2 de mayo de 2026

Lecturas de abril

El balance de lecturas de este mes de abril destaca por una calidad excepcional y el emocionante inicio de nuestra colaboración con la editorial Acantilado, que se estrena con la obra monumental Rusia contra Napoleón de Dominic Lieven, un análisis imprescindible sobre el papel ruso en la caída del imperio francés. A esta pieza de gran calado se suman títulos de enorme rigor técnico e histórico, como el detallado estudio sobre el declive de la aviación alemana en El ocaso de la Luftwaffe y la vibrante crónica sobre la evolución de la caballería en Sables al viento. La selección mensual se completa con una incursión en el desastre de Teutoburgo a través de la novela El bosque sombrío y una fascinante investigación sobre la realidad histórica tras el mito en Tras las huellas del rey Arturo, conformando así un catálogo de lecturas que recorre con maestría desde la épica medieval hasta los grandes conflictos de la modernidad.


¿Habéis leído mucho durante el mes de abril? ¿Coincidimos en algún libro?




"Tras las huellas de Aníbal" de Arturo Gonzalo Aizpiri - Almuzara (Reseña)

- "Rusia contra Napoleón" de Dominic Lieven - Acantilado (Reseña)

- "Un escándalo en Königsberg" de Christopher Clark - Galaxia Gutenberg (Reseña)

- "El ocaso de la Luftwaffe" de Hermann Lukas Plocher - HRM Ediciones (Reseña)

- "Sables al viento" de Ismael López - Ático de los libros (Reseña)

- "El bosque sombrío" de Antonio J. Carrasco Álvarez - Desperta Ferro (Reseña)

- "Eso no estaba en mi libro de historia de la Mafia" de Giorgio Ballario - Almuzara (Reseña)

- "España macabra" de Gorka López de Munain y Miriam Beltrán Valiente - Desperta Ferro (Reseña)

- "Tras las huellas del rey Arturo" de Daniel Fernández de Lis - Edhasa (Reseña)


Andrés y Susana

30 de abril de 2026

Irresponsables ¿Quién llevó a Hitler al poder? - Johann Chapoutot

Fecha de edición: marzo 2.026
Editorial: Alianza editorial
Páginas: 352
Precio: 21,95 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: Lejos de ser un desenlace inevitable, el ascenso de Hitler al poder fue el resultado de las acciones conscientes de unas élites políticas, económicas y militares que, cegadas por sus propios intereses, creyeron poder manipular al nazismo y plegarlo a su voluntad. No hubo fatalidad histórica ni procesos imparables: fueron decisiones concretas, tomadas por personas concretas, las que franquearon el camino al desastre. Von Papen, Hindenburg, Hugenberg o los industriales Krupp y Thyssen apostaron por una alianza peligrosa que terminó devorándolos: el flirteo de la derecha conservadora con la extrema derecha, motivado por el miedo al cambio y la defensa de sus privilegios, acabó volviéndose en su contra y abriendo las puertas del infierno. 

A través de documentos inéditos y un análisis minucioso, Chapoutot reconstruye las intrigas, pactos secretos y errores fatales que convirtieron una democracia vibrante en el umbral del totalitarismo. Pero esta no es solo una lección de historia: también es una advertencia urgente sobre nuestro presente. Porque los mecanismos que erosionaron Weimar siguen acechando.


OPINIÓN

La historiografía tradicional a menudo nos ha vendido la idea de que Hitler fue un hipnotizador de masas que arrastró a un pueblo inocente hacia el abismo. En Irresponsables ¿Quién llevó a Hitler al poder? (Alianza editorial, 2026), el historiador francés Johann Chapoutot destruye esta narrativa. Su tesis central es que el nazismo fue un proyecto colectivo que contó con el respaldo, la creatividad y la validación de las élites intelectuales, jurídicas y académicas de Alemania. El autor argumenta con una claridad punzante que factores sistémicos como la humillación del Tratado de Versalles y el azote de la Gran Depresión fueron el caldo de cultivo ideal, pero advierte que estos no habrían sido suficientes sin el profundo conservadurismo de las élites y, sobre todo, sin los catastróficos errores de cálculo de quienes ostentaban el poder. 

