Sinopsis: Una historia mundial de las mujeres que han reinado a lo largo de toda la historia. El relato de cinco mil años de poder femenino.
Desde Merneit de Egipto
hasta Isabel II del Reino Unido, pasando por Isabel I de Castilla, las reinas
de la lluvia de los lobedus, la emperatriz Wu o las ocho emperatrices del
Japón, la historia está repleta de ejemplos de mujeres que lucharon contra los
límites que les imponía una sociedad patriarcal y consiguieron (con mayor o
menor fortuna) prevalecer y reinar por derecho propio en todo el mundo. Este es
el relato de sus victorias, sus derrotas, sus sacrificios y su ejemplo.
Lo primero que conviene
señalar es que no estamos ante un simple catálogo biográfico. Fiel a su
prestigio como investigadora —especialmente reconocida por sus trabajos sobre
la época Tudor—, Norton nos entrega un ensayo que abarca cinco milenios de
historia global para desentrañar qué significaba realmente tener el poder
absoluto en manos femeninas.
Uno de los aspectos más llamativos de la obra lo he encontrado en su estructura. En lugar de optar por un orden estrictamente cronológico o geográfico, que habría convertido el texto en una enciclopedia previsible, la autora organiza los doce capítulos de forma temática. Bajo epígrafes como «El problema del pariente varón», «Reinas niñas» o «Reinas guerreras», la autora agrupa a monarcas de épocas y latitudes radicalmente distintas. Aunque en un primer momento este enfoque pueda desconcertar al lector —al saltar del Antiguo Egipto de Hatshepsut a la Rusia de Catalina II, o de la China de Wu Zetian a la Inglaterra de Isabel I—, pronto se revela como el mayor acierto del ensayo. Esta perspectiva comparada permite trazar paralelismos fascinantes y demuestra una verdad incómoda: sin importar la cultura, la religión o el milenio, las mujeres en el poder se enfrentaron exactamente a los mismos prejuicios estructurales.
El libro disecciona con precisión quirúrgica cómo las gobernantes tenían que justificar constantemente su legitimidad. Si un rey varón heredaba la corona sin grandes cuestionamientos, una mujer debía trabajar el doble para demostrar su valía, a menudo bajo la constante amenaza de parientes masculinos dispuestos a usurpar el trono, sin importar lo mediocres que estos fueran política o militarmente.
Norton huye de los mitos y las leyendas romantizadas. Nos muestra a mujeres pragmáticas, con motivaciones a veces muy distintas a las de sus homólogos masculinos, pero igualmente capaces de repeler invasiones, tejer alianzas y gobernar con éxito. Desde figuras universalmente célebres como Cleopatra, hasta reinas menos mediáticas pero fascinantes, como las ocho emperatrices reinantes de Japón, las candaces de Kush o la cacica mexica Tecuichpotzin.
Otro de los análisis más reveladores es el que trata el impacto del colonialismo europeo en las soberanías femeninas. Norton dedica el último tercio del libro a documentar cómo la expansión imperial no solo conquistó territorios, sino que desmanteló activamente sociedades matriarcales o naciones lideradas por mujeres que eran plenamente independientes. Los casos de Lili‘uokalani en Hawái, las nababs begunes de Bhopal o las reinas de la lluvia de los lobedus son un testimonio demoledor de cómo la imposición de los valores occidentales supuso, en muchos rincones del mundo, un retroceso letal para el poder femenino.
Las mujeres que gobernaron el mundo es una obra monumental por su alcance y brillante por su ejecución. Elizabeth Norton logra el siempre difícil equilibrio entre una investigación académica meticulosa y una narrativa envolvente que no decae en sus casi cinco mil años de recorrido histórico. Lejos de victimizar a sus protagonistas, la autora les devuelve su verdadera agencia política, demostrando que el gobierno femenino no fue una anomalía decorativa, sino una lucha constante por la supervivencia en un tablero diseñado para que perdieran. Una delicia de libro.













