30 de septiembre de 2026

Lecturas de septiembre

Arrancamos la temporada de otoño con un balance de nuestras lecturas de septiembre, donde destacan dos parejas de libros que dialogan a la perfección entre sí. Por un lado, nos hemos adentrado en la fascinante dinámica de la grandeza y el colapso de los imperios cruzando la obra de Eckart Frahm, Asiria. Auge y caída del primer imperio del mundo, con el sólido análisis de Antony Beevor en Rasputín y la caída de los Románov, dos estudios impecables que demuestran cómo, con milenios de distancia, la autocracia, las intrigas de corte y la crisis interna terminan por derrumbar a las potencias de su tiempo. Por otra parte, hemos emprendido un viaje apasionante a las raíces y mitos de la antigüedad conectando la maravillosa recreación de Peter Connolly en La leyenda de Odiseo con el riguroso viaje a los orígenes que propone Santiago Castellanos en Hispania. Una historia de España antes de España, trazando un puente perfecto entre la memoria homérica y la gestación de las sociedades de la península ibérica antes de la llegada de Roma. Un póquer de títulos imprescindible que, junto a nuestras incursiones en la era nuclear, la historia económica o la Fórmula 1, convierte a este mes de septiembre en el pistoletazo de salida ideal para el nuevo curso lector.


¿Habéis leído mucho durante el mes de septiembre? ¿Coincidimos en algún libro?




- "La leyenda de Odiseo" de Peter Connolly - Desperta Ferro (Reseña)

- "F1. De la parrilla a la gloria" de Alex Jacques - Oberon (Reseña)

- "Económica" de Victoria Bateman - Ático de los libros (Reseña)

- "Mitra. Un dios de Oriente a Occidente" de Israel Campos Méndez - Erasmus (Reseña)

- "Rasputín y la caída de los Románov"  de Antony Beevor - Crítica (Reseña)

- "Los cañones de Port Arthur" de Antonio Muñoz Lorente - HRM Ediciones (Reseña)

- "Hispania. Una historia de España antes de España" de Santiago Castellanos - Pinolia (Reseña)

- "La era nuclear" de Serhii Plokhy - Desperta Ferro (Reseña)

- "Asiria. Auge y caída del primer imperio del mundo" de Eckart Frahm - Ático de los libros (Reseña)



Andrés y Susana

28 de septiembre de 2026

Asiria. Auge y caída del primer imperio del mundo - Eckart Frahm

Fecha de edición: mayo 2.026
Editorial: Ático de los libros
Páginas: 504
Precio: 29,95 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: Hace casi tres mil años, mucho antes de Roma o Persia, Asiria se convirtió en el primer gran imperio de la Antigüedad. Desde el Mediterráneo hasta el golfo Pérsico, sus ejércitos y embajadores llevaron el poder de Nínive hasta los confines del mundo conocido, sometiendo reinos y levantando una maquinaria de dominio sin precedentes. 

En Asiria, Eckart Frahm, uno de los principales asiriólogos del mundo, nos sumerge en la epopeya de esta civilización decisiva a partir de textos cuneiformes, restos monumentales y los últimos hallazgos arqueológicos. Desde los implacables asedios de Asurnasirpal II que arrasaron ciudades rebeldes hasta las avenidas monumentales de Nínive y las bibliotecas de Asurbanipal, donde se conservó el saber del mundo mesopotámico, descubriremos un imperio de contrastes: reyes guerreros y reinas poderosas, ejércitos devastadores y una administración capaz de gobernar territorios inmensos. Grandes conquistadores con una ambición política y cultural sin precedentes, los asirios rebasaron el mundo mesopotámico para incorporar Egipto y el Levante, y los ecos bíblicos y clásicos de su poder llegan hasta el presente. 

Asiria es la obra definitiva para descubrir la asombrosa civilización que, como los propios romanos reconocieron, sentó las bases de todos los imperios posteriores.


OPINIÓN

En el estudio de la Antigüedad mesopotámica, la imagen de Asiria ha permanecido durante siglos supeditada a una visión sesgada, condicionada por el filtro hostil de las escrituras bíblicas —donde la potencia asiria figura en más de un centenar de ocasiones como el epítome del castigo divino— y la historiografía grecolatina. Un siglo después de que comenzaran a publicarse las primeras grandes síntesis sobre la región, Eckart Frahm —catedrático de Asiriología en la Universidad de Yale— ofrece en Asiria. Auge y caída del primer imperio del mundo (Ático de los Libros, 2026), un riguroso examen sustentado en la traducción de textos cuneiformes, vestigios monumentales y los hallazgos arqueológicos más recientes. La obra abarca un marco temporal de más de un milenio y medio para fundamentar que la historia de las estructuras imperiales globales no nace en el ámbito clásico mediterráneo, sino a orillas del Tigris, demostrando cómo la maquinaria estatal articulada desde Nínive, Aššur y Nimrud sentó las bases institucionales, diplomáticas y administrativas sobre las que se erigirían los grandes dominios de la Antigüedad.

