20 de agosto de 2026

Fuego y bronce - Luis Villalón

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Desperta Ferro
Páginas: 680
Precio: 26,95 €
Género: Novela histórica

Sinopsis: «Padre, he aquí que los barcos del enemigo llegaron [aquí]. Mis ciudades […] fueron quemadas, y los invasores cometieron infamias en mi país. ¿No sabe acaso mi padre que todas mis tropas y carros […] se encuentran en la Tierra de Hatti, y todos mis barcos están en la Tierra de Lukka? […] De esta manera, el país ha quedado abandonado a su suerte […]». (Carta de Ammurapi, rey de Ugarit, al soberano de Alasiya/Chipre). 

Fue en esos años cuando el Mediterráneo ardió, cuando Troya cayó ante el inmisericorde bronce y el poderío hitita se derrumbó como un castillo de naipes, cuando los mismos aqueos que se habían regocijado en las ruinas de Ilión vieron destruidos sus palacios y cuando Egipto tembló. Sí, el Mediterráneo ardió, y gentes sin número, los pueblos del mar, vagaron sobre sus olas, en pos de un nuevo hogar. Desde el Egeo y Anatolia hasta Chipre y Canaán, Fuego y bronce. Una epopeya de los pueblos del mar, la nueva novela histórica de Luis Villalón, narra la odisea de esas gentes: los supervivientes de Troya, de Pilos y de Hatti. Una epopeya de migrantes y piratas, de comerciantes y asaltadores de ciudades, de familias que durante una generación y varias vidas vagabundean por mar y tierra buscando un futuro y una paz que siempre están más adelante. Es el mundo y el momento del colapso de las civilizaciones del Próximo Oriente antiguo, en 1200 a. C., un cataclismo que empuja a nuestros protagonistas contra el único muro que permanecía en pie: Egipto. Allí, entre los juncos del delta del Nilo, será donde se consume esta apasionante historia.


OPINIÓN

Cuando la editorial Desperta Ferro —referente indiscutible en la edición de revistas y libros de historia en nuestro país— apuesta por la novela histórica, el lector sabe de antemano a qué atenerse: no habrá licencias gratuitas, ni anacronismos de cartón piedra, ni batallas resueltas con heroicidades de Hollywood. En Fuego y bronce, el galardonado escritor Luis Villalón asume el reto de trasladar esa exigencia académica al terreno de la ficción narrativa, entregando una epopeya monumental que huele a ceniza, a mar y a bronce fundido.

La trama nos sitúa en uno de los periodos más oscuros y fascinantes de la Antigüedad: el colapso del Bronce Final (hacia el 1200 a. C.). Villalón nos sumerge en un apocalipsis antiguo donde el Imperio hitita se resquebraja, los suntuosos palacios micénicos caen uno tras otro y Troya (Wilios en la novela) es consumida por las llamas. Frente a la visión tradicional que despacha a los temidos «pueblos del mar» como una simple horda de saqueadores bárbaros, el gran acierto de esta obra es ponerles rostro. A través de una estructura itinerante que avanza desde las costas del Egeo y Anatolia hasta las fronteras de Canaán, la novela nos presenta a un mosaico de supervivientes: piratas, soldados desubicados, comerciantes y familias enteras que vagan buscando un hogar. Es el drama de unos refugiados empujados por el hambre, la guerra o el clima contra el único muro que aún permanece en pie: el Egipto de Ramses III.

 

Uno de los grandes desafíos de la ficción hiperdocumentada es evitar que la erudición asfixie el ritmo de la historia. Luis Villalón, curtido en el mundo griego antiguo y avalado por varios premios Hislibris, sortea este obstáculo con maestría. Fiel a su estilo, huye de los clichés del género para conjugar un profundo conocimiento histórico con la ironía y el dinamismo. A mi juicio, también acierta de pleno al estructurar el índice del libro bajo la atenta mirada de distintos dioses (el de la Tormenta, el del Mar, el de la Montaña...), marcando el implacable paso del tiempo desde «el Desastre» inicial. Las tramas, en apariencia historias sencillas de supervivencia, se sostienen sobre personajes de una enorme complejidad psicológica que evolucionan a golpe de tragedia. 

La ambientación de la novela bebe directamente de testimonios reales desgarradores que han sobrevivido milenios, como la carta de Ammurapi, último rey de Ugarit, pidiendo auxilio desesperado a Chipre mientras su mundo se hundía: «Mis ciudades fueron quemadas, y los invasores cometieron infamias en mi país [...] El país ha quedado abandonado a su suerte».

