16 de octubre de 2026

Españoles en la Fórmula 1 - Iván Vicario Martín

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Libros de Ruta
Páginas: 376
Precio: 23,90 €
Género: Deportes
Otro libro reseñado del autor:

Sinopsis: «Correr en un coche de carreras es lo más bonito del mundo», afirmaba con rotundidad Paco Godia en 1981. Sin embargo, si este libro se hubiese escrito hace apenas un cuarto de siglo, su tamaño habría sido notablemente inferior. Hasta el año 1999, la presencia española en la categoría reina era un hecho meramente anecdótico. Pero la audacia de pioneros como el propio Godia, Alfonso de Portago, Álex Soler-Roig, Emilio de Villota, Adrián Campos o Luis Pérez-Sala —quien además firma el prólogo de esta obra— sembró una semilla que terminaría por florecer de forma imparable. Con el salto definitivo de Pedro de la Rosa y Marc Gené, las barreras cayeron para siempre, abriendo paso a una era dorada marcada por el bicampeonato mundial de Fernando Alonso y los triunfos de Carlos Sainz Jr. al volante de la sacrosanta Ferrari.

Este libro repasa este proceso de incorporación de españoles a la Fórmula 1, que va mucho más allá de los grandes nombres de pilotos que todos tenemos en la cabeza. A través de sus páginas, descubrirás el nacimiento de la Fórmula 1 y los secretos de las escuderías, recordando hitos como la valiente aventura del equipo español que compitió en la parrilla entre 2010 y 2012. Es también un homenaje al talento de los ingenieros que siguieron la estela iniciada por Joan Villadelprat en los años ochenta, y un recorrido por los circuitos que sitúan a España como el sexto país con más grandes premios disputados de la historia. Una transformación imponente que no deja de crecer y que ya mira hacia el futuro con los trazados de Barcelona-Catalunya y el nuevo Circuito Madring asegurados en el calendario.


OPINIÓN

El pasado 13 de septiembre se celebró el Gran Premio de España de Fórmula 1 en el circuito de Madring. Este es el último episodio del amplio recorrido de España y los españoles en la Fórmula 1, una compleja historia que ahora recoge el ensayo Españoles en la Fórmula 1. Entre el talento y el quijotismo (Libros de Ruta, 2026), obra del periodista especializado Iván Vicario Martín, que ya se pasó por el blog con su anterior trabajo sobre Fernando Alonso, y que en esta ocasión amplía su objeto de estudio a la totalidad del ecosistema nacional del motor.                                                  

El libro está estructurado en cinco grandes bloques —Pilotos, Equipos, Circuitos, Ingenieros y Otros protagonistas—, además de contar con un clarificador prólogo a cargo del expiloto Luis Pérez-Sala. A través de ellos, se analiza a cada protagonista recurriendo a la fórmula de pequeñas biografías. Esta aproximación prosopográfica permite reconstruir la Fórmula 1 no solo como un escenario de gestas individuales, sino como un entramado técnico, industrial, organizativo e institucional. En este engranaje, la notable tradición organizativa de los trazados nacionales —que sitúa a España entre las potencias históricas en albergar Grandes Premios—, el talento de ingenieros pioneros como Wifredo Ricart o Joan Villadelprat, y proyectos colectivos como la efímera aventura del equipo HRT resultan tan determinantes como quienes empuñaron el volante.

Creo que el mayor acierto de la obra reside en ilustrar el profundo cambio de paradigma que ha experimentado el deporte en nuestro país: la metamorfosis desde una presencia meramente testimonial hasta una posición de relevancia consolidada en la parrilla global. El autor contrapone con lucidez el «quijotismo» de los pioneros —figuras como Paco Godia, el marqués de Portago, Álex Soler-Roig, Emilio de Villota o Adrián Campos, que compitieron a menudo como privados financiando sus propias aventuras en un entorno desprovisto de tejido industrial— con la posterior eclosión de la era moderna. El texto traza con precisión el punto de inflexión marcado a finales de los noventa por Pedro de la Rosa y Marc Gené, un puente crucial que acabaría desembocando en los campeonatos de Fernando Alonso y en las victorias de Carlos Sainz Jr. al volante de Ferrari. 

