17 de julio de 2026

Álvaro de Bazán. El Invicto - Guillermo Nicieza Forcelledo

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Desperta Ferro
Páginas: 336 pp. en color
Precio: 32,95 €
Género: Biografía ilustrada
Otro libro reseñado del autor:

Sinopsis: Don Álvaro de Bazán, el Invicto, fue, acaso, el mejor marino de la historia. Y la hipérbole no es tal. No sostenemos esta consideración por haberse criado sobre la cubierta de las naos de su padre en la Armada del Mar de Poniente y vencer a una escuadra corsaria francesa en la ría de Muros siendo poco menos que un niño, no. Ni tampoco por, durante décadas, proteger diligentemente las Flotas de Indias. Tampoco por socorrer Orán y Mazalquivir y conquistar el Peñón de Vélez de la Gomera a los temibles corsarios de Berbería y salvaguardar la isla de Malta del yugo del Gran Turco. Ni siquiera por conseguir la victoria en una de las mayores batallas combatidas sobre las olas, la más alta ocasión que vieron los siglos, Lepanto. Solo con esta hoja de servicios, don Álvaro de Bazán entraría con laureles en el panteón de los más grandes marinos, pero si podemos aseverar su lugar en la cúspide es porque revolucionó la manera de entender la guerra naval en el siglo XVI. Fue él quien desarrolló el galeón, que dio a la Monarquía Hispánica la superioridad marítima cerca de dos siglos, y quien tanto influyó en la doctrina anfibia española, que permitió anexionar Portugal y las islas Terceras. Don Álvaro innovó también en la táctica de galeras para conseguir expulsar a las poderosas armadas del sultán del Mediterráneo occidental. 

En el V centenario de su nacimiento, el libro Álvaro de Bazán. El Invicto, de la pluma del consagrado especialista en historia naval Guillermo Nicieza y acompañado por un espectacular aparato gráfico en el que destacan ilustraciones y mapas marca de la casa, rinde homenaje al genio táctico y consejero naval más clarividente de su tiempo, que, además, nunca pidió nada para sí mismo. Al contrario: puso su fortuna familiar en riesgo, repetidamente, para pagar tripulaciones y sufragar naves cuando el rey no tenía un ducado; lideró peligrosos desembarcos cuando otros no se atrevieron a hacerlo; salvó la galera Real mientras otros huían y alzó la voz cuando se quiso desmembrar la Liga Santa. En su lecho de muerte, anciano y enfermo, lo único que pidió fue más tiempo para ver su gran empresa, la Jornada de Inglaterra, terminada. La Fortuna, sin embargo, no quiso concederle este último deseo, pues dispuso que muriera como vivió: invicto.


OPINIÓN

La hegemonía global de la Monarquía Hispánica durante el siglo XVI no se forjó únicamente bajo la sombra de las banderas de los Tercios, sino también sobre las cubiertas de los barcos que conectaban el Mediterráneo con el Caribe y Acapulco con Filipinas. En su nuevo trabajo, Álvaro de Bazán. El Invicto, el historiador y marino Guillermo Nicieza Forcelledo entrelaza la biografía personal con la historia militar para rescatar la figura del que probablemente fue el mayor genio de la estrategia naval de su tiempo, situándolo como el brazo ejecutor indispensable del dominio oceánico de Felipe II.

Con este título, el autor reafirma su posición como una firma de referencia en la historia marítima española y da continuidad a la ambiciosa fórmula narrativa y visual que ya desplegó en su anterior trabajo, Blas de Lezo. Una vida al servicio de España, una obra que también tuvimos la oportunidad de desgranar en estas líneas. Al igual que en aquel volumen dedicado al defensor de Cartagena de Indias, Nicieza demuestra aquí una capacidad sobresaliente para transformar el denso material de archivo en una experiencia divulgativa de primer nivel. El resultado es una biografía ilustrada que, gracias al gran formato de la edición, se convierte en una experiencia profundamente visual que entra directamente por los ojos.