Frente a las lecturas que conciben el poderío asirio como un repentino estallido militar, el ensayo reconstruye con minuciosidad la pausada evolución diacrónica de este pueblo a orillas del Tigris, desde sus orígenes como una humilde comunidad urbana. Frahm analiza con brillantez la etapa paleoasiria del primer milenio a. C., caracterizada por una próspera red de enclaves comerciales (kārum) extendida por Anatolia —con Kanesh como exponente medular—, donde la influencia se ejercía a través del intercambio mercantil, la diplomacia y el pacto jurídico antes que mediante la coacción armada. La transición hacia la época mesoasiria marcaría la progresiva territorialización del Estado y el nacimiento de una ideología regia basada en la expansión, superando periódicas crisis dinásticas y presiones exteriores para transformar una modesta entidad regional en el actor geopolítico destinado a disputar la hegemonía a los grandes reinos de la Edad del Bronce. 

El análisis cobra especial intensidad al abordar la etapa neoasiria (siglos IX-VII a. C.), período en el que la estructura de gobierno alcanzó una escala insólita. Frahm desglosa los engranajes de un aparato estatal pionero que articuló un ejército profesional con sofisticadas técnicas de asedio, una red estatal de correo, la integración provincial de territorios heterogéneos y la práctica sistemática de deportaciones masivas. Lejos de reducirse a un castigo puramente destructivo, las campañas militares funcionaban a menudo como un eficaz mecanismo de disuasión y coerción tributaria donde el mero despliegue del ejército bastaba para doblegar a los gobernantes locales. La retórica regia inscrita en piedra por soberanos como Esarhaddón —quien llegó a incorporar Egipto en el 671 a. C. proclamando su dominio sobre los cuatro confines de la tierra— o Senaquerib ante el convulso «problema babilónico» ilustra la cuidada construcción ideológica de un régimen que combinó la intimidación explícita con la cooptación estratégica de las élites provinciales. 

Dentro de este horizonte imperial, la figura de Asurbanipal encarna la vertiente más compleja del soberano asirio, desafiando el estereotipo del monarca exclusivamente guerrero. En la obra se retrata a un líder de paradojas extremas: un gobernante implacable en el campo de batalla que, en paralelo, ejercía como intelectual alfabetizado en escritura cuneiforme, mecenas del saber y arquitecto de la célebre Biblioteca de Nínive, concebida para reunir la totalidad del conocimiento mesopotámico. Esta dualidad entre la erradicación del enemigo y la veneración de la erudición se proyectó con maestría en el programa iconográfico palaciego. Los bajorrelieves que decoraban las estancias —con escenas sobrecogedoras como la caza ritual del león— no eran meros elementos ornamentales, sino auténticos artefactos de propaganda política e ideológica; en ellos, la aniquilación de las fieras salvajes simbolizaba la victoria sobre el caos y la restitución del orden cósmico garantizado por el rey bajo el amparo de la divinidad Aššur.


Sin embargo, la aparente invulnerabilidad del Imperio neoasirio contenía los elementos de su propio e intempestivo colapso. La sobreextensión territorial, el incesante desgaste financiero derivado de la pacificación de frentes distantes y las devastadoras guerras de sucesión dinástica tras la muerte de Asurbanipal debilitaron de muerte la estructura imperial. El autor examina la vertiginosa rapidez con la que la maquinaria estatal se desmoronó a finales del siglo VII a. C. ante la ofensiva conjunta de la coalición medo-babilonia, un proceso que desembocó en la dramática caída y saqueo de Nínive en el 612 a. C.


La extinción repentina de una potencia que había ejercido una hegemonía incontestable durante generaciones dejó una huella indeleble en la memoria del Próximo Oriente, inaugurando una fascinante «vida posterior» donde el recuerdo de Asiria osciló entre el mito del despotismo en las fuentes clásicas y su verdadera impronta como modelo institucional imperecedero. Con todo esto y mucho más, la obra de Eckart Frahm se confirma como una síntesis historiográfica magistral que desarticula los prejuicios tradicionales y renueva profundamente nuestra comprensión sobre Asiria y el mundo mesopotámico. Un trabajo imprescindible.




Andrés CM

24 de septiembre de 2026

La era nuclear - Serhii Plokhy

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Desperta Ferro
Páginas: 432
Precio: 27,95 €
Género: Ensayo
Otros libros reseñados del autor:

Sinopsis: «Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos». Ochenta años después de Oppenheimer, ochenta años después de que la primera explosión atómica alumbrara una nueva era, el mundo se asoma de nuevo al abismo nuclear. Una nueva era dominada por un poder incontestable que ha condicionado, como ningún otro, el desarrollo del tenso y efervescente panorama geopolítico internacional hasta nuestros días, atenazado por la amenaza de la destrucción mutua. Ahora, mientras los Gobiernos rearman sus arsenales, los tratados destinados a limitar la adquisición y el uso de armas atómicas se desmoronan y las armas nucleares están cada vez más al alcance de actores no estatales, asistimos atónitos al renacer de la era nuclear. El aclamado historiador Serhii Plokhy, autor del superventas Chernobyl, desentraña en el libro La era nuclear. Armas atómicas, poder y supervivencia, la anatomía de una carrera armamentística que nunca terminó en un mundo gobernado por el miedo. Desde la primera fisión artificial del átomo en 1917 y la competición por crear la primera bomba atómica en la Segunda Guerra Mundial, pasando por la tensa escalada armamentística de la Guerra Fría, hasta el imperialismo, las motivaciones neocoloniales y las guerras que se libran hoy, la amenaza que plantean las armas nucleares es tan actual y estremecedora como siempre lo ha sido. Al examinar las motivaciones de los principales actores, en La era nuclear Plokhy aborda la pregunta crucial de nuestra época: ¿qué podemos aprender de la primera carrera armamentística nuclear que nos ayude a detener la nueva?

