29 de julio de 2026

Amazonas. Guerreras del mundo antiguo - Adrienne Mayor

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Desperta Ferro
Páginas: 568
Precio: 28'95 €
Género: Ensayo histórico
Otro libro reseñado de la misma autora:

Sinopsis: Las amazonas, esas fieras mujeres que habitaban en los confines del mundo conocido, fueron en los mitos griegos guerreras archienemigas de héroes como Aquiles o Hércules. Pero, ¿es adecuado emplear «míticas»? ¿Quiénes fueron en realidad esas intrépidas luchadoras que se entregaban a la guerra, la caza y la libertad sexual? ¿Existieron realmente o fueron solo un arquetipo de la otredad en la cosmovisión griega? En este extenso y profusamente ilustrado libro, Adrienne Mayor, finalista del National Book Award por su apasionante biografía de Mitrídates el Grande –también publicada por Desperta Ferro Ediciones– revela detalles íntimos y sorprendentes, así como nuevas hipótesis acerca de las mujeres de carne y hueso de las estepas que el mundo clásico conocería como amazonas, para demostrar que estas guerreras no eran tan solo fruto de la imaginación helénica. Combinando el análisis de los mitos clásicos con las tradiciones de la estepa euroasiática y la arqueología, el libro Amazonas. Guerreras del mundo antiguo es el primer relato integral acerca de estas aguerridas mujeres, plasmadas en la mitología y la historia a lo largo y ancho del mundo antiguo, desde el mar Mediterráneo hasta la Gran Muralla china. En su criba entre realidad y mito, Mayor sigue todas las pistas posibles, desde examinar las tumbas de mujeres cuyos cuerpos momificados conservan tatuajes y heridas de guerra, hasta escrutar decenas de representaciones artísticas en cerámica griega, esculturas o monedas. ¿Quién estuvo detrás de las Hipólita que batalló contra Hércules o de la Pentesilea que se batió con Aquiles? ¿Existió la reina Talestris, que según algunos relatos esperaba concebir un hijo de Alejandro Magno? ¿Y Hipiscratea, que comandó ejércitos acompañando a su esposo Mitrídates? Una obra que rompe estereotipos vivos hoy en día, pero también los de hace más de dos milenios.


OPINIÓN

Durante milenios, la cultura occidental relegó la figura de la amazona al cómodo terreno de la fábula y la alegoría poética: una cohorte de mujeres míticas e incorruptibles concebidas por la mente griega para encarnar el reverso salvaje y amenazante de su propio orden patriarcal. Sin embargo, ¿y si el mito no fuera una mera invención literaria, sino el eco distorsionado de una realidad histórica tangible? En Amazonas. Guerreras del mundo antiguo, la prestigiosa investigadora Adrienne Mayor acomete una ambiciosa misión historiográfica para demoler el viejo dogma clasicista que negaba la existencia de estas mujeres de leyenda. Editado con el pulso riguroso y el cuidado visual que caracteriza a Desperta Ferro Ediciones, que nos presenta una nueva edición completamente revisada de la obra, el ensayo cruza la frontera entre la filología clásica y la bioarqueología de vanguardia para devolver la carne, el hueso y la biografía a unas protagonistas a las que la historia tradicional había despojado de su verdadera dimensión humana.

El gran acierto inicial de la obra radica en desmontar los estereotipos más arraigados sobre estas comunidades. Mayor rebate con contundencia la extendida etimología popular que derivaba la palabra «amazona» de un supuesto término griego (a-mazos, «sin un pecho») asociado a la mutilación voluntaria para tensar mejor el arco. En su lugar, propone orígenes lingüísticos alternativos vinculados a denominaciones iranias o caucásicas de auténticas guerreras a caballo. Asimismo, el ensayo pulveriza la visión decimonónica y moderna que retrataba a las amazonas como sociedades misándricas —comunidades aisladas y hostiles a los hombres que supuestamente eliminaban a los varones—. La autora demuestra que esta lectura es un anacronismo del siglo XX; las mujeres de las estepas integraban con total naturalidad la guerra, el amor, el matrimonio y la maternidad. Los relatos sobre enclaves exclusivamente femeninos nacieron, muy probablemente, de la incomprensión de los observadores griegos ante los ciclos migratorios estacionales de los nómadas y sus complejas costumbres de alianza y acogida de menores. 