Uno de los puntos más lúcidos y actuales de la obra es el análisis de la capitulación política de los conservadores. Chapoutot examina cómo sectores de la derecha tradicional cayeron en la peligrosa tentación del "mal menor". Aquí se llevan la palma dos hombres: El canciller Franz Von Papen y el presidente Hindenburg. Ni ellos ni sus respectivos entornos apoyaron a Hitler por afinidad ideológica total, sino como una maniobra táctica; creían que podían instrumentalizar al nazismo para frenar el avance de la izquierda y proteger sus propios privilegios. El plan era rodear al movimiento de ministros técnicos y figuras de orden que supuestamente "encauzarían" el radicalismo de Hitler. Chapoutot demuestra que este intento de domesticación fue un suicidio político, ya que en lugar de ser moderado por las instituciones, el nazismo las devoró desde su núcleo, convirtiendo al socio "manejable" en un poder absoluto que terminó por desmantelar el sistema que lo había invitado a entrar.

Seguidamente, el foco se desplaza desde la figura del propio Hitler hacia quienes denomina como "los facilitadores", aquellos hombres cultos y experimentados que realmente decidieron el destino de la nación. El autor dibuja con nitidez a personajes como Kurt von Schleicher, el general intrigante que diseñó el fallido proceso de Zähmungsprozess; y Alfred Hugenberg, el magnate mediático que financió el movimiento creyendo que podría controlarlo. Todos ellos compartían una arrogante convicción de superioridad, y todos cometieron el mismo desatino histórico: subestimar a un jugador que, por su inmunidad al ridículo y su disposición a mentir sistemáticamente, operaba fuera de las reglas de la política parlamentaria. Chapoutot nos muestra que el Tercer Reich fue construido por "hombres de traje y corbata", burócratas y técnicos que prefirieron la eficiencia ideológica sobre la ética humanista. 

Más allá de las maniobras políticas de los "facilitadores", el ensayo profundiza en la inquietante naturaleza moderna del nazismo, alejándolo de la imagen de un mero retorno a la barbarie ancestral para presentarlo como un proyecto de gestión industrial y administrativa plenamente contemporáneo. Esta "modernidad del mal" no se basó en el caos, sino en el uso metódico de la tecnología, la estadística y la planificación estatal con una frialdad procedimental que resulta perturbadora. Para el autor, el Tercer Reich no fue un paréntesis en la civilización, sino una expresión extrema de la eficiencia técnica despojada de cualquier salvaguarda ética. 

Bajo esta lógica de optimización, el autor revela cómo el pensamiento nazi se entrelazó con teorías de gestión que prefiguraron el management moderno a través del concepto de la "libertad para obedecer". En este esquema, el individuo era reducido a un recurso cuya valía se medía por su iniciativa técnica dentro de un marco ideológico rígido; la obediencia no se percibía como una imposición servil, sino como la autonomía para actuar con eficacia siempre que se cumplieran los objetivos del régimen. Así, la pericia profesional terminó por devorar a la moral, permitiendo que funcionarios y técnicos se sintieran "libres" mientras operaban con precisión los engranajes del exterminio. 

Finalmente, el libro nos enfrenta a una pregunta inquietante que resuena en la actualidad: ¿por qué las fuerzas que decían defender la democracia permitieron su liquidación? Chapoutot critica la parálisis de los sectores moderados y se pregunta por la ausencia de una alianza sólida entre los socialdemócratas y el centro católico frente a una amenaza que había anunciado abiertamente sus intenciones destructivas. Al conectar la modernidad del "mal menor" con las teorías de gestión de recursos y la eficiencia técnica, el libro nos recuerda que la cultura y el conocimiento no son vacunas contra la barbarie. La lección es demoledora: una sociedad puede descender al infierno si sus líderes deciden que su única responsabilidad es con la táctica política o la rentabilidad, olvidando que el socio que hoy parece "manejable" puede convertirse mañana en el actor dominante que devore todo a su paso.



