22 de octubre de 2026

Los aviones de caza soviéticos 1936-1941 - Cristóbal Vergara Durán

Fecha de edición: 2.025
Editorial: HRM Ediciones 
Páginas: 354
Precio: 23,95 €
Género: Historia militar

Sinopsis: El estado socialista liderado por Stalin quiso contar con los mejores cazas para defender la URSS de cualquier agresión. A mediados de los años treinta, N. Polikarpov logró diseñar el biplano I-15 “Chato”, que tuvo su debut en combate sobre los cielos de la península durante la Guerra Civil Española, junto al prolífico I-16 “Mosca” donde les tocó batirse con el Bf 109 de la Legión Cóndor. Más tarde se enfrentaron a los cazas japoneses en el remoto conflicto de Jaljin Gol y meses después contra los finlandeses en la Guerra de Invierno. 

A pesar de que las VVS (Fuerzas Aéreas Soviéticas) eran las más numerosas del planeta en el momento en que Hitler atacó por sorpresa a la URSS el 22 de junio de 1941, una inmensa parte de ellas estaban formadas por anticuados y obsoletos modelos para aquella época, tales como el I-153 y el I-16. Apenas disponían de unos cientos del avanzado MiG-3 o Yak-1. A través de inmensas pérdidas tuvieron que elaborar aceleradamente una evolución de su doctrina militar y modernización técnica de sus cazas. A las puertas de Moscú las fuerzas aéreas soviéticas resurgieron de sus cenizas para infligir la primera derrota a las tropas germanas y su exhausta Luftwaffe. 


OPINIÓN

Pocas transformaciones en la historia militar del siglo XX resultan tan dramáticas como la de la aviación de caza soviética en el lustro previo a la Gran Guerra Patria. A mediados de la década de 1930, las Fuerzas Aéreas Soviéticas (VVS) eran referencia mundial por su calidad técnica y su volumen; en junio de 1941 sufrieron una de las catástrofes operacionales más devastadoras jamás registradas. En Los aviones de caza soviéticos 1936-1941 (HRM Ediciones), Cristóbal Vergara Durán se propone reconstruir ese periodo convulso en el primer volumen de una obra en dos partes que sigue el devenir de la caza roja desde la Guerra Civil Española hasta los compases iniciales de 1942.


El ensayo rebasa el marco de la monografía técnica tradicional. Lejos de limitarse a un catálogo de prestaciones, velocidades y armamentos, Vergara Durán entrelaza con fluidez narrativa la evolución de los aparatos con las realidades políticas, logísticas y doctrinales del régimen estalinista. La aviación no se analiza como un ente aislado, sino como reflejo directo de las tensiones industriales y las contradicciones conceptuales de la URSS del momento.

 

Especial interés tiene el pulso doctrinal entre biplanos y monoplanos. La obra expone con claridad las paradojas que dejó la Guerra Civil Española: el buen rendimiento del biplano Polikarpov I-15 «Chato» junto al revolucionario monoplano I-16 «Mosca» alimentó una peligrosa complacencia en la cúpula militar, que extrajo conclusiones erróneas de aquel campo de pruebas. Mientras diseñadores visionarios como Nikolai Polikarpov entendían que el futuro pertenecía a los monoplanos veloces, el mando del Ejército Rojo insistió en conservar biplanos de extrema maniobrabilidad como el I-153 «Chaika». Esta fricción, agravada por las carencias que dejaron al descubierto los cazas japoneses en Jaljin Gol y, sobre todo, la amarga Guerra de Invierno contra Finlandia, frenó la modernización que las VVS necesitaban. 

El volumen avanza en estricto orden cronológico por los teatros de Extremo Oriente, el conflicto sino-japonés y el colapso de la Operación Barbarroja, episodio que ocupa más de la mitad del relato. Así reconstruye el autor la curva de aprendizaje de la aviación soviética. Retrata el destino trágico de miles de pilotos atrapados en monturas obsoletas el 22 de junio de 1941, la llegada a trompicones de la nueva generación de cazas (MiG-3, LaGG-3 y Yak-1), la titánica operación de trasladar la industria aeronáutica más allá de los Urales y la rápida incorporación del material aliado de Préstamo y Arriendo (Lend-Lease), como los Hurricane o los P-40.