El núcleo conceptual del libro explora cómo el entorno hostil de las llanuras euroasiáticas forzó una adaptación pragmática donde la fuerza física bruta dejaba de ser un factor determinante. A lomos de un caballo y empuñando un arco recurvo a distancia, la equitación se convirtió en el gran igualador de género. En este ecosistema, la invención y el uso de los pantalones —analizados por Mayor como una auténtica revolución táctica y social— disimularon las diferencias físicas y permitieron que hombres y mujeres combatieran codo con codo en absoluta igualdad. Este modo de vida provocó una fascinación morbosa y recurrente en la Hélade. Los antiguos griegos proyectaron sobre estas "bárbaras" una mezcla de pavor y atracción erótica, inmortalizada en innumerables vasos cerámicos —como el célebre vaso de Exequias que retrata el trágico flechazo entre Aquiles y la reina Pentesilea—. Para Atenas, donde las matronas permanecían recluidas en el gineceo, la libertad de estas jinetes armadas representaba una anomalía tan seductora como peligrosa. 

El pilar sobre el que se sustenta la revolución argumental de la autora es la contundencia de la osteología moderna. Los análisis científicos de los túmulos funerarios (kurgán) repartidos desde el mar Negro hasta las fronteras de China revelan que cerca del 30% de las tumbas nómadas equipadas con armamento militar pertenecían a mujeres. Lejos de ser ajuares simbólicos u ofrendas marginales, los esqueletos muestran huellas incontestables de una vida dedicada al combate: fracturas óseas soldadas en plena juventud, puntas de flecha incrustadas y profundas cicatrices de guerra que certifican que las amazonas pisaron los campos de batalla reales.

 

Abrazando una vocación marcadamente enciclopédica, Mayor no limita su estudio al espejo de Grecia y Roma. El volumen despliega un vasto mosaico geográfico que recorre las dinámicas de Escitia, Sarmacia, el Cáucaso, Persia, Asia Central e incluso los ecos documentados en las crónicas de la antigua China. Aunque esta monumental ambición cartográfica y literaria puede resultar densa en determinados tramos debido a la acumulación de datos y a la fuerte dependencia de fuentes clásicas frente a los escasos reportes de campo locales, el resultado final es un compendio de valor incalculable.

 

En suma, Amazonas. Guerreras del mundo antiguo trasciende el mero catálogo mitológico para consolidarse como una obra de referencia indispensable en los estudios de género y género-conflicto en la Antigüedad. Con una prosa ágil, culta y desprovista de academicismos innecesarios, Adrienne Mayor logra una síntesis brillante que desarma prejuicios milenarios y demuestra que, tras el mito de las guerreras de la estepa, latía una fascinante realidad de coraje, autonomía y supervivencia.



Serie Adrienne Mayor



Susana D.

27 de julio de 2026

Las mujeres que gobernaron el mundo - Elizabeth Norton

Fecha de edición: marzo 2.026
Editorial: Pasado & Presente
Páginas: 480
Precio: 29 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: Una historia mundial de las mujeres que han reinado a lo largo de toda la historia. El relato de cinco mil años de poder femenino. 

Desde Merneit de Egipto hasta Isabel II del Reino Unido, pasando por Isabel I de Castilla, las reinas de la lluvia de los lobedus, la emperatriz Wu o las ocho emperatrices del Japón, la historia está repleta de ejemplos de mujeres que lucharon contra los límites que les imponía una sociedad patriarcal y consiguieron (con mayor o menor fortuna) prevalecer y reinar por derecho propio en todo el mundo. Este es el relato de sus victorias, sus derrotas, sus sacrificios y su ejemplo.




OPINIÓN

A lo largo de los siglos, la figura de la reina ha sido vista a menudo como una anomalía, un accidente dinástico o, en el peor de los casos, un mal menor ante la falta de un heredero varón. La historia tradicional, escrita mayoritariamente por hombres, ha tendido a relegar a estas mujeres al papel de consortes, regentes temporales o peones matrimoniales. Sin embargo, con Las mujeres que gobernaron el mundo, la historiadora Elizabeth Norton, de la mano del siempre riguroso sello Pasado & Presente, da un golpe sobre la mesa para analizar a aquellas que ostentaron la soberanía por derecho propio. 

