20 de mayo de 2026

Helena, la luz de Roma - Mar Rodríguez Vacas

Fecha de edición: noviembre 2.025
Editorial: Almuzara
Páginas: 608
Precio: 27,95 €
Género: Novela histórica

Sinopsis: Mientras en las arenas de los circos y anfiteatros morían tanto héroes como cobardes, en los palacios imperiales, un puñado de hombres decidía el rumbo de la civilización. En el corazón de aquella tormenta, una mujer llamada Helena escribiría una de las páginas más extraordinarias de la historia. Siglos antes de ser canonizada, Santa Helena fue compañera y madre de emperadores, además de la mujer que logró lo imposible: que el símbolo de la cruz triunfara sobre el águila de Roma.

A finales del siglo III, el Imperio se desmorona en una crisis sin precedentes. Roma desata su furia contra los cristianos, las legiones luchan contra los bárbaros, y Helena sobrevive en un mundo plagado de conspiraciones y traiciones con la sola certeza de que su hijo Constantino está destinado a cambiar el rumbo de la historia.

Cuando se cumplen 1700 años del Concilio de Nicea, la autora de El olivo de los Claudio nos transporta al epicentro de la revolución más silenciosa y poderosa de la Antigüedad. Junto a Constantino y el sabio obispo Osio de Córdoba, Helena hará realidad la tolerancia religiosa tras siglos de persecución. Al final de sus días, como culmen de una vida extraordinaria, Helena emprende su último viaje: la peregrinación a Tierra Santa, donde descubrirá los lugares sagrados que sellarán para siempre su leyenda.

Con el pulso narrativo de los grandes maestros de la novela histórica, Mar Rodríguez Vacas recrea magistralmente una época de transición épica en la que el paganismo milenario cedió ante la revolución espiritual del cristianismo. Una historia de fe inquebrantable, de amor conyugal y maternal, de traiciones, amenazas y determinación femenina que cambió el mundo para siempre.

 


OPINIÓN

La transición del orden clásico tardío hacia la revolución constantiniana suele analizarse desde la óptica exclusiva de las grandes batallas campales o las reformas administrativas de la Tetrarquía. Sin embargo, en la novela histórica Helena, la luz de Roma, Mar Rodríguez Vacas realiza una aproximación diferente, descentrando la mirada puramente masculina del poder para explorar los cimientos humanos y geopolíticos de la dinastía que cambió el destino de Occidente. Publicada por la editorial Almuzara, la obra se desmarca con firmeza del simple relato hagiográfico para sumergirse en la compleja biografía de Flavia Julia Helena. Esta figura, tradicionalmente encorsetada entre el filtro deformante del mito cristiano y la hostilidad de algunos cronistas, es restituida aquí en un momento de quiebre absoluto: aquel en el que Roma comienza a sepultar su pasado pagano para abrazar el monoteísmo de Estado. 

La novela arranca con un gancho dramático de gran potencia: el abandono de Helena y su hijo Constantino por parte de Constancio Cloro. A partir de este umbral, la estructura —dividida en seis partes— retrocede en el tiempo mediante una sugerente analepsis que traslada al lector a Bitinia y a la rica geografía de Oriente. Rodríguez Vacas despliega un mapa geopolítico de una enorme ambición, conectando el destino de la protagonista con los estertores de la crisis del siglo III y el desafío de la reina Zenobia de Palmira frente al emperador Aureliano. La autora demuestra una notable destreza para mantener un ritmo narrativo sumamente ágil, valiéndose de capítulos cortos y una sucesión vertiginosa de acontecimientos. Así, las maniobras militares de Constancio para pacificar las fronteras se entrelazan de forma constante con sus encrucijadas íntimas, construyendo un tapiz donde la intriga palaciega y los lazos afectivos operan como verdaderos motores de la gran historia.


