9 de abril de 2026

Un escándalo en Königsberg - Christopher Clark

Fecha de edición: febrero 2.026
Editorial: Galaxia Gutenberg
Páginas: 200
Precio: 22 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: 'Entre 1835 y 1842, el escándalo se ensañó con dos clérigos de la ciudad portuaria de Königsberg, a orillas del Báltico. Aquello destruyó la reputación de ambos, les desposeyó de sus empleos, dio con ellos en la cárcel y los desterró de la vida pública. Su absolución judicial de las acusaciones más graves formuladas contra ellos llegó demasiado tarde para revertir el daño. Llevo pensando en aquel pequeño vórtice de turbulencias desde que me topé por casualidad con los expedientes pertinentes a principios de la década de 1990. La campaña de denuncias y de rumores que tumbó a los predicadores luteranos Johann Ebel y Heinrich Diestel pertenece a una era anterior a la aparición de los paparazzi, de la radio, de la televisión y de los medios sociales digitales, pero eso es precisamente lo que confiere a su historia la fuerza de una fábula. Las similitudes con personas y situaciones de la actualidad, aunque no intencionadas, tampoco pueden descartarse.'


OPINIÓN

Hoy toca reseñar la última obra de Christopher Clark, Un escándalo en Königsberg (Galaxia Gutenberg, 2026), que vuelve a confirmar por qué el autor de Sonámbulos y El reino de hierro es uno de los grandes narradores de la historia europea moderna. En esta ocasión, Clark reduce la escala de sus habituales frescos continentales a un microcosmos: la ciudad portuaria de Königsberg entre 1835 y 1842. El resultado es un relato tenso, elegante y sorprendentemente actual, que funciona tanto como historia rigurosa como fábula sobre la desinformación, los pánicos morales y las guerras culturales. 

El libro parte de un expediente descubierto por Clark hace más de tres décadas en el Archivo Secreto de Estado prusiano. Sus protagonistas son los pastores luteranos Johann Ebel y Heinrich Diestel, predicadores influidos por el pietismo tardío y por las especulaciones teosóficas de Johann Heinrich Schönherr, quien combinaba elementos bíblicos con concepciones metafísicas sobre esferas primordiales de fuego y agua. Su labor pastoral, centrada en mujeres de la élite prusiana —viudas, hijas de oficiales y burgueses—, ofrecía consuelo espiritual y orientación matrimonial con un tono empático y experiencial que contrastaba con el formalismo de la Iglesia evangélica estatal. Pronto surgieron acusaciones de prácticas sectarias y conductas inmorales disfrazadas de ritual religioso: se habló de orgías veladas, de mujeres debilitadas hasta la muerte y de una doctrina que atentaba contra la moral familiar. Una carta privada del conde Finck von Finckenstein desencadenó una oleada de denuncias, chismes y correspondencia anónima que mantuvo polarizada la ciudad durante casi siete años. El proceso judicial eclesiástico y civil acabó en la absolución de los cargos más graves, pero no evitó la destrucción profesional y reputacional de los acusados.

Para comprender la intensidad del conflicto es indispensable situarlo en el marco del pietismo prusiano, elemento central que Clark maneja con solvencia. Surgido en el siglo XVII como reacción al luteranismo ortodoxo y dogmático, el pietismo enfatizaba la piedad personal, la experiencia interior y el estudio devocional de la Biblia en círculos laicos, incluyendo a las mujeres. En Prusia se convirtió en instrumento de modernización estatal: bajo Federico Guillermo I, la Universidad de Halle formó a pastores, funcionarios y oficiales en una ética de disciplina interior y obediencia. Tras las guerras napoleónicas, el movimiento resurgió con fuerza en la Erweckungsbewegung (Movimiento del Despertar), una corriente neo-pietista emocional y conservadora que respondía al racionalismo ilustrado y que, en Königsberg, adquirió matices más místicos y carismáticos. Ebel y Diestel, señala el autor, encarnaban precisamente esa variante heterodoxa: ortodoxos en público, pero proclives en privado a enseñanzas esotéricas que desafiaban el control estatal sobre la Iglesia unificada de 1817 y el orden patriarcal. 

Expuesto el tema principal del ensayo, el lector no debe caer en el error de pensar que Clark "solo" se limita a narrar el escándalo; hace mucho más: lo convierte en un estudio de caso sobre el funcionamiento de las noticias falsas en la era predigital. El rumor oral, la filtración de correspondencia privada y la prensa sensacionalista incipiente generaron una paranoia colectiva en la que cualquier desviación teológica era interpretada como amenaza política. El autor reconstruye con rigor la atmósfera de la Königsberg posnapoleónica —puerto báltico, burguesía mercantil, guarniciones militares— y las tensiones de género y clase que subyacían al conflicto: la élite masculina percibía en la influencia de los pastores sobre las mujeres una erosión del control patriarcal. 

