grafitos, poemas, inscripciones y hasta memorias. Sin reinterpretaciones masculinas ni testimonios indirectos, solo sus palabras directas y en primera persona. El resultado es una delicia de obra que no solo rescata voces silenciadas, sino que transforma por completo nuestra imagen de Roma: de un relato épico y androcéntrico pasa a convertirse en un tapiz coral, humano y lleno de matices donde las mujeres aparecen como sujetos activos que gobiernan, comercian, aman, sufren, crean y sobreviven. Desde las primeras páginas se aprecia además que, pese a su ambición y rigor académico, se trata de un trabajo de divulgación cercana, accesible y sumamente atractivo, ideal para todo tipo de público y especialmente disfrutable para los aficionados a la historia de la antigua Roma. 

La estructura del libro sigue un hilo cronológico y temático que facilita la inmersión del lector. Tras una introducción que expone el ambicioso método —casi una investigación detectivesca entre miles de fragmentos dispersos—, el primer capítulo, De ciudad a potencia internacional, nos lleva desde los orígenes itálicos hasta la conquista del Mediterráneo. Aquí descubrimos, por ejemplo, la cista Ficoroni, un joyero del siglo IV a. C. regalado por Dindia Macolnia a su hija, o la teja de Pietrabbondante (hacia el 100 a. C.) donde las trabajadoras Amica y Detfri dejaron sus nombres junto a la huella de sus pies, como una firma obrera que desafía el paso del tiempo. También aparece el poema “A Roma” de la poetisa griega Melino, que personifica la ciudad como una diosa guerrera y madre, cantado en procesiones para congraciarse con el poder emergente. 

En El gobierno de un Imperio la autora explora el papel femenino en la alta política y la administración, desde las emperatrices hasta las mujeres que influyeron en las decisiones desde las sombras. Aquí brillan con luz propia las mujeres de la dinastía Ulpio-Antonina, cuyo papel, como señala la autora, fue decisivo para proporcionar y asegurar el trono imperial. El tercer capítulo explora los confines del Imperio. Desde la lluviosa Britania, donde las mujeres de los campamentos militares describen su vida cotidiana, hasta Egipto, donde turistas del mundo romano dejaron sus "grafitis". La autora prosigue con La vida en el mundo romano, para mí, uno de los más interesantes. Aquí entran en escena los grafitos y pintadas de Pompeya donde algunas mujeres pedían votos para candidatos a edil o presumían, sin pudor, de sus encuentros sexuales. Se habla de amor, sexo, cuidados, pérdidas y trabajos manuales con una crudeza y una sinceridad que humanizan al instante el relato.

 

El quinto capítulo, La construcción del mundo romano, ilustra cómo se construyó el mundo romano gracias al mecenazgo femenino: mujeres que financiaron templos, edificios públicos, acueductos, teatros y circos, convirtiéndose en figuras destacadas de sus comunidades. Finalmente, un certero epílogo titulado La experiencia femenina es también universal cierra el círculo con una reflexión poderosa: esas voces de hace más de dos mil años nos interpelan directamente. Roma se convierte en espejo de nuestra propia sociedad, con sus desigualdades, sus estrategias de supervivencia y sus anhelos comunes.

 

Lo más valioso del libro es que no romantiza ni victimiza a las romanas. Las muestra en toda su complejidad: ambiciosas, cariñosas, resentidas, emprendedoras, sumisas o rebeldes según el contexto. Rosillo López consigue que figuras como Agripina (cuyas memorias perdidas se intuyen entre líneas) o las adorables y humildes trabajadoras Amica y Detfri cobren la misma viveza. El estilo es divulgativo pero riguroso, con un ritmo que engancha y un manejo magistral de las fuentes que nunca abruma al lector no especialista. 

En definitiva, Romanas. Voces rescatadas no solo reivindica el pasado de la mujer romana; lo ilumina de forma nueva y lo hace relevante. Si siempre habías sentido que la historia de Roma estaba incompleta, este ensayo te demostrará que, efectivamente, lo estaba… hasta ahora.



Colección Historia Antigua



Susana D.