El dilatado bagaje periodístico de Vicario en el ámbito del automovilismo histórico dota al volumen de un valor enciclopédico e historiográfico indiscutible, facilitando una consulta documental ágil. Sin embargo, la opción metodológica por las microbiografías conlleva inevitablemente ciertas servidumbres narrativas. Al parcelar siete décadas de trayectoria en entradas individuales, la continuidad de la masa argumental tiende a fragmentarse. 

A pesar de esta inevitable dispersión formal, Españoles en la Fórmula 1 se erige como una obra de memoria y referencia indispensable para cualquier aficionado a la Fórmula 1 y al deporte. Iván Vicario Martín elude el sensacionalismo chauvinista para ofrecer un ejercicio de documentación riguroso, demostrando que detrás de los éxitos mediáticos u organizativos de hoy existe un poso historiográfico de tenacidad, técnica y audacia. El legado español en la Fórmula 1 es inmenso y merecía un libro como este.




Fernando Alonso. Velocidad y épica




Andrés CM

14 de octubre de 2026

Europa. Una nueva historia - Roderick Beaton

Fecha de edición: mayo 2.026
Editorial: Ático de los libros
Páginas: 456
Precio: 25,95 €
Género:Ensayo histórico
Otros libros reseñados del autor:

Sinopsis: Europa es mucho más que un lugar en el mapa. Desde la antigua Grecia hasta la guerra de Ucrania, ha sido una idea y una civilización que ha dado forma al mundo. En esta obra, Roderick Beaton, auténtico maestro de la historia narrativa, recorre más de dos mil quinientos años de conflictos, imperios y revoluciones para mostrar cómo, a lo largo del tiempo, este espacio común se ha construido, disputado y redefinido una y otra vez. 

Desde las ciudades griegas y el Imperio romano hasta la expansión del cristianismo; desde el sueño de una Europa unida bajo Carlos V hasta las expediciones que partieron de la península Ibérica y llevaron sus horizontes hasta América y más allá; desde las ciudades del Renacimiento hasta las guerras que la devastaron en el siglo XX y el nacimiento de la Unión Europea, Beaton traza un recorrido vibrante en el que se entrecruzan imperios y naciones, ideas y conflictos. Por sus páginas desfilan emperadores y pensadores, conquistadores e inventores, mientras las voces de la Antigüedad y la modernidad (de Tácito a los líderes contemporáneos) nos permiten seguir la evolución de una realidad siempre en construcción. 

Hoy, cuando el continente vuelve a enfrentarse al crucial desafío de encontrar su lugar en un mundo cambiante, Europa es una obra imprescindible para comprender la historia y el significado de nuestra civilización.


OPINIÓN

La editorial Ático de los Libros ha publicado el último ensayo del reconocido historiador helenista Roderick Beaton, profesor emérito en el King's College de Londres. En él se muestra cómo la idea de Europa no responde a una realidad geográfica inmutable ni a un destino manifiesto, sino a una construcción cultural y política en permanente redefinición a lo largo de más de tres milenios. Tras su paso por este blog con la reseña de sus trabajos anteriores, Los Griegos y Grecia. Biografía de una nación moderna —ambos editados también por Ático de los Libros—, el autor amplía significativamente su foco de estudio para abordar la biografía intelectual y material de todo el continente desde sus orígenes hasta el siglo XXI. 

Fiel a su trayectoria investigadora en el ámbito mediterráneo, Beaton fija el punto de partida de su análisis en la Creta minoica y la Grecia micénica. Esta elección desarticula de entrada el mito de una civilización puramente insular o autoengendrada, demostrando que los cimientos de la identidad europea se forjaron en estrecho contacto con Próximo Oriente. Asimismo, uno de los mayores aciertos historiográficos del ensayo radica en descentrar el relato de la habitual inercia occidentalocéntrica. Al conceder un peso determinante a Bizancio y a los pueblos eslavos, el autor corrige el sesgo franco-germánico predominante en las narrativas tradicionales, ofreciendo una explicación sólida a las históricas fricciones entre el este y el oeste continental sobre quién ostentaba la verdadera legitimidad imperial.