 

El punto más brillante de Fuego y bronce es su capacidad de inmersión. El trabajo de documentación es titánico, pero fluye de manera orgánica. Además, la cuidada edición de Desperta Ferro eleva la experiencia a otro nivel: el dramatis personae, los mapas a todo color, el glosario, la guía de topónimos y, muy especialmente, el posfacio histórico a cargo del especialista Jordi Vidal Palomino, convierten el libro en un artefacto cultural completísimo. Por buscarle un contrapeso, la inmensa escala del relato y la avalancha de topónimos antiguos y gentilicios en los primeros compases pueden abrumar ligeramente al lector casual que busque una lectura ligera. Exige atención, pero la recompensa visual y emocional para quien acepta el reto es inmensa.


Ambiciosa, vibrante y brutalmente realista, esta epopeya de Luis Villalón demuestra que la historia antigua y la buena literatura están condenadas a entenderse. Fuego y bronce no solo atrapa y entretiene, sino que nos obliga a saborear el polvo de un mundo al borde del abismo, transformando el mito de los pueblos del mar en un relato humano y tangible. 




Susana D.

17 de agosto de 2026

Los Tercios. De la historia a la leyenda. Vol. 1: La Orgánica - VV. AA.

Fecha de edición: febrero 2.026
Editorial: Ediciones Tercios Viejos
Páginas: 388
Precio: 25,95 €
Género: Historia militar

Sinopsis: Los Tercios representan uno de los pilares fundamentales de la historia militar europea de la Edad Moderna y uno de los instrumentos más eficaces de la Monarquía Hispánica. Surgidos en el siglo XVI, estos cuerpos de infantería combinaron organización, disciplina y experiencia de combate de un modo inédito, proyectan - do su influencia durante más de un siglo en los principales escenarios bélicos de Europa y ultramar. Este primer tomo de Los Tercios: de la Historia a la Leyenda se centra en su dimensión orgánica, humana y material. A través de una obra colectiva en la que participan reconocidos especialistas, se analizan el contexto político y militar de la Monarquía Hispánica, el origen y evolución de los Tercios, su sistema de recluta - miento y disciplina, así como su estructura interna y organización. El volumen aborda asimismo la vida cotidiana del soldado: el vestuario, la impedimenta, el armamento y el equipo, la logística y las grandes rutas estratégicas, con especial atención al Camino Español. Se estudian las formas de acampar, marchar y combatir, los asedios y el valor simbólico de las banderas, junto con aspectos menos tratados como la asistencia médica y sanitaria o la presencia de la mujer en los Tercios. Finalmente, se presta atención a las ideas, la religiosidad y los ecos literarios que rodearon a estos soldados, así como a la participación de contingentes de otras nacionalidades, subrayando el carácter plural de los ejércitos hispánicos. Este tomo ofrece una visión sólida y rigurosa de los fundamentos que hicieron de los Tercios un referente histórico y legendario.

OPINIÓN

Siempre que se invoca el nombre de los Tercios españoles, la imaginación colectiva vuela rápidamente al humo de los arcabuces, a las picas erizadas en Flandes o a la épica resistencia de batallas legendarias. Nos hemos enamorado del mito, pero a menudo olvidamos cómo funcionaba realmente la maquinaria que sostuvo aquel imperio. Precisamente para desentrañar esa realidad llega a nuestras manos Los Tercios. De la historia a la leyenda. Vol. 1: La Orgánica, una obra con la que el especializado sello Ediciones Tercios Viejos nos propone un viaje a las entrañas de la milicia. Nos encontramos, por tanto, ante una radiografía minuciosa de la estructura que hizo posible la hegemonía militar de la Monarquía Hispánica durante más de un siglo.

El gran acierto de este primer volumen es precisamente su enfoque orgánico, humano y material. Para entender a los Tercios no basta con saber cómo combatían; hay que comprender cómo se estructuraban. A través de sus trece capítulos monográficos, la obra disecciona con precisión quirúrgica el formidable engranaje logístico e institucional que permitía proyectar el poder español a escala global. Desde el contexto político inicial trazado por Enrique Martínez Ruiz hasta el análisis de los orígenes de los Tercios firmado por René Quatrefages —quien documenta de forma magistral cómo se produjo el salto evolutivo desde las antiguas mesnadas medievales hasta la creación de unas fuerzas armadas profesionales bajo el control absoluto de la Corona—, el libro recorre todos los flancos invisibles de la guerra.