​Esta decidida apuesta por la intrahistoria afectiva y el conflicto sentimental representa, sin duda, un riesgo calculado dentro del género. En varios pasajes, especialmente durante los primeros compases del libro, la trama se sumerge de lleno en una intensa marea de tensiones emocionales y vínculos complejos que desafían en ocasiones el registro documental estricto. Si bien este peso de la ficción puede distanciar momentáneamente a algunos lectores, funciona como un eficaz dinamizador de las más de seiscientas páginas de la obra. Rodríguez Vacas utiliza estas licencias poéticas —honestamente aclaradas en las notas finales— para humanizar las dinámicas del poder. El diseño de los personajes, fuertemente perfilados en sus virtudes y antagonismos, subraya esta intencionalidad dramática.


El verdadero núcleo de la novela explora la implantación de la Tetrarquía —ese complejo sistema de equilibrio diseñado por Diocleciano y Maximiano junto a sus respectivos césares, Galerio y Constancio Cloro— y cómo dicho engranaje administrativo terminó zozobrando ante las ambiciones personales. En este turbulento escenario, el relato coral cede el testigo a un fascinante cuarteto de mujeres: la astucia de Helena se mide y complementa con las intrigas de Zenobia, Teodora y, en el tramo final, Fausta, la esposa de Constantino. A través de este prisma femenino, asistimos a la paulatina transformación del propio Constantino, de quien no se oculta su veta más cruel y tiránica en su ascenso hacia el mando absoluto. La obra desmitifica el proceso y demuestra que la instauración del nuevo orden cristiano no fue una simple mutación teológica, sino una encarnizada lucha política contra el arrianismo y los cultos tradicionales, jalonada por la intolerancia de los concilios y el martirio en el circo. 

Es en este tramo final, de un calado político y religioso soberbio, donde la novela alcanza su cénit y recupera toda su autoridad. La peregrinación de la ya anciana Augusta se transforma en un viaje didáctico de una enorme riqueza descriptiva, transportando al lector desde los cimientos del Vaticano y la tumba del apóstol Pedro hasta los complejos escenarios de Jerusalén. Mar Rodríguez Vacas, partiendo de una documentación histórica fragmentaria y escasa, demuestra una gran maestría para hilvanar los vacíos documentales con una narrativa que retrata adecuadamente el umbral de la Antigüedad Tardía. La narrativa logra capturar la esencia de un periodo fascinante y saturado de contradicciones estructurales; un territorio en mutación donde coexistían de forma agónica e inevitable una Roma pagana que se resistía a morir y otra cristiana que todavía no terminaba de nacer. 

En definitiva, una lectura de gran poso que desmonta los mitos oficiales y confirma que, detrás del nacimiento del nuevo orden que cambió la Antigüedad, latía la persistencia inquebrantable de una superviviente.



Susana D.

18 de mayo de 2026

¿Que vimos en abril?

Abril ha sido uno de esos meses redondos que te reconcilian con el placer de ir al cine y disfrutar de la gran pantalla, un periodo dominado por nombres propios potentes y producciones que han superado con creces nuestras expectativas. La gran apuesta cinematográfica llegó a las salas con Michael, un imponente retrato biográfico que nos ha cautivado por completo gracias a una interpretación protagonista descomunal. También teníamos otra cita ineludible en las salas con la espectacular animación de Super Mario Galaxy, que nos ha devuelto la ilusión de jugar y disfrutar como niños. Pero las carteleras no han sido las únicas triunfadoras; el terreno seriéfilo nos ha regalado un auténtico titán con la segunda temporada de The Pitt, un torbellino hospitalario que ya se corona como lo mejor del año. Sumando a la ecuación el pulso geopolítico de Teherán y el bellísimo documental Mr. Scorsese, nos queda un mes impecable donde las grandes historias han brillado con luz propia.


