14 de septiembre de 2026

Rasputín y la caída de los Románov - Antony Beevor

Fecha de edición: mayo 2.026
Editorial: Crítica
Páginas: 400
Precio: 24,90 €
Género: Biografía
Otro libro reseñado del autor: 

Sinopsis: Cuando la emperatriz viuda de Rusia estaba embarazada del futuro zar, tuvo un sueño que marcaría el resto de sus días: su hijo moriría a manos de un campesino. ¿Se cumpliría esa profecía con la llegada a la corte de Grigori Rasputín, un enigmático monje apenas alfabetizado, procedente de Siberia? 

En este retrato extraordinario, Antony Beevor nos acerca como nunca antes a la escandalosa vida y muerte de Rasputín. Aunque nunca ocupó un cargo oficial en la corte, ejerció una influencia decisiva sobre los Románov y protagonizó episodios de corrupción política y financiera y numerosos escándalos sexuales. Las consecuencias de los rumores y las teorías conspirativas a su alrededor propiciaron tal desafección hacia la corte del zar que, cuando estalló la Revolución de febrero de 1917, casi nadie alzó una espada en su defensa. 

A través de informes, entrevistas e interrogatorios inéditos, Beevor revela la verdad tras la leyenda de Rasputín: las motivaciones de su oportunismo político, su profunda hipocresía y la lujuria desenfrenada. Entre un thriller político y un misterio gótico, esta biografía revela una historia fascinante de perversión humana y caída de imperios.


OPINIÓN

En el gélido crepúsculo del Imperio ruso, pocos personajes concentran una carga mítica tan desfigurada como Grigori Rasputín. Convertido por el morbo popular, la propaganda revolucionaria y la ficción en el arquitecto diabólico del colapso de los Románov, la figura del campesino siberiano suele ocultar bajo su leyenda una trama política mucho más opaca y reveladora. En Rasputín y la caída de los Románov (Crítica, 2026), el reconocido historiador Antony Beevor desmantela el sensacionalismo acumulado durante más de un siglo para situar a este místico no como la causa aislada de la ruina imperial, sino como el síntoma definitivo de una autocracia asfixiada por la paranoia, la ceguera de Nicolás II y Alejandra, y la catástrofe de la Primera Guerra Mundial. La obra abarca desde la irrupción del peregrino en la capital imperial hasta el arresto domiciliario de la familia real en Tsárskoye Seló mientras la revolución estallaba a las puertas del palacio.

Despojando el relato de los tópicos más manidos de la cultura popular, Beevor elude la caricatura de la zarina Alejandra como una figura manipuladora y descarta los rumores sobre una relación sentimental con el campesino siberiano. La dependencia de la emperatriz no nacía del escándalo, sino de la desesperación de una madre acorralada por la hemofilia de su hijo, el zarévich Alexéi. Desde esa empatía psicológica, el historiador examina la sugestión que el místico ejercía para aliviar las crisis del heredero, manteniendo un equilibrio cauteloso que rehúsa tanto el escepticismo drástico como la credulidad mágica. Además, al apoyarse en testimonios directos —incluidas las memorias de María Rasputín, la hija del místico—, el texto matiza la información disponible para sopesar hasta qué punto sus presuntas facultades curativas respondían a una fuerza magnética o a una astuta contención del pánico familiar. 

Como si de una matrioska rusa se tratara, la figura de Rasputín revela nuevas capas a medida que se profundiza en su trayectoria. El autor retrata la desconcertante dualidad de un místico capaz de combinar una fe ferviente con una conducta desenfrenada, alternando la oración ostentosa con noches de borrachera y extravagantes rituales en los baños públicos de San Petersburgo. Esta dinámica encajaba de manera perturbadora en una aristocracia sedienta de espiritualismo y experiencias ocultistas. 

Sin embargo, este comportamiento no habría pasado de ser una anécdota turbia sin la parálisis del poder imperial: con Nicolás II ausente en el frente durante la Gran Guerra, la intriga política se desplazó al gabinete de la emperatriz, donde las arbitrarias injerencias del stárets en el nombramiento de ministros terminaron por fracturar la confianza de la propia aristocracia.

Beevor recrea la atmósfera de la capital con una pulcritud cinematográfica, alcanzando su cima en la narración del magnicidio de diciembre de 1916. Aquella secuencia despliega una dramática ironía: mientras en el piso superior los conspiradores mataban la espera escuchando en bucle el único disco de gramófono que poseían (Yankee Doodle Dandy), en el piso inferior Rasputín mostraba una insólita resistencia al cianuro de los pasteles. El episodio culminó con los disparos a quemarropa bajo la nieve nocturna contra el místico ataviado con su camisa de satén y fajín rojo, certificando el trágico contraste entre la reputación de clarividencia del personaje y su incapacidad para prever la trampa tendida por sus propios allegados. 

