26 de marzo de 2026

Barbarroja 1941. La guerra absoluta - Jean Lopez y Lasha Otkhmezuri

Fecha de edición: noviembre 2.025
Editorial: Ático de los libros
Páginas: 1272
Precio: 57,95 €
Género: Historia militar

Sinopsis: El 22 de junio de 1941, más de tres millones de soldados alemanes cruzaron la frontera soviética en la mayor ofensiva militar de todos los tiempos. En pocos meses, las fuerzas del Eje avanzaron hasta las puertas de Moscú, mientras millones de personas se vieron atrapadas en una espiral de destrucción sin precedentes. Batallas como Minsk, Kiev, Moscú o el sitio de Leningrado convirtieron el frente en un escenario de muerte y devastación a una escala nunca vista: había comenzado la guerra absoluta. 

Con un pulso narrativo magistral, los historiadores Jean Lopez y Lasha Otkhmezuri, dos de los mayores especialistas mundiales en el frente oriental, reconstruyen todos los niveles de la campaña: desde las decisiones políticas en Berlín y Moscú hasta la propaganda, las disputas entre mandos, la retaguardia y el infierno del frente y la ocupación. Para ello han recurrido a una monumental base de fuentes, muchas inéditas (archivos rusos, alemanes y occidentales, correspondencia, memorias y estudios soviéticos desclasificados), que revelan una cantidad asombrosa de información hasta ahora desconocida.

Fruto de quince años de investigación, Barbarroja 1941 es la obra definitiva sobre la invasión alemana de la Unión Soviética. Una historia total de la campaña más brutal de la Segunda Guerra Mundial.


OPINIÓN

El colosal choque de titanes que supuso la invasión alemana de la Unión Soviética en junio de 1941 sigue siendo, a día de hoy, la operación militar de mayor envergadura jamás llevada a cabo en la historia de la humanidad. Aquella guerra, que no solo enfrentó a dos ejércitos colosales sino a dos sistemas ideológicos, económicos y sociales antagónicos, marcó para siempre el destino de Europa y del mundo entero. Y pocos libros han logrado desentrañar con tanta ambición y profundidad todas sus dimensiones —militares, sociales, ideológicas, económicas y genocidas— como Barbarroja 1941. La guerra absoluta, de Jean Lopez y Lasha Otkhmezuri, publicado por Ático de los libros. Los autores despliegan un análisis exhaustivo y multidimensional que reconstruye el drama con precisión quirúrgica. En casi 1.300 páginas densas pero nunca farragosas,  reconstruyen el drama con una precisión quirúrgica, apoyados por más de 40 mapas que permiten seguir, día a día y kilómetro a kilómetro, el desarrollo de las operaciones. Desde los primeros avances fulgurantes de los Panzer hasta la paralización del Grupo de Ejércitos Centro ante Moscú, pasando por la brutalidad de la guerra de exterminio y la resistencia soviética que cambiaría el curso de la Segunda Guerra Mundial.

Sería un grave error pensar que la obra "solo" abarca las operaciones militares. Se traza un arco cronológico y temático que abarca desde las relaciones germano-soviéticas entre 1918 y 1941 —incluyendo el contexto de 1940 que impulsó la decisión de Hitler— hasta la batalla de Moscú, ocurrida entre diciembre de 1941 y enero de 1942. Estructurado en cinco amplios bloques, comienza con los antecedentes y los planes estratégicos de ambos bandos en las dos primeras partes. Los alemanes, optimistas y dependientes de una Blitzkrieg que era más hipomóvil que motorizada (sus preciadas divisiones panzer solo constituían el 10% de la Wehrmacht), subestiman al enemigo por prejuicios racistas. Los soviéticos, por su parte, con armamento abundante pero desorganizado, sufren por la doctrina ofensiva heredada de teóricos purgados como Tujachevski y el control estalinista.

 

La tercera parte se ocupa de los primeros cuatro meses de campaña. Se detallan las primeras semanas de avances alemanes, con batallas como las de las fronteras, y los primeros embolsamientos en Bialystok-Minsk, Smolensko y Kiev donde quedaron atrapados varios ejércitos soviéticos causándoles unas bajas atroces. La cuarta parte se centra en las batallas dobles de Viazma-Briansk en octubre que supusieron el relanzamiento de Barbarroja en su asalto final hacia Moscú (Operación Tifón), que se aborda en la quinta y última parte. 