26 de marzo de 2026

Barbarroja 1941. La guerra absoluta - Jean Lopez y Lasha Otkhmezuri

Fecha de edición: noviembre 2.025
Editorial: Ático de los libros
Páginas: 1272
Precio: 57,95 €
Género: Historia militar

Sinopsis: El 22 de junio de 1941, más de tres millones de soldados alemanes cruzaron la frontera soviética en la mayor ofensiva militar de todos los tiempos. En pocos meses, las fuerzas del Eje avanzaron hasta las puertas de Moscú, mientras millones de personas se vieron atrapadas en una espiral de destrucción sin precedentes. Batallas como Minsk, Kiev, Moscú o el sitio de Leningrado convirtieron el frente en un escenario de muerte y devastación a una escala nunca vista: había comenzado la guerra absoluta. 

Con un pulso narrativo magistral, los historiadores Jean Lopez y Lasha Otkhmezuri, dos de los mayores especialistas mundiales en el frente oriental, reconstruyen todos los niveles de la campaña: desde las decisiones políticas en Berlín y Moscú hasta la propaganda, las disputas entre mandos, la retaguardia y el infierno del frente y la ocupación. Para ello han recurrido a una monumental base de fuentes, muchas inéditas (archivos rusos, alemanes y occidentales, correspondencia, memorias y estudios soviéticos desclasificados), que revelan una cantidad asombrosa de información hasta ahora desconocida.

Fruto de quince años de investigación, Barbarroja 1941 es la obra definitiva sobre la invasión alemana de la Unión Soviética. Una historia total de la campaña más brutal de la Segunda Guerra Mundial.


OPINIÓN

El colosal choque de titanes que supuso la invasión alemana de la Unión Soviética en junio de 1941 sigue siendo, a día de hoy, la operación militar de mayor envergadura jamás llevada a cabo en la historia de la humanidad. Aquella guerra, que no solo enfrentó a dos ejércitos colosales sino a dos sistemas ideológicos, económicos y sociales antagónicos, marcó para siempre el destino de Europa y del mundo entero. Y pocos libros han logrado desentrañar con tanta ambición y profundidad todas sus dimensiones —militares, sociales, ideológicas, económicas y genocidas— como Barbarroja 1941. La guerra absoluta, de Jean Lopez y Lasha Otkhmezuri, publicado por Ático de los libros. Los autores despliegan un análisis exhaustivo y multidimensional que reconstruye el drama con precisión quirúrgica. En casi 1.300 páginas densas pero nunca farragosas,  reconstruyen el drama con una precisión quirúrgica, apoyados por más de 40 mapas que permiten seguir, día a día y kilómetro a kilómetro, el desarrollo de las operaciones. Desde los primeros avances fulgurantes de los Panzer hasta la paralización del Grupo de Ejércitos Centro ante Moscú, pasando por la brutalidad de la guerra de exterminio y la resistencia soviética que cambiaría el curso de la Segunda Guerra Mundial.

Sería un grave error pensar que la obra "solo" abarca las operaciones militares. Se traza un arco cronológico y temático que abarca desde las relaciones germano-soviéticas entre 1918 y 1941 —incluyendo el contexto de 1940 que impulsó la decisión de Hitler— hasta la batalla de Moscú, ocurrida entre diciembre de 1941 y enero de 1942. Estructurado en cinco amplios bloques, comienza con los antecedentes y los planes estratégicos de ambos bandos en las dos primeras partes. Los alemanes, optimistas y dependientes de una Blitzkrieg que era más hipomóvil que motorizada (sus preciadas divisiones panzer solo constituían el 10% de la Wehrmacht), subestiman al enemigo por prejuicios racistas. Los soviéticos, por su parte, con armamento abundante pero desorganizado, sufren por la doctrina ofensiva heredada de teóricos purgados como Tujachevski y el control estalinista.

 

La tercera parte se ocupa de los primeros cuatro meses de campaña. Se detallan las primeras semanas de avances alemanes, con batallas como las de las fronteras, y los primeros embolsamientos en Bialystok-Minsk, Smolensko y Kiev donde quedaron atrapados varios ejércitos soviéticos causándoles unas bajas atroces. La cuarta parte se centra en las batallas dobles de Viazma-Briansk en octubre que supusieron el relanzamiento de Barbarroja en su asalto final hacia Moscú (Operación Tifón), que se aborda en la quinta y última parte. 