Si bien los historiadores especializados en el periodo encontrarán pasajes ya conocidos en la amplia bibliografía sobre los Románov, el valor de la obra reside en la solidez de su arquitectura narrativa, su estilo ágil y su distancia crítica. Más que aportar revelaciones inéditas, el historiador británico logra un trabajo de síntesis sobresaliente que convierte al volumen en una puerta de entrada idónea para lectores no iniciados. El libro no busca satanizar ni santificar al personaje; lo expone como el reflejo distorsionado en el que se proyectaron las paradojas de un régimen agonizante. 

En suma, Rasputín y la caída de los Románov se consolida como una lectura esclarecedora para comprender cómo la desinformación, el rumor y la erosión moral del poder prepararon el terreno para que, al estallar la Revolución de Febrero de 1917, nadie estuviera dispuesto a empuñar una espada en defensa de la autocracia.




Antony Beevor



Andrés CM

11 de septiembre de 2026

Mitra. Un dios de Oriente a Occidente - Israel Campos Méndez

Fecha de edición: mayo 2.026
Editorial: Erasmus
Páginas: 240
Precio: 21,95 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: El enigma del mitraísmo sigue cautivando siglos después de su desaparición. Su figura despierta una mezcla de curiosidad y admiración que este libro se propone desentrañar, rastreando la asombrosa metamorfosis de una deidad que viajó desde los remotos reinos de Mitanni hasta el corazón de la Ciudad Eterna.   

En esta obra, el doctor en Historia Israel Campos nos sumerge en un recorrido fascinante a través de fuentes arqueológicas, epigráficas y textos olvidados. Desvelando cómo un antiguo culto persa se despojó de sus ropajes originales para reinventarse en el subsuelo romano como una religión mistérica, exclusiva y poderosa. Un credo que encarnaba los valores de triunfo, orden y disciplina que sedujeron a las legiones de Roma, convirtiendo a Mitra en su protector más sagrado. 

Explorando santuarios ocultos y hallazgos de la Antigüedad, este libro nos permite entender no solo una fe perdida, sino la propia construcción de la identidad de nuestra civilización.


OPINIÓN

Súbitamente, a finales del siglo I d.C., un dios nuevo irrumpe en el Imperio romano con una pujanza extraordinaria: Mitra. Desde ese momento se manifiesta como un dios invicto, que ofrece a sus seguidores un nuevo marco para expresar sus inquietudes religiosas. Los espacios consagrados a él en sótanos y criptas son distintos a los habituales, el culto se organiza con unos rituales novedosos y los fieles constituyen hermandades cerradas y muy jerarquizadas. Para participar en ellas resulta imprescindible superar unas pruebas iniciáticas de las que las mujeres están radicalmente excluidas. Las legiones son el principal vehículo difusor del nuevo culto, y el favor imperial constituye el estímulo imprescindible para su repentino éxito. 

Mitra. Un dios de Oriente a Occidente (Erasmus, 2026), del profesor y doctor en Historia Israel Campos Méndez, nos invita a descender a esas criptas para desentrañar uno de los capítulos más fascinantes y herméticos de la Antigüedad. El ensayo traza la asombrosa metamorfosis de este dios, rastreando sus orígenes en los lejanos reinos de Mitanni y en la tradición del Avesta iranio —donde encarnaba la luz, la custodia de los pactos y el juicio de las almas— hasta su desembarco en las entrañas de la Ciudad Eterna. Es la crónica de cómo una figura vinculada a la realeza persa se despojó de sus ropajes orientales para renacer como el mayor protector de las fronteras de Roma. He aquí la paradoja más fascinante de este culto: la religión que encandiló a los campamentos de Roma provenía, precisamente, del rival más acérrimo del mundo clásico, el Imperio persa.

A diferencia de los ritos oficiales, el mitraísmo romano floreció en el más absoluto de los secretos como un culto mistérico exclusivo para hombres. Campos Méndez, una de las voces más autorizadas sobre la materia en nuestro idioma, nos guía a través de los mitreos: esos angostos comedores subterráneos, diseñados arquitectónicamente para evocar la bóveda del cosmos. Allí, frente a la imponente y enigmática escena de la tauroctonía —el sacrificio ritual del toro—, legionarios apostados en el Rin o el Danubio, prósperos mercaderes de Ostia y funcionarios imperiales de Hispania compartían el banquete sagrado. El autor desgrana con un admirable pulso narrativo la compleja jerarquía de sus siete grados iniciáticos, explicando por qué esa hermandad basada en el triunfo, el orden y la disciplina sedujo de forma tan arrolladora a la maquinaria militar romana. 