 

El cuerpo central de la obra destaca por su minucioso análisis estructural de las armadas de la época. Tras un prólogo a cargo del almirante Juan Rodríguez Garat que asienta el rigor histórico del volumen, Nicieza arranca su travesía explorando el linaje navarro de los Bazán y los primeros pasos del protagonista en la Armada Real de Galeras. Sin embargo, el texto gana una profundidad analítica fascinante al explicar la transición tecnológica clave del Renacimiento: el paso de la clásica guerra de galeras en el Mediterráneo —con hitos como el asfixiante socorro de Malta en 1565 o las misiones contra la piratería berberisca— al nacimiento del galeón cantábrico como buque polivalente en el Atlántico. El autor detalla la anatomía de estas naves y la compleja maquinaria logística que protegía la vital Carrera de Indias, demostrando que la imbatibilidad española radicaba tanto en la tecnología de sus astilleros como en el talento táctico desplegado en el puente de mando. 

La campaña de Lepanto recibe un tratamiento monográfico soberbio, desentrañando no solo las formaciones del combate y las maniobras navales frente al Imperio otomano, sino también la intrincada red de conspiraciones en Venecia, Roma y Constantinopla que precedió a la Liga Santa. El escenario vira posteriormente hacia el Mar Océano con la crisis sucesoria portuguesa. Es aquí donde la figura de Bazán brilla con luz propia en la batalla naval de San Miguel y en el desembarco en la isla Tercera (Azores), operaciones narradas con pulso de crónica clásica que sientan las bases modernas de la Infantería de Marina. Asimismo, la obra aborda el choque silencioso y diplomático contra la Inglaterra de Isabel I, desmitificando la verdadera capacidad de los corsarios ingleses y perfilando la melancólica caída en desgracia de don Álvaro ante su rey.


Tratándose de una edición especial, el apartado visual no es un complemento, sino el pilar sobre el que se sustenta la comprensión técnica de la obra. El gran formato y la impresión a todo color elevan el libro a la categoría de atlas inmersivo. La cartografía, los esquemas tácticos y las recreaciones de la tecnología naval del siglo XVI permiten al lector descifrar las dificultades reales de la navegación, el abordaje y el uso de la artillería pesada. No estamos ante simples ilustraciones decorativas, sino ante verdaderas herramientas de disección histórica que clarifican la lectura.

 

En última instancia, el genio de Bazán trascendía la destreza en combate para abarcar la gestión del Estado. Cinco años antes del desastre de la Gran Armada de 1588, el almirante ya había proyectado el plan maestro para la Jornada de Inglaterra. En 1583, don Álvaro no solo diseñó la estrategia militar de invasión, sino que elaboró y presupuestó una exhaustiva memoria logística y financiera, demostrando una visión de estadista adelantada a su tiempo. 

Álvaro de Bazán. El Invicto es un monumento historiográfico que hace justicia a un marino irrepetible que jamás conoció la derrota. Al fusionar la narrativa biográfica con un estudio enciclopédico de las fuerzas navales de la Monarquía Hispánica, Guillermo Nicieza Forcelledo ofrece una obra indispensable, llamada a convertirse en pieza de referencia para cualquiera que busque sumergirse, sin filtros, en la era de la hegemonía naval española y la consolidación del Imperio global.


Blas de Lezo




Andrés CM

15 de julio de 2026

¿Qué vimos en junio?

En esta entrada os dejamos nuestro habitual repaso audiovisual del mes, unas semanas en las que la ciencia ficción ha reclamado el protagonismo mostrándonos sus dos caras: frente a la tremenda decepción que ha supuesto el anquilosado regreso de Spielberg con El día de la revelación, hemos encontrado una joya espacial brillante y muy humana en Proyecto salvación. La cartelera de cine se completa con Obsession, encargada de ponernos los nervios a flor de piel con una de las experiencias de terror más físicas y asfixiantes de la temporada. En el terreno de las series, el balance ha sido en su mayor parte positivo; nos ha conquistado la tensión psicológica de Cape Fear (con un aterrador Javier Bardem) y la honestidad combativa de la barcelonesa Ravalear, logrando compensar la decepción de Segunda Guerra Mundial por Tom Hanks, un documental de factura impecable pero demasiado superficial. En definitiva, una cosecha de contrastes que, buscando bien, nos ha dejado títulos imprescindibles para quedarnos pegados a la pantalla.