En lo formal, destaca un imponente aparato gráfico y estadístico: tablas comparativas de prestaciones, planos detallados, mapas de despliegue y un meticuloso registro de unidades que otorgan al texto un sólido valor de consulta. Esa densidad no frena la lectura, pues el autor sabe contextualizar los combates, del cerco de Leningrado y la batalla de Kiev a la contraofensiva invernal ante Moscú y la caída de Sebastopol en Crimea, y convierte el relato en un fresco militar vibrante.

  

Entre el orgullo de las VVS de mediados de los años treinta y los aeródromos arrasados del 22 de junio de 1941 se extiende un camino de errores doctrinales, decisiones políticas y apuestas industriales que el libro recorre sin perder el pulso. Al llegar a la contraofensiva ante Moscú, el lector comprende que el desastre no fue un accidente, sino el resultado de una cadena de elecciones, y que la aviación soviética empezaba a aprender a golpes. Falta ver cómo esa lección se transforma en victoria, y Vergara Durán lo narra en el segundo volumen, ya disponible y dedicado a 1942-1945.



Andrés CM

19 de octubre de 2026

La era del lobo - Tore Skeie

Fecha de edición: septiembre 2.026
Editorial: Ático de los libros
Páginas: 360
Precio: 25,95 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: A comienzos del siglo XI, el norte de Europa era una tierra de reyes guerreros, frágiles alianzas y ambiciones desmedidas. Noruega, Dinamarca e Inglaterra se disputaban el control del mar del Norte, un imperio levantado a golpe de espada, plata y traición. Desde los fiordos escandinavos hasta las costas inglesas, desde Normandía hasta la rica al-Ándalus, los vikingos combatían por la gloria y el poder, mientras el destino de Europa se decidía en campos de batalla, salones reales y travesías imposibles. 

En La era del lobo, el historiador noruego Tore Skeie nos sumerge en uno de los periodos más fascinantes de la Edad Media: los años en que Canuto el Grande extendió su poder sobre Dinamarca, Noruega e Inglaterra; Olaf Haraldsson pasó de saqueador vikingo a futuro santo, y el reino anglosajón de Etelredo el Indeciso se tambaleó entre invasiones y traiciones. En esa pugna feroz, el mar del Norte se convirtió en el centro de un imperio. 

A partir de crónicas, sagas y poesía escáldica, descubriremos una era de conquistas, emboscadas, botines y conversiones forzosas. La era del lobo es una historia épica y apasionante sobre los vikingos y la lucha por el poder que transformó para siempre la Europa medieval.


OPINIÓN

Quien se asome por primera vez al norte de Europa en la Alta Edad Media se enfrentará a dos riesgos habituales: perderse entre sagas mitificadas o naufragar en manuales académicos de densidad impenetrable. Con La era del lobo, publicado por Ático de los Libros, el historiador noruego Tore Skeie evita ambos escollos. Su ensayo es riguroso y dinámico, y retrata sin edulcorar la maquinaria del poder en el Mar del Norte alrededor del año mil.

El libro sigue un recorrido preciso, desde la crisis institucional de la Inglaterra de Etelredo el Malaconsejado (conocido tradicionalmente como «el Indeciso») hasta el ascenso de Canuto el Grande y Olaf Haraldsson. El resultado es una cartografía geopolítica en la que las alianzas se compran con plata y las lealtades duran lo que tarda en aparecer una oferta mejor. Skeie rehúye tanto el mito del vikingo romántico de la cultura popular como el estereotipo del salvaje incivilizado frente al cristiano ilustrado. En este tablero ningún bando sale con las manos limpias: reyes, caudillos y autoridades religiosas participan en una pugna feroz donde la violencia no responde a un morbo gratuito, sino que sirve para gobernar, coaccionar y sostener las redes de fidelidad.