Lo primero que conviene señalar es que no estamos ante un simple catálogo biográfico. Fiel a su prestigio como investigadora —especialmente reconocida por sus trabajos sobre la época Tudor—, Norton nos entrega un ensayo que abarca cinco milenios de historia global para desentrañar qué significaba realmente tener el poder absoluto en manos femeninas.

Uno de los aspectos más llamativos de la obra lo he encontrado en su estructura. En lugar de optar por un orden estrictamente cronológico o geográfico, que habría convertido el texto en una enciclopedia previsible, la autora organiza los doce capítulos de forma temática. Bajo epígrafes como «El problema del pariente varón», «Reinas niñas» o «Reinas guerreras», la autora agrupa a monarcas de épocas y latitudes radicalmente distintas. Aunque en un primer momento este enfoque pueda desconcertar al lector —al saltar del Antiguo Egipto de Hatshepsut a la Rusia de Catalina II, o de la China de Wu Zetian a la Inglaterra de Isabel I—, pronto se revela como el mayor acierto del ensayo. Esta perspectiva comparada permite trazar paralelismos fascinantes y demuestra una verdad incómoda: sin importar la cultura, la religión o el milenio, las mujeres en el poder se enfrentaron exactamente a los mismos prejuicios estructurales. 

El libro disecciona con precisión quirúrgica cómo las gobernantes tenían que justificar constantemente su legitimidad. Si un rey varón heredaba la corona sin grandes cuestionamientos, una mujer debía trabajar el doble para demostrar su valía, a menudo bajo la constante amenaza de parientes masculinos dispuestos a usurpar el trono, sin importar lo mediocres que estos fueran política o militarmente. 

Norton huye de los mitos y las leyendas romantizadas. Nos muestra a mujeres pragmáticas, con motivaciones a veces muy distintas a las de sus homólogos masculinos, pero igualmente capaces de repeler invasiones, tejer alianzas y gobernar con éxito. Desde figuras universalmente célebres como Cleopatra, hasta reinas menos mediáticas pero fascinantes, como las ocho emperatrices reinantes de Japón, las candaces de Kush o la cacica mexica Tecuichpotzin. 

Otro de los análisis más reveladores es el que trata el impacto del colonialismo europeo en las soberanías femeninas. Norton dedica el último tercio del libro a documentar cómo la expansión imperial no solo conquistó territorios, sino que desmanteló activamente sociedades matriarcales o naciones lideradas por mujeres que eran plenamente independientes. Los casos de Lili‘uokalani en Hawái, las nababs begunes de Bhopal o las reinas de la lluvia de los lobedus son un testimonio demoledor de cómo la imposición de los valores occidentales supuso, en muchos rincones del mundo, un retroceso letal para el poder femenino. 

Las mujeres que gobernaron el mundo es una obra monumental por su alcance y brillante por su ejecución. Elizabeth Norton logra el siempre difícil equilibrio entre una investigación académica meticulosa y una narrativa envolvente que no decae en sus casi cinco mil años de recorrido histórico. Lejos de victimizar a sus protagonistas, la autora les devuelve su verdadera agencia política, demostrando que el gobierno femenino no fue una anomalía decorativa, sino una lucha constante por la supervivencia en un tablero diseñado para que perdieran. Una delicia de libro. 




Susana D.

23 de julio de 2026

Por el ojo de una aguja - Peter Brown

Fecha de edición: 2.016
Editorial: Acantilado
Páginas: 1232
Precio: 48 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: Como un maestro en el arte del mosaico, Peter Brown reúne una inmensa variedad de fuentes para ofrecernos una recreación vívida y colorida de un momento histórico extraordinario: la desaparición de la cosmovisión antigua y el nacimiento de la cristiana, que, al cabo de los siglos, dominaría en Occidente. Por el ojo de una aguja describe cómo terminaron en poder de la Iglesia las inmensas riquezas de unas pocas familias privilegiadas, y traza la historia de la creación del Occidente postimperial y de la Europa del Medioevo. A través de los textos de Agustín, Ambrosio y Jerónimo, el historiador analiza la paulatina inuencia de ideas como la renuncia a la riqueza, la virtud de la pobreza, la limosna o la caridad, que fueron popularizándose entre los estamentos más modestos del Imperio en crisis hasta desbancar a las antiguas formas de lantropía tan arraigadas en el mundo romano.