Películas



El día de la revelación ★★✰ El regreso de Steven Spielberg a la ciencia ficción resulta frustrante. Lo que prometía ser una gran historia de contacto extraterrestre termina convertida en una fórmula nostálgica estirada de forma perezosa durante casi dos horas y media. El guion de David Koepp fracasa al intentar cruzar el thriller conspirativo de los setenta con una fábula humanista; la trama se desdibuja en persecuciones monótonas y diálogos planos que no aclaran lo que realmente está en juego.

A diferencia del misterio de Encuentros en la tercera fase, aquí todo se siente artificial y anticuado para el público de hoy. Aunque la factura técnica es impecable y destaca alguna secuencia como la del tren, el exceso de metraje pesa demasiado. Con unos personajes planos incapaces de despertar empatía y un desenlace que prefiere el sentimentalismo místico antes que resoluciones inteligentes, la película naufraga bajo un título bastante desafortunado.


Proyecto Salvación ★★★★ Continuamos con la Ciencia ficción... y lo hacemos con la notable adaptación de la aclamada novela cuyo título original (Project Hail Mary) alude a esa última jugada desesperada del fútbol americano cuando todo parece perdido. En esta ocasión, la Tierra se apaga debido a un patógeno espacial que debilita el sol, obligando a un asustadizo profesor de ciencias a embarcarse en una misión límite. Ryan Gosling brilla al alejarse del héroe de acción tradicional, ofreciendo un protagonista vulnerable y carismático que evoluciona de forma conmovedora.

Bajo la batuta de Phil Lord y Christopher Miller, la película logra combinar con maestría un asombroso despliegue visual en el espacio con el núcleo emocional del relato: la entrañable relación de comunicación y confianza que se forja con un inesperado ser alienígena. Aunque sus 156 minutos de metraje se resienten ligeramente por el exceso de explicaciones científicas que cortan el ritmo, la cinta compensa cualquier bache gracias a su enorme corazón y a una historia profundamente humana.


Obsession ★★ Lo que comienza como una propuesta convencional dentro del género se transforma rápidamente en una experiencia asfixiante capaz de crispar los nervios del espectador más templado. La película juega de forma magistral con la sugestión, logrando una tensión física tan real y constante que la llegada de los créditos finales se siente como un auténtico alivio. Gran parte de este mérito técnico recae en una iluminación supertenue que difumina de manera imperceptible la frontera con la oscuridad, así como en un uso muy inteligente de los espacios vacíos en el encuadre, diseñados para mantenernos en un estado de alerta permanente.

La banda sonora, que transita con soltura de acordes románticos a notas profundamente perturbadoras, termina de apuntalar una atmósfera insoportablemente tensa. Aunque la cinta abraza sin disimulo los clichés del terror adolescente —el grupo de amigos imprudentes, el detonante sobrenatural y algunos diálogos redundantes que parecen estar ahí solo para rellenar metraje—, el director lo compensa con creces gracias a unas secuencias impactantes y a un magnífico clímax final. Una de las sorpresas más aterradoras del año.



Series y documentales




Cape Fear ★★★ (MiniserieEsta ambiciosa propuesta de Apple TV se desmarca con inteligencia de los clásicos cinematográficos precedentes para beber de forma directa de la novela original, ofreciendo un thriller con entidad propia y muy anclado en temáticas contemporáneas. La trama destaca por tejer una tensa maraña de intrigas donde los límites entre la culpa y la inocencia se difuminan por completo, atrapando al espectador en una atmósfera de constante incertidumbre.