Según señalan Lopez y Otkhmezuri, desde el principio los soviéticos van erosionando el poder militar alemán día a día. Esto queda de manifiesto en la mencionada batalla de Smolensk (julio-septiembre de 1941) considerada por los autores como el punto de inflexión estratégico donde se detuvo el éxito inicial de la Blitzkrieg alemana en la Unión Soviética. Aunque Alemania logró avances territoriales fulgurantes, la incapacidad de la Wehrmacht en destruir rápida y totalmente al Ejército Rojo antes del invierno de 1941-1942 convirtió la guerra relámpago en una guerra de desgaste.

En el núcleo de la obra —y donde posiblemente sea más innovadora— reside la transformación de la guerra en genocidio ideológico. Los autores sostienen que Barbarroja no fue solo un choque militar, sino una cruzada racial por el Lebensraum, con objetivos de exterminio y colonización que causaron cinco millones de muertes en 200 días, incluyendo ejecuciones masivas por Einsatzgruppen, hambrunas en Leningrado y muerte de prisioneros. Se exploran exhaustivamente  los graves errores alemanes —arrogancia logística, subestimación racial del Ejército Rojo— y soviéticos —descoordinación, paranoia estalinista—, destacando la resiliencia soviética y su capacidad de regeneración. Temas como la tradición de violencia contra civiles en la cultura militar alemana (1870-1945), el rol de la ideología en la brutalidad y el impacto en la población civil —atrapada entre las SS  y el NKVD— se entrelazan con reflexiones sobre cómo prejuicios y planificación deficiente convirtieron el Frente del Este en una guerra de exterminio y existencial.

Sus mayores fortalezas residen en la magistral integración de fuentes alemanas y soviéticas inéditas, que desmantelan de raíz las narrativas obsoletas sobre la invasión, y la incorporación de testimonios directos de protagonistas que iluminan con una perspectiva inédita tanto el desarrollo de la operación como las verdaderas causas de su colapso. Monumental y rigurosamente preciso, el texto mantiene un vértigo narrativo electrizante a pesar de su extensión, gracias a una estructura brillante: cada bloque se abre con una escena vívida y dramática que se graba en la memoria del lector, demostrando la extraordinaria destreza literaria de los autores. 

En resumen, no puedo más que recomendar la lectura de Barbarroja 1941, una obra que marcará un antes y un después en el estudio de la campaña inicial del conflicto germano-soviético. Lopez y Otkhmezuri ofrecen no solo historia militar, sino una reflexión profunda sobre ideología y genocidio, recordando que en el Este no chocaron solo ejércitos, sino visiones del mundo que hicieron descender a Europa a los infiernos.



Andrés CM

23 de marzo de 2026

Resiste Tucson - Álber Vázquez

Fecha de edición: febrero 2.026
Editorial: Ediciones Tercios Viejos
Páginas: 300
Precio: 24,95 €
Género: Novela histórica

Sinopsis: De pronto, el capitán Allande comprende que los apaches han cambiado de estrategia: ya no se limitan a robar ganado a los españoles; ya no se conforman con secuestrar alguna que otra niña o violar a las mujeres que se alejan demasiado de la empalizada. Ahora, los apaches quieren expulsar a los españoles de Tucson. De su casa. Un western setenta años antes del primer western. Una gran novela de aventuras que reconstruye la fundación española de Tucson y los enfrentamientos ante un enemigo feroz e imprevisible como ninguno: los apaches.




OPINIÓN

Álber Vázquez ha demostrado sobradamente que es uno de los narradores más consistentes y rigurosos de la novela histórica dedicada a la historia de España. Sus obras dedicadas a Blas de Lezo, Pizarro, Elcano, Cervantes, Juana de Castilla y muchos otros personajes ilustres así lo avalan. En este 2026 entrega una edición revisada, corregida y notablemente ampliada de su novela Resiste Tucson. Publicada por Ediciones Tercios Viejos, esta nueva versión refina la prosa, profundiza en el retrato colectivo de los personajes y consolida una de las mejores recreaciones del género western hispano. La nueva portada es absolutamente espectacular y muy evocadora, con la imponente figura de un dragón de cuera en lo que pudiera ser el árido y montañoso paisaje del desierto de Sonora —uno de los escenarios de la novela— donde la supervivencia se mide en pólvora, arrojo y voluntad.