OPINIÓN

La gran paradoja del ocaso de la pars occidentalis romana no reside en el colapso de sus fronteras, sino en cómo una religión fundamentada en el rechazo explícito de los bienes mundanos terminó heredando, de forma lenta y sistemática, las inmensas riquezas temporales de Roma. Mi primer acercamiento a la erudición de Peter Brown fue a través de su magnífico ensayo El mundo de la Antigüedad Tardía, una lectura tras la cual me quedó la ineludible cuenta pendiente de enfrentarme a su obra magna. Por el ojo de una aguja salda esa deuda con una brillantez arrolladora. En este monumental fresco, el historiador irlandés derriba por completo el mito del «giro constantiniano» —la falsa creencia de que el Imperio cristianizó y enriqueció a la Iglesia de la noche a la mañana— para presentarnos una transición gradual, repleta de tensiones terrenales y de una profunda reescritura de la moralidad del dinero. 

Bajo el exquisito cuidado editorial de Acantilado, Brown aparca las viejas tesis sobre el fin de la Antigüedad y utiliza el problema de la riqueza como un auténtico estetoscopio clínico para auscultar los órganos internos de una sociedad en metamorfosis, explorando las costuras financieras que unieron la caída del mundo clásico con la construcción de la Europa medieval.

El ensayo disecciona magistralmente el choque paulatino entre dos modelos económicos. Por un lado, el clásico evergetismo pagano, donde las élites invertían grandes fortunas en el circo, el teatro y la arquitectura monumental para cimentar su estatus ciudadano. Por otro, el nuevo paradigma de caridad cristiana, que desvió esa inmensa liquidez hacia una «economía sagrada» articulada en torno a la figura del pobre. Sin embargo, Brown demuestra que este trasvase de fondos estuvo lejos de ser pacífico o unánime. Los laicos adinerados que deseaban legar su patrimonio a la Iglesia se enfrentaban a la feroz oposición de sus propias familias, que veían amenazado su linaje. Dado que el aparato legal romano dificultaba ceder herencias a instituciones abstractas, las élites tuvieron que recurrir a la astuta fórmula de nombrar al obispo local como perceptor directo en sus testamentos, sentando las bases de una inaudita acumulación de capital. 

A medida que la superestructura del Estado se resquebrajaba entre los siglos V y VI, el complejo entramado social romano colapsó. La sociedad perdió sus ricas escalas intermedias y derivó en un ecosistema brutalmente binario: los que lo tenían todo y los que no tenían nada. En este escenario de crisis, gigantes del pensamiento como Agustín de Hipona, Ambrosio de Milán o Paulino de Nola actuaron no solo como guías teológicos, sino como pragmáticos recaudadores y banqueros de la salvación. Resulta fascinante comprobar cómo, contrariamente a lo que se suele pensar, la progresiva separación del clero como una casta intocable e inmaculada no fue una imposición de la propia Iglesia, sino una exigencia de los laicos. Eran las congregaciones quienes demandaban administradores moralmente puros e incorruptibles para gestionar una riqueza que ahora estaba, en palabras del autor, «impregnada de expectativas de eternidad». 

El gran acierto de Brown radica en desmitificar el papel protector del poder imperial. El ensayo demuestra con firmeza que los emperadores no colmaron de riquezas a las diócesis de forma inmediata. De hecho, el cristianismo que surgió victorioso en el siglo VI no triunfó por gozar del músculo coercitivo del Imperio, sino por su enorme capacidad para adaptarse al colapso histórico: supo reconvertir el gasto público en limosna institucionalizada, alzándose como el último refugio financiero, social y administrativo de Occidente frente al caos. 

Para finalizar, solo diré que Por el ojo de una aguja trasciende el mero análisis del mundo tardorromano para ofrecer una lección magistral sobre la capacidad de mutación de las instituciones frente a los abismos de la historia. Apoyado en un equilibrio moral impecable y libre de los habituales clichés historiográficos, Peter Brown firma una obra colosal. Una obra maestra, que se ha convertido en el texto de referencia para cualquiera que busque comprender, sin dogmas ni atajos, la construcción económica y sociológica de nuestra civilización.

 


Andrés CM