El destino de Mitra estuvo marcado por su feroz competencia con el cristianismo primitivo por la supremacía espiritual en la sociedad romana durante los siglos III y IV; un choque de titanes que finalmente desembocó en el declive forzado y la desaparición del culto oriental ante el avance de la Iglesia. Sin embargo, la gran victoria contemporánea de este dios reside en la propia obra. Ante la total ausencia de textos sagrados propios del mitraísmo, el autor exprime magistralmente las evidencias arqueológicas, la numismática, la epigrafía y los sesgados textos de sus detractores cristianos para devolverle la voz a este culto. Su trabajo viene a llenar un vacío histórico incomprensible en el panorama editorial español, construyendo un escudo académico frente a las invenciones y mitos infundados que hoy proliferan en internet. 

Con este brillante ensayo, Israel Campos Méndez demuestra que es posible conjugar un rigor científico intachable con una vocación divulgativa apasionante, regalándonos un viaje que ilumina las sombras del subsuelo romano para descubrir los anhelos y temores de aquellos hombres que se reunían para adorar a Mitra.



Andrés CM

9 de septiembre de 2026

¿Qué vimos en agosto?

Agosto baja el telón dejándonos una selección de lo más estimulante, donde la historia en mayúsculas, los thrillers de supervivencia y el esperado regreso de grandes secuelas televisivas han marcado la pauta. En el terreno cinematográfico, el plato fuerte llegó con la lucidez y el rigor de Palestina 36, un impecable drama coral sobre los albores de la Gran Rebelión Árabe. A su lado, La constelación del perro ofreció un notable relato de supervivencia postapocalíptica con sabor a western. En cuanto a las series, la segunda entrega de The Gentlemen volvió a desplegar el virtuosismo frenético de Guy Ritchie para ampliar su particular imperio criminal. El broche de oro lo puso la docuserie Las siete maravillas del mundo antiguo con Bettany Hughes, una traslación audiovisual impecable del libro que ya comentamos en el blog. Nos vemos dentro de treinta días. 


Películas



Palestina 36 ★★★★Annemarie Jacir firma un impresionante drama coral de impecable rigor histórico, centrado en los albores de la Gran Rebelión Árabe de 1936 contra el Mandato británico. La narración contrapone con maestría la angustia de las comunidades rurales frente a la desposesión de sus tierras y la proliferación de los primeros kibutz fortificados, con las tensiones de la élite de Jerusalén, encarnadas en una periodista educada en Oxford que escribe bajo seudónimo masculino. La directora demuestra una madurez expresiva soberbia al integrar metraje de archivo real en el propio tejido de la ficción, aportando un valor documental incalculable sin resentir en ningún momento el dinamismo del relato.

Con una ambientación soberbia y un ritmo envidiable, la película retrata con una crudeza sin tapujos la severidad y el cinismo de la potencia colonial, al tiempo que radiografía las fracturas internas de la sociedad árabe, donde los humildes agricultores sostienen el peso de la resistencia frente a la complacencia de los grandes terratenientes. Al mantener a los colonos tras las vallas y las torres de vigilancia, la cinta concentra sabiamente su energía en las dinámicas humanas y políticas del lado palestino. Una propuesta valiente, absorbente y de una enorme lucidez histórica.

La constelación del perro ★★ Ridley Scott vuelve a las salas con un thriller postapocalíptico de corte clásico y regusto a western, apoyado en una factura visual impecable y sumamente eficaz. La historia nos sumerge en las secuelas psicológicas de una pandemia que ha arrasado con la sociedad, explorando la soledad, el duelo y la paranoia constante ante grupos de supervivientes completamente deshumanizados. Entre secuencias de acción cargadas de adrenalina y ciertos pasajes de un surrealismo descarado pero muy bien integrado en la atmósfera, la narración atrapa con soltura manteniendo un clima de constante incertidumbre.

Frente al aislacionismo imperante, la propuesta encumbra a un héroe noble a la vieja usanza empeñado en aferrarse a la empatía, los afectos sencillos y la esperanza en medio del colapso. Aunque incurre en ciertos trazos facilones —como el contraste excesivamente marcado entre la afabilidad juvenil y la desconfianza adulta, o una banda sonora y unos paisajes aéreos que fuerzan demasiado el tono optimista—, la cinta resulta tremendamente entretenida. Una obra tan oscura como emotiva que abraza sus propias extravagancias para ofrecer un notable relato de supervivencia y humanidad.