Clark demuestra cómo el pietismo, inicialmente aliado del Estado prusiano, podía volverse disruptivo cuando derivaba hacia formas excesivamente emocionales o místicas. El resultado es una reflexión mesurada sobre la fragilidad de la verdad, la dificultad de distinguir entre libertad de conciencia y fanatismo, y la facilidad con que una minoría ruidosa puede arruinar reputaciones en nombre de la moral. Las fuentes, inevitablemente sesgadas hacia los acusadores, obligan al autor a un ejercicio de empatía histórica cautelosa y a algunas consideraciones finales especulativas; lejos de ser un defecto, esta transparencia refuerza la credibilidad del análisis. 

En suma, una contribución valiosa a la microhistoria europea y a la comprensión de los mecanismos de polarización social. Clark demuestra, una vez más, que los grandes procesos históricos a menudo se revelan con mayor claridad en las grietas de la vida cotidiana.



Andrés CM

6 de abril de 2026

Rusia contra Napoleón. La batalla por Europa (1807-1814) - Dominic Lieven

Fecha de edición: septiembre 2.025
Editorial: Acantilado
Páginas: 928
Precio: 44 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: En verano de 1812, Napoleón, en el apogeo de su dominio de Europa, marchó hacia Rusia con el mayor ejército de la historia y la convicción de que la expansión de su imperio era imparable. Sin embargo, apenas dos años después sus ejércitos fueron derrotados y Rusia salió victoriosa. Gracias a un profundo conocimiento de la singular realidad social, política y económica en tiempos del zar Alejandro I, este ensayo muestra por primera vez el papel crucial que desempeñó Rusia en las guerras napoleónicas. Dominic Lieven despliega ante los ojos del lector un auténtico fresco en el que tanto el emperador y los oficiales de su Estado Mayor como los soldados cobran vida. El fascinante relato pormenorizado de los acontecimientos que marcaron primero la estratégica retirada de las tropas rusas y finalmente la marcha sobre Europa liderada por el ejército del zar permite al autor desmantelar el afianzado mito según el cual la derrota de Napoleón fue el resultado del inclemente paisaje invernal ruso y señalar así el decisivo lugar de Rusia en la política europea, un lugar que incluso hoy merece la pena recordar.


OPINIÓN

En el vasto corpus historiográfico dedicado a las guerras napoleónicas, pocas obras han logrado desplazar con semejante autoridad el eje narrativo desde la perspectiva franco-británica dominante hacia el corazón del Imperio ruso, restituyéndole su condición de protagonista indiscutible en la caída del emperador corso y en la refundación del orden europeo. Rusia contra Napoleón. La batalla por Europa (1807-1814), de Dominic Lieven —historiador británico formado en Cambridge, profesor emérito en la London School of Economics y miembro de la Academia Británica—, publicado en español por Acantilado en una excelente traducción de José Manuel Álvarez-Flórez, representa una contribución profundamente revisionista que reconstruye, con rigor documental inédito, una guerra total que se prolongó siete años y que culminó con la entrada de las tropas zaristas en París, alterando para siempre el equilibrio continental.

El volumen abarca desde la paz de Tilsit de 1807 hasta la campaña de Francia de 1814, integrando con maestría los planos militar, diplomático, logístico, político y social. La invasión de 1812, inmortalizada por Tolstói, deja de ser el clímax aislado para convertirse en un capítulo dentro de una estrategia de mayor aliento: la preparación meticulosa del Estado ruso, la reorganización del ejército, la ampliación del reclutamiento, las mejoras en el abastecimiento y la inteligencia, y la “retirada profunda” concebida como arma decisiva. Las batallas emblemáticas se analizan con precisión quirúrgica, revelando cómo la persecución de la Grande Armée hasta el corazón de Europa no fue improvisación, sino culminación de un plan coherente que transformó a Rusia de víctima en libertadora del continente. 


El objetivo principal del libro de Lieven, tal como él mismo señala en la introducción, es presentar un análisis breve, atractivo y accesible —aunque con un nivel razonable de rigor académico— sobre el esfuerzo militar ruso y su contribución decisiva a la caída de Napoleón. A pesar de tratarse de una obra de un solo volumen sobre un tema tan amplio, el autor cumple su propósito de forma notable. Sin duda, lo más destacado es la primera mitad del libro, que cubre el contexto previo a 1812 y los acontecimientos de ese año crucial. Allí, Lieven detalla con claridad cómo una serie de factores entrelazados terminaron provocando la derrota del emperador francés. 

La derrota de Napoleón no obedeció al “General Invierno”, a la inmensidad geográfica ni al patriotismo ciego del pueblo ruso, sino a la eficacia de una maquinaria estatal sofisticada, a una estrategia deliberada y a un liderazgo superior en varios ámbitos decisivos. Alejandro I emerge retratado no como monarca vacilante, sino como un visionario pragmático que comprendió mejor al adversario que este a los rusos, mantuvo la legitimidad autocrática incluso tras la evacuación de Moscú y demostró una habilidad diplomática excepcional para forjar y sostener la coalición final con Prusia y Austria. Lejos del estereotipo de un coloso desorganizado y lento, el ejército ruso destacó por su logística (especialmente en el suministro de caballos y pertrechos, talón de Aquiles francés), su caballería irregular, sus partisanos, su servicio de inteligencia y su asombrosa capacidad de regeneración tras pérdidas colosales.