El motor indiscutible de la función es un Javier Bardem sencillamente soberbio; su personaje —de origen español y diseñado a su justa medida— resulta tan perturbador como magnético, haciendo imprescindible el visionado en versión original para apreciar la verdadera dimensión de su trabajo. Respaldada por un gran elenco secundario y una llamativa dirección artística de colores muy saturados que le otorga una personalidad visual única, la serie se corona como una adictiva y lograda actualización del suspense psicológico.


Ravalear ★★ (Miniserie) Esta enérgica propuesta aborda de lleno el drama de la gentrificación y el acoso de los fondos buitre en una Barcelona herida por la especulación inmobiliaria. Centrándose en el emblemático barrio de El Raval, la serie huye con acierto de los discursos moralistas y simplistas para dotar a sus personajes de contradicciones muy reales, donde la impotencia y la rabia del vecindario empañan constantemente los límites entre lo que es legal y lo que es puramente necesario para sobrevivir. Con un ritmo sumamente dinámico y una gran sensibilidad social, la ficción compone un retrato tan honesto como combativo de la clase trabajadora, reivindicando el lado más humano de una comunidad decidida a defender su hogar frente a un sistema que amenaza con expulsarla.


Segunda Guerra Mundial por Tom Hanks ★★✰ (Docuserie) Canal Historia presenta esta ambiciosa producción de 20 episodios en la que el oscarizado actor ejerce de productor y anfitrión, introduciendo cada entrega de un viaje que abarca desde la invasión de Polonia hasta los inicios de la Guerra Fría. Con un despliegue técnico impecable, la serie sobresale por su ritmo dinámico y un envoltorio visual muy inmersivo que combina recreaciones digitales con testimonios de expertos para acercar el conflicto al gran público.

Sin embargo, tras su cuidada superficie se esconde una propuesta que aporta muy poco al género. El espectador con un mínimo conocimiento del conflicto detectará rápidamente un sesgo marcadamente anglocéntrico (la producción es de cuño estadounidense y británico) que pasa de puntillas por hitos clave del conflicto mientras se recrea en anécdotas complacientes para el bando aliado. Al final, a pesar del carisma de Hanks y de su impecable factura técnica, la serie se queda en un vistoso repaso superficial que no ofrece perspectivas novedosas ni material realmente inédito.


Andrés y Susana

13 de julio de 2026

Esparta - Andrew Bayliss

Fecha de edición: abril 2.026
Editorial: Ático de los libros
Páginas: 384
Precio: 25,95 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: En las Termópilas, trescientos espartanos desafiaron a los persas, el imperio más poderoso del mundo antiguo, y forjaron una leyenda milenaria. Sus capas color escarlata y sus escudos de bronce siguen siendo el símbolo universal del valor, la disciplina y el sacrificio, pero detrás del mito hubo una sociedad radical y extraordinaria. ¿Quiénes fueron realmente los espartanos? ¿Qué hizo de Esparta el poder más temible de la Grecia clásica? 

En Esparta, Andrew Bayliss nos sumerge en la asombrosa historia de la polis más formidable de la Antigüedad a partir de las fuentes antiguas y la arqueología más reciente, y nos muestra cómo una modesta comunidad del Peloponeso se convirtió en la gran potencia del mundo griego. Desde las guerras mesenias que cimentaron su expansión hasta su victorioso choque con Atenas en la guerra del Peloponeso, Esparta forjó una maquinaria imparable, cuyos engranajes descubriremos: la severa agogé que endurecía a los niños hasta convertirlos en hoplitas temibles, la disciplina omnipresente, la autoridad compartida de sus dos reyes y la inusual libertad e influencia de sus mujeres en el contexto del mundo griego, capaces de administrar tierras y riqueza mientras los hombres combatían. 

Esparta fue un poder implacable cuya huella perduró mucho más allá de su tiempo. Esta es la imprescindible historia de la gran potencia militar de la Grecia clásica.