OPINIÓN

La premisa de que la amenaza de conflagración atómica concluyó con el fin de la Guerra Fría constituye una de las mayores ilusiones de la geopolítica contemporánea. Para desmantelar esta complaciente amnesia, Serhii Plokhy —catedrático de Historia en la Universidad de Harvard y uno de los principales especialistas en el espacio postsoviético— articula en La era nuclear (Desperta Ferro, 2026) un minucioso análisis sobre la mutación del fenómeno atómico desde los experimentos pioneros de fisión hasta un presente amenazado por más de doce mil ojivas. Plokhy demuestra cómo el miedo sistémico ha actuado como motor ininterrumpido de la proliferación, al tiempo que desmitifica la narrativa de la energía atómica civil —que apenas cubre un diez por ciento de la demanda eléctrica global— para revelar cómo iniciativas supuestamente bienintencionadas como «Átomos para la Paz» sirvieron, paradójicamente, de coartada para el desarrollo encubierto de arsenales militares. 

El relato evidencia una reacción en cadena donde el recelo mutuo impulsó la expansión del club nuclear. La urgencia angloestadounidense por neutralizar una hipotética bomba nazi dio paso al Proyecto Manhattan, cuyo monopolio tras Hiroshima y Nagasaki apenas duró cuatro años antes de que el espionaje y la determinación soviética culminaran en la prueba de Semipalátinsk en 1949. A partir de este hito, la cascada de la proliferación resultó imparable: Francia y Gran Bretaña buscaron su propia autonomía estratégica, la China de Mao desafió la hegemonía de las superpotencias, y frentes regionales de alta tensión reprodujeron la misma lógica, empujando a países con graves carencias económicas —como Pakistán frente a la India— a asumir enormes sacrificios materiales con tal de obtener capacidad de disuasión.

En el terreno doctrinario, Plokhy examina la frágil estabilidad de la Guerra Fría, articulada en torno a la Destrucción Mutua Asegurada (MAD). Si bien este equilibrio del terror ofreció cierta predictibilidad, episodios críticos como la Crisis de los Misiles en Cuba (1962) demostraron que la supervivencia planetaria dependió en última instancia del azar y de decisiones humanas individuales frente al riesgo inminente del error de cálculo. No sería hasta la década de 1980 cuando la toma de conciencia sobre el desastre —impulsada por el impacto traumático del accidente de Chernóbil— propició una transición hacia la «supervivencia mutua asegurada». Este cambio de paradigma fructificó en las cumbres entre Reagan y Gorbachov y en los acuerdos INF y START, que lograron por primera vez la reducción efectiva de los arsenales estratégicos. 

Sin embargo, la etapa de desarme registrada tras el colapso soviético reveló pronto sus límites frente a la realpolitik. Plokhy analiza procesos como la desnuclearización de Sudáfrica, Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania. La firma del Memorándum de Budapest en 1994, por el cual Kiev renunció a su arsenal a cambio de garantías de soberanía, se revela en la obra como un episodio trágico sobre la fragilidad del derecho internacional frente al revisionismo de las potencias; si bien la tesis del autor sugiere que retener la bomba habría disuadido la agresión rusa, el análisis deja abierto el debate sobre si la disuasión teórica habría resistido la alta tolerancia al riesgo demostrada por el Kremlin en el siglo XXI. 

El examen del escenario contemporáneo dibuja lo que el autor define como una «segunda era nuclear», caracterizada por la parálisis de las salvaguardias multilaterales, el abandono de tratados clave como el ABM y la falta de ratificación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. La adopción de doctrinas de «guerra preventiva», la irrupción de programas nucleares en Estados opacos como Corea del Norte y el uso del chantaje atómico como paraguas ideológico para amparar invasiones territoriales con armamento convencional en Europa oriental colocan al orden global ante un escenario de profunda vulnerabilidad, donde el riesgo de un enfrentamiento accidental resulta hoy aún más acuciante que en las décadas centrales del siglo pasado. 

Serhii Plokhy realiza en este libro un riguroso balance historiográfico que combina el análisis diplomático con una clara vocación divulgativa sobre el dilema atómico. Al presentar los acontecimientos de una manera amena y directa, abordando analíticamente las decisiones tomadas y sus consecuencias, convierte a este ensayo en una advertencia fundada sobre la necesidad de restituir el consenso diplomático de la no proliferación antes de que el control del átomo rebase un punto de no retorno.




Andrés CM