Según señalan Lopez y Otkhmezuri, desde el principio los soviéticos van erosionando el poder militar alemán día a día. Esto queda de manifiesto en la mencionada batalla de Smolensk (julio-septiembre de 1941) considerada por los autores como el punto de inflexión estratégico donde se detuvo el éxito inicial de la Blitzkrieg alemana en la Unión Soviética. Aunque Alemania logró avances territoriales fulgurantes, la incapacidad de la Wehrmacht en destruir rápida y totalmente al Ejército Rojo antes del invierno de 1941-1942 convirtió la guerra relámpago en una guerra de desgaste.

En el núcleo de la obra —y donde posiblemente sea más innovadora— reside la transformación de la guerra en genocidio ideológico. Los autores sostienen que Barbarroja no fue solo un choque militar, sino una cruzada racial por el Lebensraum, con objetivos de exterminio y colonización que causaron cinco millones de muertes en 200 días, incluyendo ejecuciones masivas por Einsatzgruppen, hambrunas en Leningrado y muerte de prisioneros. Se exploran exhaustivamente  los graves errores alemanes —arrogancia logística, subestimación racial del Ejército Rojo— y soviéticos —descoordinación, paranoia estalinista—, destacando la resiliencia soviética y su capacidad de regeneración. Temas como la tradición de violencia contra civiles en la cultura militar alemana (1870-1945), el rol de la ideología en la brutalidad y el impacto en la población civil —atrapada entre las SS  y el NKVD— se entrelazan con reflexiones sobre cómo prejuicios y planificación deficiente convirtieron el Frente del Este en una guerra de exterminio y existencial.

Sus mayores fortalezas residen en la magistral integración de fuentes alemanas y soviéticas inéditas, que desmantelan de raíz las narrativas obsoletas sobre la invasión, y la incorporación de testimonios directos de protagonistas que iluminan con una perspectiva inédita tanto el desarrollo de la operación como las verdaderas causas de su colapso. Monumental y rigurosamente preciso, el texto mantiene un vértigo narrativo electrizante a pesar de su extensión, gracias a una estructura brillante: cada bloque se abre con una escena vívida y dramática que se graba en la memoria del lector, demostrando la extraordinaria destreza literaria de los autores. 

En resumen, no puedo más que recomendar la lectura de Barbarroja 1941, una obra que marcará un antes y un después en el estudio de la campaña inicial del conflicto germano-soviético. Lopez y Otkhmezuri ofrecen no solo historia militar, sino una reflexión profunda sobre ideología y genocidio, recordando que en el Este no chocaron solo ejércitos, sino visiones del mundo que hicieron descender a Europa a los infiernos.



Andrés CM

23 de marzo de 2026

Resiste Tucson - Álber Vázquez

Fecha de edición: febrero 2.026
Editorial: Ediciones Tercios Viejos
Páginas: 300
Precio: 24,95 €
Género: Novela histórica

Sinopsis: De pronto, el capitán Allande comprende que los apaches han cambiado de estrategia: ya no se limitan a robar ganado a los españoles; ya no se conforman con secuestrar alguna que otra niña o violar a las mujeres que se alejan demasiado de la empalizada. Ahora, los apaches quieren expulsar a los españoles de Tucson. De su casa. Un western setenta años antes del primer western. Una gran novela de aventuras que reconstruye la fundación española de Tucson y los enfrentamientos ante un enemigo feroz e imprevisible como ninguno: los apaches.




OPINIÓN

Álber Vázquez ha demostrado sobradamente que es uno de los narradores más consistentes y rigurosos de la novela histórica dedicada a la historia de España. Sus obras dedicadas a Blas de Lezo, Pizarro, Elcano, Cervantes, Juana de Castilla y muchos otros personajes ilustres así lo avalan. En este 2026 entrega una edición revisada, corregida y notablemente ampliada de su novela Resiste Tucson. Publicada por Ediciones Tercios Viejos, esta nueva versión refina la prosa, profundiza en el retrato colectivo de los personajes y consolida una de las mejores recreaciones del género western hispano. La nueva portada es absolutamente espectacular y muy evocadora, con la imponente figura de un dragón de cuera en lo que pudiera ser el árido y montañoso paisaje del desierto de Sonora —uno de los escenarios de la novela— donde la supervivencia se mide en pólvora, arrojo y voluntad.