A través de una narrativa de larga duración, la obra explora cómo los grandes pilares históricos —la articulación de la polis, el anhelo inquebrantable por el Estado de derecho, el monopolio de la «cristiandad» y su posterior secularización ilustrada— configuraron un concepto de doble filo. La "idea de Europa" ha operado como un proyecto de integración jurídica, pero también como un mecanismo de exclusión frente a un «otro» exterior. Históricamente, este antagonista se ha proyectado hacia Oriente (desde la autocracia persa hasta el expansionismo ruso o el empuje otomano); sin embargo, resulta sumamente perspicaz cómo Beaton identifica que, en la contemporaneidad, la erosión de los valores europeos también responde a profundas divergencias estructurales con Occidente, apuntando a dinámicas que trascienden la política reciente de Estados Unidos para hundir sus raíces en la Guerra Fría. 

En el plano crítico, el texto sobresale por una agilidad vertiginosa —las décadas y los siglos se suceden a un ritmo implacable—, pero este enfoque panorámico exige sus tributos. Abarcar tal inmensidad cronológica provoca que la historia social, económica y artística quede a menudo desdibujada en favor de una macrohistoria puramente política. Asimismo, resulta llamativa su lectura sobre la reconstrucción continental en la posguerra: el autor proyecta el nacimiento de la Comunidad Europea bajo un prisma casi exclusivamente secular y anclado en los derechos humanos, pasando por alto la determinante influencia doctrinal del humanismo y la democracia cristiana en los padres fundadores del proyecto. Es una omisión sensible en un ensayo que, por lo demás, rastrea con brillantez el linaje ideológico del continente. 

Pese a estas salvedades, el ensayo consolida la madurez historiográfica de Roderick Beaton, culminando con una reflexión de tintes casi trágicos. Valiéndose de su experiencia como helenista, el autor lanza la sombría advertencia de que las naciones europeas actuales, paralizadas por el retorno del nacionalismo, podrían acabar sucumbiendo ante potencias autoritarias con la misma fatalidad con la que las ciudades-estado griegas cayeron ante vecinos más implacables. Si bien se podría debatir si el verdadero desafío existencial de la Europa del mañana procede de un colapso militar frente a Rusia o, más bien, de su propio agotamiento demográfico y económico, la advertencia resulta innegablemente estimulante. La obra nos recuerda que Europa nunca ha sido una conquista definitiva, sino un frágil espacio de consenso que exige ser repensado y defendido en cada era.




Libros de Roderick Beaton




Andrés CM

12 de octubre de 2026

¿Qué vimos en septiembre?

Septiembre nos ha dejado una cosecha audiovisual  marcada por la revisión de grandes hitos históricos, la deconstrucción de mitos populares y el regreso a universos de ficción consagrados desde perspectivas completamente renovadas.

En el terreno cinematográfico, la tensión se trasladó a los despachos con Tiempo de victoria, un absorbente thriller bélico que aborda con gran destreza narrativa el dilema meteorológico previo al desembarco de Normandía. Como contrapunto de género, Backrooms llevó a la gran pantalla el fenómeno de internet sobre los espacios liminales, forjando una atmósfera profundamente asfixiante a partir de la banalidad arquitectónica.

Por su parte, la ficción seriada encontró su mayor virtud en la expansión de franquicias conocidas. El caballero de los Siete Reinos aportó una mirada íntima, sobria y terrenal al mundo de Poniente, despojándose de artificios para centrarse en el honor y la camaradería. En clave de comedia y ciencia ficción, Stuart no consigue salvar el universo reubicó con ingenio a los excéntricos secundarios de The Big Bang Theory en una atípica aventura interdimensional. Finalmente, el formato documental entregó dos piezas sobresalientes: el conmovedor relevo generacional y de memoria histórica plasmado en Band of Brothers: Legacy, y el riguroso estudio sobre los orígenes del amarillismo periodístico victoriano que articula Jack el destripador: Escrito en sangre.