Cabe destacar que Rusia contó con un buen liderazgo, a pesar de las intrigas políticas y las luchas de egos, las figuras cobran relieve tridimensional. Barclay de Tolly, artífice frío y visionario de la retirada estratégica y la guerra de desgaste concebida ya desde 1810; Kutúzov, designado por motivos políticos para encarnar al carismático “general del pueblo” y galvanizar la moral de las tropas rusas, quien heredó y ejecutó con prudencia ejemplar esa doctrina de atrición, resistiendo las intensas presiones para batallas decisivas, preservando intacto el núcleo del ejército en Borodinó (donde forzó a Napoleón a combatir en términos rusos), tomando la dolorosa pero calculada decisión de abandonar Moscú para no arriesgar la fuerza principal, y optando durante la persecución por una táctica fabiana de hostigamiento continuo sin comprometerse en enfrentamientos de alto riesgo que podrían haber destruido su propio contingente, todo ello a pesar de las carencias logísticas que también aquejaban a los rusos; los cosacos y los soldados rasos anónimos. 

El autor evita todo maniqueísmo, reconociendo errores rusos y virtudes francesas, pero insiste, con documentación abrumadora procedente de archivos militares rusos abiertos tras 1991, en que el núcleo de la victoria fue ruso. Señala que Napoleón acumuló una serie de fallos estratégicos que, vistos con la perspectiva del tiempo, resultan palmarios. Los mariscales, y muy especialmente Oudinot, cargan con una responsabilidad decisiva en el desastroso desempeño tanto de las fuerzas francesas como de la coalición durante la campaña rusa. No obstante, conviene no olvidar que las pérdidas rusas —muertos, prisioneros y desertores— fueron también muy elevadas, no solo las francesas. Aunque Kutúzov consiguió preservar el núcleo elite del ejército y a sus oficiales más destacados que sobrevivieron a Borodinó, las tropas zaristas distaban mucho de encontrarse en plenitud de condiciones cuando llegó la primavera. Finalmente, llega la parte dedicada a la marcha sobre Europa en 1813-1814, las subsiguientes campañas y la posterior caída de Napoleón, que muestra cómo el zarismo pasó de defensor a árbitro del destino continental, influyendo decisivamente en el Congreso de Viena. 

En síntesis, superando con creces las narrativas occidentales centradas exclusivamente en la campaña de 1812, Lieven restituye al Imperio ruso su protagonismo absoluto en la derrota de Napoleón y en la reconfiguración del continente. Lo logra a través de una obra de colosal ambición, excepcional profundidad y excelencia narrativa que perdurará como referencia obligada sobre las guerras napoleónicas.



Andrés CM

3 de abril de 2026

Lecturas de marzo

Marzo ha sido un viaje literario e histórico increíble. Este mes nos hemos sumergido en las fascinantes mujeres del mundo romano de la mano del libro de la historiadora Cristina Rosillo López. No faltaron las biografías: en esta ocasión, por partida triple, desde el legendario Mitrídates el Grande, pasando por la emperatriz Mesalina, hasta llegar a Léon Degrelle, uno de los mayores colaboracionistas del Tercer Reich. También hemos estrenado colaboración con Ediciones Tercios Viejos, la editorial de la librería del mismo nombre y todo un referente nacional en el ámbito de la historia militar, con la reseña de Resiste Tucson, de Álber Vázquez. Si sois o pasáis por Madrid, no dudéis en visitarlos en la calle María Panés n.º 4; tienen cosas maravillosas.


¿Habéis leído mucho durante el mes de marzo? ¿Coincidimos en algún libro?




- "Mesalina" de Honor Cargill-Martin - Edhasa (Reseña)

- "Guerra. La evolución del conflicto militar desde 1945 a Gaza" de General David Petraeus y Andrew Roberts - Ático de los libros (Reseña)

- "Las caídas de Roma" de Michele Renee Salzman - Gredos (Reseña)

- "Léon Degrelle" de Pablo Cuevas - Pinolia (Reseña)

- "El rey del veneno" de Adrienne Mayor - Desperta Ferro (Reseña)

- "Códigos de la muerte" de Doña Gorgo - Oberon (Reseña)

- "Resiste Tucson" de Álber Vázquez - Ediciones Tercios Viejos (Reseña)

- "Barbarroja 1941. La guerra absoluta" de Jean Lopez y Lasha Otkhmezuri - Ático de los libros (Reseña)

- "Romanas. Voces rescatadas" de Cristina Rosillo López - Desperta Ferro (Reseña)


Andrés y Susana