La lectura avanza por terrenos fascinantes y resulta especialmente brillante cuando se adentra en temáticas que se salen de lo comúnmente estudiado por la divulgación generalista. Destacan en este sentido apartados que bajan al barro de la cotidianidad, como la vital asistencia médica y sanitaria analizada por Manuel Gracia Rivas, el exhaustivo repaso al vestuario e impedimenta firmado por Consuelo Sanz de Bremond, o la reveladora exploración del papel de la mujer en los Tercios a cargo de Sandra Suárez García. Por supuesto, el volumen se completa con puntales ineludibles como el sistema de reclutamiento (Fernando Martínez Laínez), el mítico Camino Español (Víctor Sánchez Tarradellas), el armamento (Jesús Martínez de Merlo) o la participación de contingentes extranjeros al servicio del rey católico. 

Como obra coral que reúne a reconocidos especialistas de la materia, el libro se beneficia de una pluralidad de enfoques de altísimo nivel. Sus trece apartados, de extensión equilibrada y naturaleza monográfica, desprenden un rigor académico incuestionable bajo la cuidadosa coordinación de su editor, Rafael Rodrigo Fernández, autor también del prólogo. Lejos de pecar de inconexo, este formato permite que cada pilar de la organización militar reciba la profundidad que merece. El resultado es un texto que combina la investigación histórica más exhaustiva con una lectura absorbente para el aficionado; un volumen que demuestra que la grandeza de los Tercios no residía solo en su arrojo en el campo de batalla, sino en la milimétrica maquinaria logística, administrativa y material de una Monarquía Hispánica capaz de coordinar tropas heterogéneas en escenarios radicalmente dispares.

El punto más fuerte de este ensayo es, a mi juicio, su innegable valor documental y su valentía para aparcar la épica superficial en favor de la historia militar rigurosa. Ediciones Tercios Viejos vuelve a demostrar por qué se ha convertido en una referencia absoluta para los entusiastas de la materia, ofreciendo además una base sólida para el próximo volumen de la colección, que según sabemos se centrará en el desempeño de los Tercios en batalla. Por otro lado, la enorme densidad de datos técnicos, administrativos y legislativos que exige un estudio orgánico de esta magnitud puede resultar abrumadora para quienes busquen una narrativa ligera o exclusivamente centrada en la acción, por lo que estamos ante un libro concebido para ser saboreado con calma, que el buen aficionado a la materia sabrá apreciar como es debido 

Riguroso, exhaustivo y fundamental, este primer volumen de Los Tercios. De la historia a la leyenda trasciende la narrativa bélica tradicional para enseñarnos los verdaderos cimientos de la mejor infantería de su tiempo, recordándonos que, antes de alcanzar la gloria en el campo de batalla, la guerra se ganaba en los despachos, en las rutas logísticas y en la perfecta organización de sus hombres.



Andrés CM

14 de agosto de 2026

Los hombres de Hiroshima - Iain MacGregor

Fecha de edición: mayo 2.026
Editorial: Ático de los libros
Páginas: 480
Precio: 25,95 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: A las 8.15 de la mañana del 6 de agosto de 1945, un único avión sobrevoló Hiroshima. Segundos después, un destello blanco, más brillante que el sol, convirtió la ciudad en un infierno. En ese instante comenzó una nueva era, y el mundo cambió para siempre. 

En Los hombres de Hiroshima, recorreremos el camino que condujo hasta ese momento decisivo. Durante años, en laboratorios secretos y despachos del más alto nivel, se desarrolló una carrera científica y militar sin precedentes. Bajo la dirección de Leslie Groves y Robert Oppenheimer, el Proyecto Manhattan dio forma a un arma capaz de cambiar el curso de la guerra… y de la historia. Mientras tanto, en los cielos del Pacífico, los hombres del coronel Paul Tibbets se preparaban para ejecutar una misión de la que dependía el desenlace del conflicto. 

A través de las vidas de quienes tomaron las decisiones, de quienes las ejecutaron y de quienes las padecieron, Iain MacGregor nos sumerge en una historia coral donde la ambición, la guerra y sus consecuencias humanas se entrelazan en un momento crucial de la historia. 

De los ensayos nucleares en el desierto de Nuevo México a los bombardeos sobre Japón, de la Casa Blanca a la guerra total en el Pacífico, este es el relato de una decisión que transformó para siempre el destino de la humanidad.


OPINIÓN

El 6 de agosto de 1945 cambió para siempre la historia de la humanidad, inaugurando un orden mundial sustentado en la amenaza de la destrucción total. Tras conmemorarse recientemente las ocho décadas del primer uso de un arma nuclear en combate, nos llega Los hombres de Hiroshima (Ático de los Libros), del historiador y editor Iain MacGregor. Sin embargo, quien espere encontrar aquí otra exhaustiva crónica centrada exclusivamente en los laboratorios de Nuevo México, las pizarras de J. Robert Oppenheimer o las intrigas del Proyecto Manhattan, se equivocará de pleno. MacGregor, haciendo gala del pulso narrativo que ya demostró en El faro de Stalingrado, desplaza el foco desde la física teórica hacia el factor humano, táctico y periodístico. Su ensayo es un caleidoscopio de «micronarrativas» que disecciona a los hombres que ordenaron, transportaron, sufrieron y, finalmente, documentaron el lanzamiento de la bomba Little Boy.