La trama se inspira con fidelidad en un episodio real y poco conocido de la historia de la frontera norte de Nueva España. En agosto de 1775, el teniente coronel Hugo O’Conor fundó el Presidio de San Agustín del Tucson en la terraza oriental del río Santa Cruz, junto al poblado o’odham (pima) llamado Cuk Ṣon. Su propósito era defender las misiones franciscanas de San Agustín y San Xavier del Bac, contener las incursiones apaches y servir de avanzada en un territorio hostil. Desde 1777 lo comandó el capitán Pedro de Allande y Saavedra, veterano de campañas en Europa y África, al frente de una compañía de Dragones de Cuera y un puñado de aliados indígenas pimas. La guarnición, de apenas sesenta o setenta hombres más familias de colonos, vivía en un equilibrio precario frente a los apaches, cuya táctica de guerrilla basada en el robo de ganado y el secuestro ponía en jaque constante la presencia española. 

Pues bien, con estos mimbres, el autor nos sitúa en el presidio de Tucson, el bastión más septentrional de Nueva España, durante el año 1782, en el corazón de las Guerras Apaches que asolaban toda la región. Por aquel entonces, aquella fortificación, además de defender a las mencionadas misiones, también resguardaba a los colonos que se habían establecido en la zona de Tucson a mediados del siglo XVIII, funcionando como una especie de plaza fuerte medieval. Desde sus empalizadas, protegía a los habitantes españoles de los continuos ataques de los indígenas, quienes irrumpían para robarles caballos y ganado, agredir a mujeres y niños y dar muerte a los hombres. El capitán Pedro de Allande, al mando, debe mantener la disciplina y la cohesión en un lugar donde cualquier error —esto queda claro al lector desde las primeras páginas— cuesta vidas. De pronto los apaches cambian de táctica: ya no se conforman con pequeños saqueos o escaramuzas; sencillamente querían que desaparecieran de su territorio. 

La narración avanza día tras día, entre mayo y agosto de 1782, siguiendo el asedio que se intensificaba progresivamente: patrullas de reconocimiento, choques aislados, incendios nocturnos, mutilaciones, saqueos y una creciente presión psicológica que no daba tregua a los defensores. Vázquez construye la tensión como un cerco real: lento, acumulativo, asfixiante. Cada capítulo avanza con precisión cronológica, y el lector siente el calor del desierto, el miedo constante y la fatiga de quien sabe que el siguiente ataque puede ser el definitivo. La acción es brutal y descarnada.

En cuanto a los personajes, hay que decir que el verdadero protagonista no es solo el capitán Allande, sino la comunidad entera. Vázquez evita el héroe solitario y muestra cómo la resistencia es colectiva: soldados, colonos, mujeres, niños y hasta aliados indígenas (como el cabo pima Baldenegro). Rosalía Sosa aporta una perspectiva femenina fresca y necesaria: no es una damisela, sino una mujer que se adapta al infierno y aprende a defenderse. Los apaches no son caricaturas de “malos”; son un enemigo feroz, inteligente y adaptado al terreno. Se les ve a través de los ojos de los españoles (miedo, incomprensión, respeto forzado), lo que refuerza la inmersión sin caer en el buen salvaje romántico. Los personajes son duros, cínicos a veces, y hablan como soldados y colonos reales: seco, directo, sin discursos grandilocuentes. 

Más allá del entretenimiento, Resiste Tucson cumple una función cultural valiosa: rescata una página olvidada de la historia española en lo que hoy es Estados Unidos. Décadas antes de la independencia americana, los Dragones de Cuera (arriba se puede ver un precioso grabado que representa a un dragón del siglo XVIII), los misioneros y las familias de colonos plantaron bandera en la frontera norte del Virreinato de Nueva España, un territorio hostil que intentaban civilizar y defender. Vázquez evita juicios anacrónicos: muestra el choque cultural con crudeza y respeto mutuo. Los apaches no son villanos de cartón; son un enemigo feroz, inteligente y adaptado al terreno. Los españoles no son héroes invencibles; son hombres y mujeres que, aislados y sin refuerzos, deciden resistir. 

En suma, si te interesa la historia de España en Norteamérica, te recomiendo que leas esta novela, que te hará descubrir una sorprendente y desconocida aventura española en el salvaje Oeste. ¿Listo para el asedio?



Andrés CM

20 de marzo de 2026

Códigos de la muerte - Doña Gorgo

Fecha de edición: 2.025
Editorial: Oberon
Páginas: 320
Precio: 19,95 €
Género: Divulgación histórica

Sinopsis: El Antiguo Egipto se hizo famoso por las momias de sus faraones y las monumentales pirámides, pero... ¿Y si te dijeran que esta es solo una pequeñísima parte de su culto a la muerte? ¿Y si resultara que la eternidad no estaba reservada a los reyes y las élites, sino que podía ser alcanzada por artesanos y gente de a pie? ¿Y si para llegar al paraíso fuera más importante el peso del corazón que el de los bienes materiales? 