La momia de Lee Cronin ★★ Tras el buen sabor de boca de Evil Dead Rise, el regreso de Lee Cronin reimaginando el clásico mito hacia el terreno del body horror visceral generaba expectativas altas. El cineasta irlandés acierta al alejarse de la pirotecnia digital y la aventura familiar para plantear una infección biológica táctil y profundamente desagradable. Esta faceta se sostiene gracias a unos efectos prácticos portentosos, un diseño de sonido asfixiante y el trabajo sobresaliente de la joven Natalie Grace, quien aporta una inquietud magnética al relato sin caer en el exceso.

Sin embargo, el resultado final no termina de convencer debido a una acusada dispersión narrativa. Con un metraje que supera injustificadamente las dos horas y diez minutos, la historia se atasca al intentar encajar una arquetípica y predecible investigación policial que frena el impulso dramático y diluye la atmósfera. Lastrada por personajes poco definidos y clichés demasiado trillados, la película acaba reducida a un gran envoltorio técnico y sonoro al servicio de una trama estirada y mediocre, dejando la agridulce sensación de ser una oportunidad perdida.



Series



The Gentlemen ★★★ (Temporada 2Guy Ritchie vuelve a desplegar su vertiginoso sello en una segunda entrega de ocho episodios que mantiene viva la esencia de la película original. La trama arranca un año después de los acontecimientos de la primera temporada: Eddie Horniman (Theo James) ha dejado atrás cualquier atisbo de ingenuidad aristocrática para abrazar sin complejos el submundo del crimen, liderando junto a Susie Glass (Kaya Scodelario) la expansión internacional del imperio cannábico. La química entre ambos actores vuelve a ser el motor indiscutible de la función, navegando con elegancia y solvencia entre traiciones corporativas y ajustes de cuentas.

En esta ocasión, la ambición por hacer crecer la organización despierta nuevos peligros, especialmente cuando las impredecibles decisiones de Bobby comienzan a poner en jaque la viabilidad y supervivencia del negocio. Con un guion ágil, giros muy bien medidos y esa borrosa frontera tan propia del director entre la alta sociedad británica y la delincuencia de guante blanco, la serie firma un regreso adictivo y tremendamente divertido que expande su universo sin perder un ápice de carisma.

El infiltrado ★★ (Temporada 2) Diez años después, esta segunda entrega demuestra que una continuación tardía puede construirse con rigor y una lógica aplastante. La trama recupera a Jonathan Pine (un inconmensurable y expresivo Tom Hiddleston) visiblemente desgastado por el peso emocional de sus vidas pasadas. Aunque el relato arranca amagando con una mirada más burocrática al espionaje contemporáneo, rápidamente recupera el pulso al devolver al protagonista a la infiltración directa, esta vez en el entorno de Teddy Dos Santos (Diego Calva).

Si bien este nuevo antagonista cumple con solvencia en lo operativo, la serie da su verdadero salto de calidad con la reaparición de Richard Roper (un insustituible Hugh Laurie), convirtiendo la misión en una espiral de venganza, sospechas y lealtades cruzadas junto al personaje de Camila Morrone. Con un diseño de producción impecable, una elegancia visual incuestionable y un triángulo psicológico muy bien afinado, la temporada logra evitar la sensación de secuela forzada. Tal vez no alcance la absoluta pureza de la entrega inicial, pero firma un regreso maduro, absorbente y de una enorme altura interpretativa.

Las siete maravillas del mundo antiguo con Bettany Hughes ★★★✰ (Docuserie) En su momento ya disfrutamos enormemente con el libro homónimo de Bettany Hughes que analizamos en el blog, y su traslado al formato audiovisual no solo está a la altura de la obra escrita, sino que supone un espectáculo divulgativo de primer nivel. Siguiendo la estela de antiguos peregrinos, emperadores y viajeros a través de Grecia, Egipto y Turquía, la célebre historiadora nos guía en una fascinante travesía para devolver la vida a estas legendarias proezas de la ingeniería del mundo clásico.

Lo que más nos ha gustado de la docuserie es su impecable maridaje entre el rigor de la arqueología de campo y la tecnología de vanguardia. Gracias a un despliegue visual soberbio que combina detalladas reconstrucciones en CGI con estimulantes recursos de realidad aumentada, edificaciones míticas como la estatua de Zeus en Olimpia o el Mausoleo de Halicarnaso vuelven a alzarse con una presencia asombrosa ante nuestros ojos. Con la pasión contagiosa que caracteriza a Hughes y un ritmo narrativo ejemplar, la propuesta consigue convertir la historia antigua en un espacio vivo, cercano y profundamente emocionante.



Andrés y Susana