Sinopsis: «Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos». Ochenta años después de Oppenheimer, ochenta años después de que la primera explosión atómica alumbrara una nueva era, el mundo se asoma de nuevo al abismo nuclear. Una nueva era dominada por un poder incontestable que ha condicionado, como ningún otro, el desarrollo del tenso y efervescente panorama geopolítico internacional hasta nuestros días, atenazado por la amenaza de la destrucción mutua. Ahora, mientras los Gobiernos rearman sus arsenales, los tratados destinados a limitar la adquisición y el uso de armas atómicas se desmoronan y las armas nucleares están cada vez más al alcance de actores no estatales, asistimos atónitos al renacer de la era nuclear. El aclamado historiador Serhii Plokhy, autor del superventas Chernobyl, desentraña en el libro La era nuclear. Armas atómicas, poder y supervivencia, la anatomía de una carrera armamentística que nunca terminó en un mundo gobernado por el miedo. Desde la primera fisión artificial del átomo en 1917 y la competición por crear la primera bomba atómica en la Segunda Guerra Mundial, pasando por la tensa escalada armamentística de la Guerra Fría, hasta el imperialismo, las motivaciones neocoloniales y las guerras que se libran hoy, la amenaza que plantean las armas nucleares es tan actual y estremecedora como siempre lo ha sido. Al examinar las motivaciones de los principales actores, en La era nuclear Plokhy aborda la pregunta crucial de nuestra época: ¿qué podemos aprender de la primera carrera armamentística nuclear que nos ayude a detener la nueva?
El relato evidencia una
reacción en cadena donde el recelo mutuo impulsó la expansión del club nuclear.
La urgencia angloestadounidense por neutralizar una hipotética bomba nazi dio
paso al Proyecto Manhattan, cuyo monopolio tras Hiroshima y Nagasaki apenas
duró cuatro años antes de que el espionaje y la determinación soviética
culminaran en la prueba de Semipalátinsk en 1949. A partir de este hito, la
cascada de la proliferación resultó imparable: Francia y Gran Bretaña buscaron
su propia autonomía estratégica, la China de Mao desafió la hegemonía de las
superpotencias, y frentes regionales de alta tensión reprodujeron la misma
lógica, empujando a países con graves carencias económicas —como Pakistán
frente a la India— a asumir enormes sacrificios materiales con tal de obtener
capacidad de disuasión.
En el terreno doctrinario, Plokhy examina la frágil estabilidad de la Guerra Fría, articulada en torno a la Destrucción Mutua Asegurada (MAD). Si bien este equilibrio del terror ofreció cierta predictibilidad, episodios críticos como la Crisis de los Misiles en Cuba (1962) demostraron que la supervivencia planetaria dependió en última instancia del azar y de decisiones humanas individuales frente al riesgo inminente del error de cálculo. No sería hasta la década de 1980 cuando la toma de conciencia sobre el desastre —impulsada por el impacto traumático del accidente de Chernóbil— propició una transición hacia la «supervivencia mutua asegurada». Este cambio de paradigma fructificó en las cumbres entre Reagan y Gorbachov y en los acuerdos INF y START, que lograron por primera vez la reducción efectiva de los arsenales estratégicos.
Sin embargo, la etapa de desarme registrada tras el colapso soviético reveló pronto sus límites frente a la realpolitik. Plokhy analiza procesos como la desnuclearización de Sudáfrica, Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania. La firma del Memorándum de Budapest en 1994, por el cual Kiev renunció a su arsenal a cambio de garantías de soberanía, se revela en la obra como un episodio trágico sobre la fragilidad del derecho internacional frente al revisionismo de las potencias; si bien la tesis del autor sugiere que retener la bomba habría disuadido la agresión rusa, el análisis deja abierto el debate sobre si la disuasión teórica habría resistido la alta tolerancia al riesgo demostrada por el Kremlin en el siglo XXI.
El examen del escenario contemporáneo dibuja lo que el autor define como una «segunda era nuclear», caracterizada por la parálisis de las salvaguardias multilaterales, el abandono de tratados clave como el ABM y la falta de ratificación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares. La adopción de doctrinas de «guerra preventiva», la irrupción de programas nucleares en Estados opacos como Corea del Norte y el uso del chantaje atómico como paraguas ideológico para amparar invasiones territoriales con armamento convencional en Europa oriental colocan al orden global ante un escenario de profunda vulnerabilidad, donde el riesgo de un enfrentamiento accidental resulta hoy aún más acuciante que en las décadas centrales del siglo pasado.
Serhii Plokhy realiza en este libro un riguroso balance historiográfico que combina el análisis diplomático con una clara vocación divulgativa sobre el dilema atómico. Al presentar los acontecimientos de una manera amena y directa, abordando analíticamente las decisiones tomadas y sus consecuencias, convierte a este ensayo en una advertencia fundada sobre la necesidad de restituir el consenso diplomático de la no proliferación antes de que el control del átomo rebase un punto de no retorno.


