Películas



Michael ★★★★ Bajo la dirección de Antoine Fuqua, este esperadísimo biopic se presenta como un retrato magnético y complejo que intenta descifrar los claroscuros del Rey del Pop. La cinta esquiva con elegancia los tropos más perezosos del género musical gracias a la sobrecogedora y mimetizada interpretación de Jaafar Jackson, quien no solo clava la fisicidad del mito, sino que carga con todo el peso dramático de la producción. Su labor, respaldada por una puesta en escena vibrante que brilla especialmente en las recreaciones de los directos, eleva por completo la propuesta. En última instancia, aunque el metraje peca de cierta complacencia en su tramo final, la película se consolida como un ejercicio cinematográfico imponente que fascinará tanto a los mitómanos como a los amantes de los grandes dramas biográficos.

Super Mario Galaxy. La película ★★★★ Arrancando de forma inmediata tras el desenlace de su predecesora, esta secuela se presenta como una auténtica lección de cómo trasladar con éxito el lenguaje interactivo a la gran pantalla. La narrativa expande su universo introduciendo nuevos personajes y situaciones inéditas, pero manteniendo constantes evocaciones al lore original que inevitablemente despiertan una sonrisa de complicidad en el espectador veterano. Aunque la cinta abraza un tono marcadamente infantil —prescindiendo de las habituales concesiones humorísticas para adultos de otras producciones del estudio—, lo suple con creces gracias a una calidad de animación que se sitúa entre lo mejor de los últimos años y un impecable doblaje al castellano. Todo el conjunto raya a un nivel altísimo, potenciado por cameos orgánicos y un diseño de escenarios que invita a apartar la mirada de la acción principal para cazar la infinidad de ingeniosos secretos ocultos en la periferia de la pantalla. En definitiva, un festín de nostalgia ideal para volver a disfrutar como niños.

The Artic Convoy ★★ Esta producción noruega demuestra con creces que hay largometrajes que no necesitan reinventar las reglas del género, sino simplemente ejecutarlas con una firme convicción. Basada en hechos reales, la trama nos traslada a plena Segunda Guerra Mundial para seguir la odisea de una tripulación encargada de escoltar un convoy con rumbo a la Unión Soviética, un peligroso trayecto rodeado de minas, amenazas submarinas y las implacables tormentas del norte. Sin recurrir a grandes alardes artificiales, el director Henrik Martin Dahlsbakken logra imprimir un ritmo pausado pero constante que, apoyado en una fotografía gélida, transmite una atmósfera de aislamiento y una tensión silenciosa que cala hasta los huesos. En definitiva, un ejercicio cinematográfico cargado de dignidad que cumplirá con las expectativas de los devotos del cine bélico de corte clásico.



Series



Teherán ★★★ (Temporada 3El thriller de espionaje de Apple TV regresa con una tercera entrega que ensancha su madurez narrativa y consolida su estatus como una de las ficciones más tensas de la televisión actual. Partiendo de la odisea de una joven agente infiltrada en el corazón de la capital iraní para una misión de alto riesgo, esta producción profundiza con maestría en el conflicto israelí-iraní, retratando los complejos entresijos del Mossad y su constante pulso frente a la Guardia Revolucionaria de Irán. Su visionado resulta hoy más pertinente e imprescindible que nunca, ofreciendo un reflejo de ficción bastante lúcido para comprender las dinámicas de la actual guerra que mantienen Estados Unidos e Israel contra Irán. Bajo una puesta en escena sobria y un ritmo frenético que prioriza la estrategia táctica sobre la acción gratuita, la serie se convierte en un laberinto fascinante que desdibuja por completo las líneas entre héroes y villanos en el complejo tablero de Oriente Medio.