 

Skeie aborda las fuentes con una desconfianza saludable. No acepta sin filtro las crónicas anglosajonas, los sermones eclesiásticos, las sagas nórdicas ni la poesía escáldica —cuya función original era ensalzar a sus mecenas—, sino que los somete a una crítica documental constante y los contrasta con la arqueología moderna. Esa labor incluye a figuras clave en la transmisión del mito, como el erudito islandés Snorri Sturluson. Así, el lector profano accede a aspectos decisivos: la evolución de la construcción naval que garantizó la hegemonía marítima, la logística del comercio de esclavos o la circulación de botines como motor económico para sostener a las huestes. 

La narración avanza con el ritmo de una novela de intriga política, en la que los pactos son provisionales y el cambio de bando podía consumarse en mitad de una batalla. La mirada del libro no se queda en los fiordos ni en las islas británicas: se extiende al mundo franco, a Normandía e incluso a las distantes tierras de al-Ándalus, y revela que aquellos pueblos no eran meros saqueadores, sino diplomáticos, navegantes y estrategas con una visión insospechadamente global.

La cristianización recibe un tratamiento igualmente sólido. Más que una iluminación espiritual repentina, la penetración del «Cristo Blanco» (Hvít Kristr) se expone como un instrumento ideológico de marcado pragmatismo. Los líderes escandinavos adoptaron el bautismo para sellar pactos con otros monarcas europeos, legitimar su autoridad e imponer estructuras estatales centralizadas: la fe y la alta política avanzaban juntas. Asimismo, el libro desmonta la ficción del absolutismo monárquico, pues aquellos reyes no gozaban de un poder ilimitado y dependían de la voluntad volátil de los grandes señores regionales y de su capacidad para seguir repartiendo riquezas.

 

En el plano formal, la abundancia de nombres, linajes cruzados y pactos cambiantes exige una lectura atenta. Los mapas y apéndices —entre los que destaca un muy útil resumen de personajes— de la edición de Ático de los Libros ayudan a no perder el hilo, aunque en algunos pasajes toca volver atrás para retomarlo. Es un peaje asumible, pero conviene que el lector novato lo sepa de antemano. 

No puede extenderse mucho más esta reseña sobre un libro que contiene mucho más que lo citado y que se explica a la perfección, con una prosa digna de toda alabanza. Para quien se inicie en el estudio de este periodo, funciona como una puerta de entrada excelente que desmonta clichés historiográficos; para el lector experimentado en historia militar y política, es una explicación sólida de cómo se moldeó el efímero Imperio del Mar del Norte entre la estrategia, la violencia y el cálculo político.




Andrés CM

16 de octubre de 2026

Españoles en la Fórmula 1 - Iván Vicario Martín

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Libros de Ruta
Páginas: 376
Precio: 23,90 €
Género: Deportes
Otro libro reseñado del autor:

Sinopsis: «Correr en un coche de carreras es lo más bonito del mundo», afirmaba con rotundidad Paco Godia en 1981. Sin embargo, si este libro se hubiese escrito hace apenas un cuarto de siglo, su tamaño habría sido notablemente inferior. Hasta el año 1999, la presencia española en la categoría reina era un hecho meramente anecdótico. Pero la audacia de pioneros como el propio Godia, Alfonso de Portago, Álex Soler-Roig, Emilio de Villota, Adrián Campos o Luis Pérez-Sala —quien además firma el prólogo de esta obra— sembró una semilla que terminaría por florecer de forma imparable. Con el salto definitivo de Pedro de la Rosa y Marc Gené, las barreras cayeron para siempre, abriendo paso a una era dorada marcada por el bicampeonato mundial de Fernando Alonso y los triunfos de Carlos Sainz Jr. al volante de la sacrosanta Ferrari.