La trama se inspira con fidelidad en un episodio real y poco conocido de la historia de la frontera norte de Nueva España. En agosto de 1775, el teniente coronel Hugo O’Conor fundó el Presidio de San Agustín del Tucson en la terraza oriental del río Santa Cruz, junto al poblado o’odham (pima) llamado Cuk Ṣon. Su propósito era defender las misiones franciscanas de San Agustín y San Xavier del Bac, contener las incursiones apaches y servir de avanzada en un territorio hostil. Desde 1777 lo comandó el capitán Pedro de Allande y Saavedra, veterano de campañas en Europa y África, al frente de una compañía de Dragones de Cuera y un puñado de aliados indígenas pimas. La guarnición, de apenas sesenta o setenta hombres más familias de colonos, vivía en un equilibrio precario frente a los apaches, cuya táctica de guerrilla basada en el robo de ganado y el secuestro ponía en jaque constante la presencia española. 

Pues bien, con estos mimbres, el autor nos sitúa en el presidio de Tucson, el bastión más septentrional de Nueva España, durante el año 1782, en el corazón de las Guerras Apaches que asolaban toda la región. Por aquel entonces, aquella fortificación, además de defender a las mencionadas misiones, también resguardaba a los colonos que se habían establecido en la zona de Tucson a mediados del siglo XVIII, funcionando como una especie de plaza fuerte medieval. Desde sus empalizadas, protegía a los habitantes españoles de los continuos ataques de los indígenas, quienes irrumpían para robarles caballos y ganado, agredir a mujeres y niños y dar muerte a los hombres. El capitán Pedro de Allande, al mando, debe mantener la disciplina y la cohesión en un lugar donde cualquier error —esto queda claro al lector desde las primeras páginas— cuesta vidas. De pronto los apaches cambian de táctica: ya no se conforman con pequeños saqueos o escaramuzas; sencillamente querían que desaparecieran de su territorio. 

La narración avanza día tras día, entre mayo y agosto de 1782, siguiendo el asedio que se intensificaba progresivamente: patrullas de reconocimiento, choques aislados, incendios nocturnos, mutilaciones, saqueos y una creciente presión psicológica que no daba tregua a los defensores. Vázquez construye la tensión como un cerco real: lento, acumulativo, asfixiante. Cada capítulo avanza con precisión cronológica, y el lector siente el calor del desierto, el miedo constante y la fatiga de quien sabe que el siguiente ataque puede ser el definitivo. La acción es brutal y descarnada.

En cuanto a los personajes, hay que decir que el verdadero protagonista no es solo el capitán Allande, sino la comunidad entera. Vázquez evita el héroe solitario y muestra cómo la resistencia es colectiva: soldados, colonos, mujeres, niños y hasta aliados indígenas (como el cabo pima Baldenegro). Rosalía Sosa aporta una perspectiva femenina fresca y necesaria: no es una damisela, sino una mujer que se adapta al infierno y aprende a defenderse. Los apaches no son caricaturas de “malos”; son un enemigo feroz, inteligente y adaptado al terreno. Se les ve a través de los ojos de los españoles (miedo, incomprensión, respeto forzado), lo que refuerza la inmersión sin caer en el buen salvaje romántico. Los personajes son duros, cínicos a veces, y hablan como soldados y colonos reales: seco, directo, sin discursos grandilocuentes. 

Más allá del entretenimiento, Resiste Tucson cumple una función cultural valiosa: rescata una página olvidada de la historia española en lo que hoy es Estados Unidos. Décadas antes de la independencia americana, los Dragones de Cuera (arriba se puede ver un precioso grabado que representa a un dragón del siglo XVIII), los misioneros y las familias de colonos plantaron bandera en la frontera norte del Virreinato de Nueva España, un territorio hostil que intentaban civilizar y defender. Vázquez evita juicios anacrónicos: muestra el choque cultural con crudeza y respeto mutuo. Los apaches no son villanos de cartón; son un enemigo feroz, inteligente y adaptado al terreno. Los españoles no son héroes invencibles; son hombres y mujeres que, aislados y sin refuerzos, deciden resistir. 

En suma, si te interesa la historia de España en Norteamérica, te recomiendo que leas esta novela, que te hará descubrir una sorprendente y desconocida aventura española en el salvaje Oeste. ¿Listo para el asedio?



Andrés CM