The Pitt ★★★ (Temporada 2) Esta segunda entrega se consolida de forma incontestable como una de las mejores ficciones televisivas del momento, ofreciendo una experiencia inmersiva que mantiene al espectador al borde del colapso. Ambientada en la frenética sala de urgencias de un hospital de Pittsburgh, la producción plantea un viaje de una intensidad arrolladora a lo largo de 15 episodios que atrapan desde el primer minuto, emulando la extenuante tensión de un interminable turno de 15 horas. Cada entrega se despliega como un auténtico torbellino emocional donde la crudeza de los casos clínicos se entrelaza con dilemas éticos profundamente complejos y personajes tridimensionales que invitan a la reflexión. Más allá del drama humano y la adrenalina hospitalaria, la serie trasciende los límites de su propio formato; independientemente de si se es devoto o no de los dramas médicos, esta es una propuesta imprescindible que nadie debería dejar escapar.

Mr. Scorsese ★★★✰ (Docuserie) Cinefília en vena; este es el leitmotiv de esta prodigiosa docuserie que rinde tributo a uno de los cineastas más influyentes de la historia. Con una estructura episódica meticulosa, la obra no es solo un repaso curricular, sino una clase magistral sobre el lenguaje, la evolución y la pasión por contar historias en celuloide. El documental utiliza un archivo inédito abrumador y entrevistas profundamente íntimas para desgranar la obsesión de Scorsese por preservar la memoria del cine. En definitiva, una carta de amor crepuscular escrita por un maestro y dirigida a cualquiera que alguna vez se haya emocionado en la penumbra de una sala.


Andrés y Susana

13 de mayo de 2026

Urraca. Una reina en el trono de un rey - Sonia Vital Fernández

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Desperta Ferro
Páginas: 408 + 8 a color
Precio: 27,95 €
Género: Biografía
Colección: Historia Medieval

Sinopsis: Se cumplen novecientos años de la muerte de Urraca de León, la primera mujer que reinó por derecho propio en la Europa medieval. Un mundo donde la soberanía y el poder eran prerrogativas masculinas, pero en el que Urraca, desafiando convenciones y prejuicios, supo defender sus derechos e imponer su autoridad. En 1109, tras la muerte de su padre, Alfonso VI, Urraca accedió al trono de León y Castilla como reina titular y soberana por derecho propio, una posición inédita que tuvo que proteger desde el primer momento pues se le impuso un matrimonio con Alfonso I de Aragón y Pamplona, lo cual la sometía de nuevo a una tutela masculina y limitaba su poder. Urraca, sin embargo, decidió reinar en solitario y ejercer de pleno la soberanía heredada, apoyada en una red de alianzas que supo consolidar con habilidad. Sin referentes femeninos previos, construyó una imagen inédita de reina soberana, aunque los prejuicios asociados a su condición femenina marcaron profundamente la percepción posterior, las crónicas minimizaron su actuación política, cuestionaron su figura desde la moral y redujeron su reinado a un mero paréntesis entre su padre, Alfonso VI, y su hijo, Alfonso VII. Nada más alejado de su verdadera dimensión. Urraca ejerció el poder regio durante diecisiete años con eficacia y firmeza, defendió su legitimidad, sostuvo el reino ante presiones internas y externas y no dudó en negociar, forjar alianzas o tomar las armas cuando fue necesario. Nueve siglos después, el libro Urraca. Una reina en el trono de un rey, de la historiadora Sonia Vital Fernández, sirve tanto de homenaje a una soberana cuyo legado merece pleno reconocimiento, como de reevaluación del papel de las mujeres de poder en la Edad Media, porque Urraca fue reina, aunque se sentara en el trono de un rey.

OPINIÓN

La historiografía medieval ha funcionado tradicionalmente como un filtro deformante, construido por cronistas que veían en el mando femenino una anomalía que debía ser explicada mediante el reproche moral o la sospecha constante. En su obra Urraca. Una reina en el trono de un rey, Sonia Vital Fernández se propone precisamente desmantelar esa mirada sesgada para rescatar a la primera mujer que ejerció la soberanía de pleno derecho en la Europa occidental. Esta monografía, publicada por Desperta Ferro y convertida ya en un referente de este 2026, sostiene que Urraca no fue una figura de transición ni una reina accidental, sino una pieza clave en los complejos engranajes de las monarquías de León y Castilla, obligada a inventar una nueva gramática del poder en un entorno donde la autoridad solo se entendía en clave masculina.