En esta nueva aventura editorial, Doña Gorgo nos invita a desmontar y reaprender la historia mortuoria del Antiguo Egipto, y nos desvela los entresijos de esta antigua civilización con cercanía y rigurosidad.




OPINIÓN

Es fundamenta distinguir entre el pasado tal como ocurrió y la historia que construimos a partir de él. Porque la historia no equivale exactamente a los acontecimientos en sí, sino a aquello que hemos logrado conocer, interpretar y reconstruir del pasado, y eso no es lo mismo. Esta máxima, casi una advertencia, sale al paso del lector en cuanto se abre la obra aquí reseñada. Una obra que, efectivamente, contiene una historia: El Antiguo Egipto, pero enfocada más allá del cliché de las pirámides y los faraones; contada además por una historiadora peliaguda, Doña Gorgo, quien conoce a la perfección el tema, como demuestra su trabajo en la investigación y la divulgación de la arqueología y la historia del arte. Su cuenta de Instagram @semontolahistoria (más de 170.000 seguidores) es un oasis de rigor, humor negro y buen rollo en medio del mar de pseudociencia histórica que inunda TikTok y YouTube. En Códigos de la muerte (Oberon, 2025) se mete de lleno en el tema que más ha deformado la cultura popular: la muerte en el Antiguo Egipto. 

El libro explora la sorprendente democratización del más allá egipcio. La autora demuestra que la vida eterna no era un privilegio exclusivo de la élite, sino un horizonte accesible para artesanos y personas comunes, siempre que superaran el juicio de Osiris.  En poco más de 300 páginas, Doña Gorgo desvela con claridad y precisión aspectos poco tratados en la divulgación convencional: los distintos niveles de embalsamamiento según el poder adquisitivo, el papel activo de las mujeres y los niños en el culto funerario, y el carácter profundamente igualitario del juicio final, donde el peso moral del corazón prevalecía sobre cualquier riqueza material. Todo ello con un texto fresco y altamente accesible, sustentado en fuentes primarias y estudios recientes.

Una de las mayores virtudes de Códigos de la muerte es su formato de diálogo abierto entre autora y lector. A lo largo de sus páginas, Doña Gorgo no se limita a exponer conocimientos: plantea preguntas, responde dudas habituales y ofrece aclaraciones que convierten la lectura en una conversación fluida e inteligente. Este tono cercano y didáctico elimina cualquier barrera de acceso sin sacrificar rigor. El libro está repleto de referencias a la cultura pop, analizando con precisión cómo el cine y la literatura han reinterpretado —y a menudo distorsionado— los cultos del antiguo Egipto. Doña Gorgo muestra no solo cómo estas representaciones han moldeado nuestra imagen contemporánea de la civilización faraónica, sino también cómo el imaginario egipcio ha influido, a su vez, en la creación cultural actual. 

Visualmente, la obra es un auténtico festín: abundantemente ilustrada, cada capítulo funciona casi como una exposición gráfica que complementa y enriquece el texto. Las imágenes no son mero adorno; son herramientas de comprensión que permiten al lector asimilar los conceptos con claridad. Especialmente destacable es el ejercicio comparativo que realiza la autora. Lejos de estudiar el antiguo Egipto de forma aislada, establece paralelismos con otras culturas y civilizaciones, explorando inframundos similares y encontrando sorprendentes puntos en común en mitologías y simbologías aparentemente lejanas. Las conexiones trazadas con el mundo maya resultan particularmente reveladoras y enriquecedoras.

En lo personal, lo he devorado. Se trata de un libro ágil, con capítulos cortos y perfectamente dosificados que mantienen el interés sin fatiga. No es necesario ser egiptólogo para disfrutarlo plenamente, pero al terminarlo uno sale con la sensación de haberlo sido. Y aquí radica su mayor logro: nunca cae en el nihilismo fácil del “todo es mentira” o “los antiguos eran supersticiosos”. Muy al contrario, Doña Gorgo consigue algo mucho más valioso: enamorarte todavía más del Egipto real, un Egipto profundamente humano, inclusivo y ético, muy distinto del que nos habían vendido durante décadas. 

Desde hace años, la divulgación histórica española está de enhorabuena, pues cada vez son más los autores y las obras que amplían y engrandecen el catálogo disponible. Códigos de la muerte es, precisamente, un magnífico ejemplo de esta tendencia. Altamente recomendable.



Susana D.