A continuación, el análisis detallado de la selección mensual.


Películas


Tiempo de victoria ★★★★✰ Adaptada de la pieza teatral de David Haig por el director Anthony Maras (Hotel Mumbai), la película aborda las horas previas al Día D desde un ángulo tan atípico como apasionante: el dilema meteorológico que determinó la ejecución de la Operación Overlord. Lejos del frente de batalla, la narración encierra la tensión en una claustrofóbica sala de mando donde el meteorólogo británico James Stagg (un soberbio Andrew Scott) y su homólogo estadounidense Irving Krick (Chris Messina) chocan frontalmente a la hora de predecir el clima en Normandía. Maras demuestra un pulso narrativo ejemplar al transformar los partes de presión atmosférica en un absorbente thriller de despachos, sosteniendo un ritmo modélico que mantiene en vilo al espectador pese a ser un pasaje histórico ampliamente conocido.

El gran valor de la cinta reside en la profunda humanización del alto mando y en la solvencia de un reparto en estado de gracia. Brendan Fraser firma un trabajo conmovedor como un atribulado pero firme Eisenhower, sobre cuya conciencia pesa el destino de miles de vidas, bien respaldado por un arrogante Damian Lewis como el general Montgomery y por Kerry Condon aportando serenidad al conjunto. Con menciones oportunas a episodios sombríos como la tragedia de la Operación Tigre, la propuesta entrelaza la precisión científica con la inmensa carga moral de la toma de decisiones. Una obra de factura clásica, ejecución impecable y notable rigor que logra enganchar con maestría de principio a fin.


Backrooms ★★★✰✰ El salto del fenómeno viral de internet al largometraje de la mano de Kane Parsons se consolida como un estimulante ejercicio de terror atmosférico alejado del jumpscare facilón y los clichés habituales del género. La propuesta prescinde de efectismos para confiar el miedo al peso insidioso de un entorno liminal que simplemente no debería existir: paredes amarillentas, el zumbido incesante de los fluorescentes y una arquitectura errática que simula un fallo en el propio código de la realidad. Gracias a una puesta en escena y un diseño de sonido tremendamente desorientadores, la cinta atrapa al espectador en una angustia donde el verdadero pavor no reside en la presencia de una amenaza concreta, sino en la imposibilidad absoluta de escapar.

Sin embargo, el relato tambalea cuando siente la necesidad de explicarse. El guion comete el error de intentar dotar de lógica y trasfondo narrativo a un mito cuya mayor virtud radicaba precisamente en el vacío y en su naturaleza incomprensible; cuanto más procura justificar el origen de la pesadilla, más se diluye la tensión. A pesar de un ritmo por momentos irregular, la película logra algo al alcance de muy pocas producciones recientes: transformar la arquitectura cotidiana de cualquier pasillo u oficina en una experiencia profundamente inquietante al terminar su visionado.


Band of brothers. Legacy ★★★★½ A un cuarto de siglo del estreno de la aclamada miniserie de HBO, este documental conmemorativo propone una mirada profunda y emotiva sobre el impacto cultural de la Compañía Easy. Con la totalidad de los integrantes originales de la mítica unidad ya fallecidos, la cinta cobra una dimensión casi testamentaria al indagar en cómo la obra impulsada por Steven Spielberg y Tom Hanks redefinió los estándares de la ficción bélica. A través de conversaciones con el reparto, reflexiones de historiadores y testimonios de sus descendientes, la pieza examina la enorme responsabilidad de trasladar vivencias reales a la pantalla sin caer en la glorificación ni en el melodrama artificial.

Lo más destacado del documental se concentra en su capacidad para reflexionar sobre la memoria colectiva y el relevo generacional. Resulta especialmente conmovedor comprobar cómo gran parte de los actores que encarnaron a estos soldados expresan una profunda deuda moral hacia ellos, asumiendo el compromiso vital de seguir custodiando y transmitiendo su legado. Con un montaje elegante que rescata metraje inédito del rodaje, cartas personales y contexto histórico, la propuesta se consolida como un homenaje imprescindible que honra a los combatientes y reafirma el poder de esta joya televisiva como herramienta clave de preservación histórica.