Sonia Vital, doctora en Historia y experta en el siglo XII, sostiene que Urraca fue una mujer minuciosamente preparada por Alfonso VI para un trono en crisis, y presenta su reinado no como una sucesión de desastres matrimoniales, sino como un auténtico laboratorio político del período. La autora destaca que la reina tuvo que sostener la corona frente a una nobleza levantisca y una cúpula eclesiástica que, liderada por figuras como el arzobispo Gelmírez, ponía a prueba su legitimidad cada día; Urraca, lejos de ser la "reina imprudente" de las crónicas, fue una estadista capaz de equilibrar las facciones cortesanas con una astucia diplomática superior a la de muchos de sus contemporáneos varones. 

El núcleo de la obra explora el complejo escenario que Urraca heredó tras la muerte de su hermano Sancho en la batalla de Uclés. Vital Fernández detalla con precisión cómo Alfonso VI, en un movimiento inusual y arriesgado, nombró a su hija heredera de la corona de León y Castilla. No obstante, esta decisión no fue aceptada de buen grado por gran parte de la nobleza, que veía en una mujer una debilidad estructural frente a la amenaza de los almorávides. El trono, como indica el título, estaba diseñado para un rey, y Urraca tuvo que ocuparlo con una determinación política sin precedentes. 

Uno de los episodios más interesantes que analiza la biografía es el matrimonio de Urraca con Alfonso I de Aragón, "el Batallador". La autora huye hábilmente del relato doméstico para centrarse en la lectura geopolítica: la unión buscaba fusionar los reinos cristianos para frenar el avance islámico, pero terminó convirtiéndose en una guerra civil encubierta. Lo que sobre el papel era una alianza estratégica resultó ser un choque de trenes entre dos visiones del poder irreconciliables, donde Urraca se negó sistemáticamente a ser una reina consorte subordinada. Este enlace fue, en realidad, un campo de batalla por la autoridad legítima. Urraca defendió sus derechos sobre León y Castilla frente a las injerencias de su marido, para evitar que su reino fuera absorbido por la corona de Aragón, preservando así la identidad del territorio que debía transmitir a su heredero.

Hacia el tramo final, la investigación se centra en la compleja relación de Urraca con su hijo, el futuro Alfonso VII, y la nobleza gallega que lo utilizaba como punta de lanza. Vital Fernández describe cómo la reina tuvo que equilibrar su papel de madre con el de monarca, enfrentándose en ocasiones a los propios partidarios de su hijo para mantener el mando efectivo. Esta gestión de crisis permanente demuestra, según la autora, una capacidad extraordinaria para la alta política, manejando simultáneamente las fronteras militares y las traiciones palaciegas. 

La historiadora insiste en que el reinado de Urraca fue el "laboratorio" donde se ensayó la monarquía femenina en los reinos hispánicos. A pesar de las revueltas constantes y la presión externa, logró entregar un reino cohesionado y funcional a su sucesor. Este éxito rotundo desmonta los prejuicios de los cronistas medievales, demostrando que la eficacia de Urraca fue igual o superior a la de sus homólogos varones, sentando un precedente que culminaría siglos después con Isabel la Católica. 

Finalmente, es imposible obviar el envoltorio que Desperta Ferro ha dado a este trabajo. Destacar que el aparato gráfico —mapas, árboles genealógicos, imágenes y esquemas de poder— son una herramienta narrativa esencial. Esta edición permite al lector ver el reino de Urraca a través de su compleja geografía, complementando el relato ágil y riguroso de Vital. En suma, Urraca. Una reina en el trono de un rey se confirma como una lectura imprescindible que no solo rehabilita a una soberana olvidada, sino que obliga a repensar toda la estructura de poder de la plena Edad Media peninsular desde una perspectiva moderna, crítica y profundamente documentada.



Colección Historia Medieval



Susana D.