El gran acierto estructural de la obra radica en su elenco coral y en su inteligente uso de la yuxtaposición. El autor no se limita a la perspectiva de los vencedores, sino que integra desde la primera página la voz de los supervivientes japoneses —como el desgarrador testimonio de Michiko Kodama, de 87 años—, logrando que el lector inicie su recorrido bajo la ineludible sombra de la tragedia. A través de capítulos cortos y muy dinámicos, perfila a figuras radicalmente opuestas que el destino unió en aquel fatídico agosto. Por un lado, conocemos a Paul Tibbets, el piloto de carácter indómito que no dudó en desafiar a sus superiores en el norte de África, pero que cumplió su «papel de toda una vida» pilotando el Enola Gay (bautizado así en honor a su madre). En el otro extremo, el ensayo nos presenta a Senkichi Awaya, el "buen alcalde" de Hiroshima; un funcionario civil, cristiano y receloso del fanatismo militar de su propio gobierno, que trasladó a su familia a la ciudad sin saber que caminaba hacia el epicentro del infierno. 

Junto a ellos, destaca un protagonista de acero: el bombardero B-29 Superfortress. MacGregor, trata al avión casi como a un personaje con entidad propia, fundamental para entender el surgimiento de la hegemonía aérea estadounidense. Aunque el autor transita con mayor soltura por los despachos, las cabinas de vuelo y el paisaje asfixiante de los bombardeos —espléndida y terrible su recreación del ataque incendiario sobre Tokio— que por las descripciones de infantería pura en Iwo Jima u Okinawa, el ritmo de la obra no decae en ningún momento. A todo ello se suma la cuidada edición de Ático de los Libros, que integra los mapas y un gran número de fotografías en blanco y negro directamente en el cuerpo del texto. Esto permite poner rostro y marco geográfico a los protagonistas en el momento exacto en que la narrativa los convoca, haciendo la experiencia de lectura sensiblemente más inmersiva y fluida. 

El último tercio del ensayo aborda uno de los aspectos más fascinantes y menos transitados por la historiografía generalista: la censura posterior a la masacre. Tras la repentina rendición japonesa, la maquinaria gubernamental estadounidense se apresuró a "controlar el relato", vendiendo la idea de que unas superbombas convencionales habían ganado la guerra y negando categóricamente los agónicos efectos de la radiación a largo plazo. Es aquí donde emerge la figura del periodista John Hersey. Descubriremos cómo este reportero, frustrado por las reticencias de las revistas Time y Life, logró viajar a un Japón que, un año después, aún olía a muerte. Entrevistando a los supervivientes y burlando la narrativa oficial, Hersey publicó un demoledor reportaje de 30.000 palabras en The New Yorker en agosto de 1946. Fue ese texto el que realmente mostró al mundo occidental el paisaje macabro y los cuerpos carbonizados que la burocracia militar intentaba ocultar, cimentando el tabú moral contra el uso de armamento nuclear que pervive hasta nuestros días.

 

Para comprender la tremenda disonancia cognitiva entre la retaguardia estadounidense y el horror real de la bomba, el autor rescata un episodio escalofriante ocurrido en octubre de 1945. Durante las celebraciones del «Día de la Victoria» en el Memorial Coliseum de Los Ángeles, ante más de 100.000 espectadores enfervorecidos, el famoso actor de Hollywood Edward G. Robinson ejerció de maestro de ceremonias. Mientras tres bombarderos B-29 sobrevolaban el estadio a baja altura, una gigantesca nube de hongo simulada se elevó tras el escenario y Robinson gritó por megafonía: «¡Señoras y señores, les presento… Hiroshima!». Una banalización del apocalipsis que pronto quedaría sepultada por la cruda realidad de los reportajes sobre el terreno. 

Por último, diré que quien se acerque a las páginas de Los hombres de Hiroshima encontrará una autopsia implacable de la primera arma de destrucción masiva y de las personas que orbitaron a su alrededor. Iain MacGregor ha logrado articular un ensayo impecablemente documentado, sin caer en el dogmatismo ni en el morbo fácil, obligando al lector a relexionar sobre hasta donde pueden llegar la política y el progreso tecnológico cuando se desvinculan de la ética. 




Andrés CM