OPINIÓN

Esparta funciona en la memoria colectiva de Occidente como una especie de test de Rorschach ideológico: cada época y cada corriente proyecta en ella lo que quiere ver. Los pensadores de la Ilustración admiraban su supuesta virtud cívica, los regímenes totalitarios del siglo XX ensalzaron su militarismo, las élites victorianas moldearon sus internados imitando la severidad de su educación y la cultura pop actual la ha simplificado hasta reducirla a un cómic de guerreros hipermusculados con capas carmesíes. Romper este espejo distorsionado y bidimensional es precisamente el objetivo de Andrew Bayliss en Esparta (Ático de los libros, 2026). El clasicista británico se propone rasgar el mito lírico de las Termópilas para ofrecer una disección rigurosa y, a menudo, incómoda de la verdadera Lacedemonia histórica.

El principal valor de esta propuesta estriba en su capacidad para rescatar a la polis del reduccionismo, revelando una ciudad-estado compleja, movida tanto por la ambición de poder como por un miedo paralizante. Para ello, Bayliss estructura la obra en once capítulos que trazan un arco perfecto: desde la forja de esa aparente "Utopía en el Eurotas", pasando por la gloria frente a los persas, hasta llegar a su agónico declive.


En los primeros compases del libro, el autor aborda un problema historiográfico fundamental: casi todo lo que creemos saber sobre Esparta fue escrito por personas ajenas a ella. Al ser una sociedad que desalentaba la presencia de forasteros y que conservaba sus tradiciones de forma oral, su imagen nos ha llegado a través de la lente de filósofos, rivales o admiradores atenienses. Bayliss navega magistralmente por estas fuentes (Heródoto, Tucídides, Jenofonte) para demostrar cómo Esparta ha funcionado a lo largo de los siglos como un lienzo ideológico donde cada época ha proyectado sus obsesiones. 

El núcleo del ensayo no escatima a la hora de abordar las luces y, sobre todo, las densas sombras de la hegemonía espartana. Si bien el capítulo dedicado a la invasión de Jerjes reconoce su papel crucial en la defensa de Grecia —sin el cual el curso de la civilización occidental habría sido muy distinto—, Bayliss se niega a detenerse en la épica de las Termópilas. 

A través del análisis de episodios como la Guerra del Peloponeso, la obra revela el reverso tenebroso del sistema. Para que los espartiatas pudieran dedicarse en exclusiva a su excelencia militar, necesitaban sustentarse sobre la inmensa población de ilotas (siervos). El autor no duda en calificar a la élite espartana como parásitos de este trabajo forzado, detallando la brutalidad institucionalizada de la Krypteia y el terror constante a una rebelión interna. Como bien titula el autor en uno de sus capítulos más impactantes, la desigualdad era tal que los oprimidos "estarían encantados de comérselos, incluso crudos".

Asimismo, el ensayo enriquece el panorama aportando matices fascinantes sobre su cultura: desde el verdadero peso de la mujer espartana (con derechos de propiedad impensables en otras polis), hasta su famoso y afilado ingenio lacónico, pasando por la hipocresía de líderes como Pausanias, que sucumbieron rápidamente al hedonismo al alejarse de la rígida disciplina de su patria.

 

El colapso final de Esparta no llegó por una falta de valor en el campo de batalla, sino por su incapacidad para adaptarse. Su obsesiva negativa a extender sus privilegios y derechos de ciudadanía a otros provocó un colapso demográfico irreversible. Como señala el autor, la única libertad que realmente defendían los espartanos era la suya propia para someter a quienes consideraban inferiores. 

Lejos de ser el relato de una invencibilidad imperturbable, el ensayo revela que la Esparta histórica era un estado frágil, paranoico y brutalmente opresivo. Partiendo de un análisis exquisito de las fuentes, Andrew Bayliss nos ofrece una radiografía completa que despoja al heroísmo clásico de su brillo superficial para revelar una compleja mezcla de poder, dolor y contradicciones. 



Andrés CM