Este libro repasa este proceso de incorporación de españoles a la Fórmula 1, que va mucho más allá de los grandes nombres de pilotos que todos tenemos en la cabeza. A través de sus páginas, descubrirás el nacimiento de la Fórmula 1 y los secretos de las escuderías, recordando hitos como la valiente aventura del equipo español que compitió en la parrilla entre 2010 y 2012. Es también un homenaje al talento de los ingenieros que siguieron la estela iniciada por Joan Villadelprat en los años ochenta, y un recorrido por los circuitos que sitúan a España como el sexto país con más grandes premios disputados de la historia. Una transformación imponente que no deja de crecer y que ya mira hacia el futuro con los trazados de Barcelona-Catalunya y el nuevo Circuito Madring asegurados en el calendario.


OPINIÓN

El pasado 13 de septiembre se celebró el Gran Premio de España de Fórmula 1 en el circuito de Madring. Este es el último episodio del amplio recorrido de España y los españoles en la Fórmula 1, una compleja historia que ahora recoge el ensayo Españoles en la Fórmula 1. Entre el talento y el quijotismo (Libros de Ruta, 2026), obra del periodista especializado Iván Vicario Martín, que ya se pasó por el blog con su anterior trabajo sobre Fernando Alonso, y que en esta ocasión amplía su objeto de estudio a la totalidad del ecosistema nacional del motor.                                                  

El libro está estructurado en cinco grandes bloques —Pilotos, Equipos, Circuitos, Ingenieros y Otros protagonistas—, además de contar con un clarificador prólogo a cargo del expiloto Luis Pérez-Sala. A través de ellos, se analiza a cada protagonista recurriendo a la fórmula de pequeñas biografías. Esta aproximación prosopográfica permite reconstruir la Fórmula 1 no solo como un escenario de gestas individuales, sino como un entramado técnico, industrial, organizativo e institucional. En este engranaje, la notable tradición organizativa de los trazados nacionales —que sitúa a España entre las potencias históricas en albergar Grandes Premios—, el talento de ingenieros pioneros como Wifredo Ricart o Joan Villadelprat, y proyectos colectivos como la efímera aventura del equipo HRT resultan tan determinantes como quienes empuñaron el volante.

Creo que el mayor acierto de la obra reside en ilustrar el profundo cambio de paradigma que ha experimentado el deporte en nuestro país: la metamorfosis desde una presencia meramente testimonial hasta una posición de relevancia consolidada en la parrilla global. El autor contrapone con lucidez el «quijotismo» de los pioneros —figuras como Paco Godia, el marqués de Portago, Álex Soler-Roig, Emilio de Villota o Adrián Campos, que compitieron a menudo como privados financiando sus propias aventuras en un entorno desprovisto de tejido industrial— con la posterior eclosión de la era moderna. El texto traza con precisión el punto de inflexión marcado a finales de los noventa por Pedro de la Rosa y Marc Gené, un puente crucial que acabaría desembocando en los campeonatos de Fernando Alonso y en las victorias de Carlos Sainz Jr. al volante de Ferrari. 

El dilatado bagaje periodístico de Vicario en el ámbito del automovilismo histórico dota al volumen de un valor enciclopédico e historiográfico indiscutible, facilitando una consulta documental ágil. Sin embargo, la opción metodológica por las microbiografías conlleva inevitablemente ciertas servidumbres narrativas. Al parcelar siete décadas de trayectoria en entradas individuales, la continuidad de la masa argumental tiende a fragmentarse. 

A pesar de esta inevitable dispersión formal, Españoles en la Fórmula 1 se erige como una obra de memoria y referencia indispensable para cualquier aficionado a la Fórmula 1 y al deporte. Iván Vicario Martín elude el sensacionalismo chauvinista para ofrecer un ejercicio de documentación riguroso, demostrando que detrás de los éxitos mediáticos u organizativos de hoy existe un poso historiográfico de tenacidad, técnica y audacia. El legado español en la Fórmula 1 es inmenso y merecía un libro como este.




Fernando Alonso. Velocidad y épica




Andrés CM