Series



El caballero de los Siete Reinos ★★★★★(Temporada 1) Teníamos pendiente el visionado desde su aclamado estreno a principios de año y la serie no decepciona en absoluto, cumpliendo con creces las altas expectativas. Esta nueva incursión en la mitología de Poniente ofrece una perspectiva completamente renovada de la franquicia: no se parece a Juego de tronos ni le hace la menor falta. Desmarcándose de las intrigas palaciegas asfixiantes y de la pirotecnia de grandes batallas o dragones digitales, la narración se asienta en una escala mucho más humana y terrenal para articular una conmovedora historia sobre la fe, la camaradería y la crudeza de la vida.

El reparto está sensacional, y logra sumergir de lleno al espectador en este universo desde un prisma totalmente inédito. La química entre Peter Claffey y Dexter Sol Ansell, como Dunk y Egg, dota a la relación entre el caballero andante y su joven escudero de un dinamismo y una calidez desarmantes, retratando la dureza del camino y los dilemas del honor con una sobriedad impecable. Una obra brillante que rescata la esencia más pura de la fantasía clásica y que se consolida como la propuesta idónea para recuperar la fe en los Siete Reinos —o eran nueve—.


Stuart no consigue salvar el universo  ★★★½✰ (Temporada 1)  El aliciente conceptual de situar a los emblemáticos secundarios de The Big Bang Theory —encabezados con acierto por Kevin Sussman, Lauren Lapkus, Brian Posehn y John Ross Bowie— en el centro de una rocambolesca trama de viajes interdimensionales resulta innegablemente sugerente y refrescante. No estamos ante un simple ejercicio de nostalgia barata, la producción logra conjugar la comedia de situación con dinámicas de ciencia ficción límite, integrando los cameos del reparto original dentro de una lógica narrativa con sentido. Destaca especialmente la complicidad del cuarteto protagonista, que funciona como un engranaje coral muy bien engrasado, arropado por unos estimulantes títulos de crédito y una estética vistosa.

Pese a la efectividad de su premisa, la temporada acusa cierta desigualdad en el nivel de sus episodios, recurriendo en momentos puntuales a un humor fácil de trazo grueso que desluce el ingenio del guion. Sin embargo, estos altibajos no empañan el encanto de una propuesta que sabe exprimir la excentricidad de sus entrañables personajes para ofrecer un entretenimiento transgresor, ligero y genuinamente divertido. Una primera entrega que, sin alcanzar cotas memorables, deja un balance francamente positivo y ganas de reencontrarse con este grupo de marginados en una futura continuación.

Jack el destripador. Escrito en sangre ★★★★✰ (Docuserie) Estrenada a finales de agosto en Canal HISTORIA, esta miniserie documental de tres episodios aborda el mito de Whitechapel desde una perspectiva tan audaz como reveladora: la hipótesis de que el apodo y la leyenda del monstruo no nacieron en las pesquisas de Scotland Yard, sino en la redacción del periódico sensacionalista The Star. La propuesta analiza con brillantez el papel del reportero Fred Best y de una prensa obsesionada con multiplicar las ventas durante el convulso otoño de 1888, fabricando cartas fraudulentas, pistas falsas y titulares incendiarios que sentaron las bases del periodismo amarillista moderno.

Para estructurar su relato, la producción recurre con eficacia a la fórmula de intercalar dramatizaciones de ficción interpretadas por actores con las lúcidas intervenciones de historiadores, periodistas y expertos en la materia. Esta cuidada combinación no solo permite recrear la atmósfera asfixiante del Londres victoriano, sino también profundizar en cómo aquella histeria colectiva orquestada por los medios entorpeció la investigación policial, anteponiendo el negocio editorial a la resolución de los crímenes. El resultado es un ejercicio divulgativo sobrio y sumamente entretenido que demuestra hasta qué punto el mito más célebre de la criminología fue una macabra construcción mediática.



Andrés y Susana