Andrés CM

27 de abril de 2026

Tras las huellas del rey Arturo - Daniel Fernández de Lis

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Edhasa
Páginas: 256
Precio: 18,50 €
Género: Ensayo histórico
Otro libro reseñado del autor: 

Sinopsis: A caballo entre el mito, la leyenda y la historia, aún hoy en día el rey Arturo resulta un personaje tan sorprendente como motivador. Protagonista de innumerables obras literarias y cinematográficas, sus raíces, esas que tanto nos animan a seguirlo, se hunden en la mitología de Britania y transcurren en una Edad Media fabulosa repleta de reinos y paisajes, linajes y casas nobles, magos y héroes. Porque, en definitiva, ¿quién no ha oído hablar del rey Arturo? Este supuesto rey britano se eleva en los tiempos, desde su posible existencia en el siglo V o VI, hasta hoy en día, junto con la historia de la espada en la piedra, Excalibur, sus caballeros de la Mesa Redonda, el mago Merlín, Morgana, Ginebra y Lanzarote o el fabuloso reino de Camelot… 

Sin embargo, la veracidad histórica del supuesto rey de Britania sigue en entredicho. No es, todavía, una figura histórica claramente reconocida. Si uno se adentra en las brumas de los bosques de Britania o camina entre las ruinas del castillo de Tintagel, no existen restos arqueológicos evidentes. Nos hallamos, pues, ante un personaje esquivo y difícil de identificar históricamente hablando.

En este ensayo, Daniel Fernández de Lis investiga todas las fuentes y sus correspondientes análisis posteriores en un intento de desentrañar la historia del ya sea mítico o histórico rey Arturo. No son pocos los historiadores especializados en la Inglaterra medieval que, de manera categórica, descartan que Arturo, rey o no, con un nombre u otro (Lucius Artorius Castus, Riotamo, Arthur Mac Aedan) fuera un personaje histórico real, pero, aun así, otros tantos perseveran, y quedan muchos flecos por entender. Por eso, ahora nos hallamos tras las huellas del rey Arturo…


OPINIÓN

Daniel Fernández de Lis, abogado y apasionado divulgador de la historia medieval, regresa con Tras las huellas del rey Arturo (Edhasa, 2026) para cubrir un sorprendente vacío historiográfico en nuestro país sobre esta figura tan universal como magnética. Tras demostrar en su obra anterior, Del águila al león, una notable capacidad para narrar periodos complejos y con escasa documentación, el autor vuelve al mismo escenario geográfico y temporal para desgranar con rigor uno de los grandes enigmas de Occidente: la existencia real de Arturo frente a su construcción legendaria. En esta propuesta accesible y profundamente actualizada, Fernández de Lis logra bajarnos del caballo blanco de la fantasía medieval para obligarnos a caminar por el barro de la Britania de los siglos oscuros, separando el mito de la cruda realidad histórica.

La obra consta de ocho capítulos y está articulada con un rigor notable desde sus primeras páginas, sumergiéndonos en el caos que siguió a la salida de las legiones romanas de la isla. Uno de sus pilares es el análisis del contexto histórico de finales del siglo V y principios del VI, donde la Batalla del Monte Badon se erige como el nudo gordiano de la investigación. En este escenario de brumas, Fernández de Lis analiza con lupa la figura de Gildas, el único cronista que pudo ser contemporáneo a los hechos, quien curiosamente menciona la gran victoria sobre los sajones pero omite cualquier referencia al nombre de Arturo. No será hasta el siglo IX, con la Historia Brittonum, cuando el nombre del héroe empiece a cristalizar como el dux bellorum que lideró doce batallas legendarias, un proceso de despertar del mito que alcanzaría su cénit con la pluma de Geoffrey de Monmouth, el gran arquitecto de la épica caballeresca que hoy todos reconocemos.


Sin ninguna duda, el bloque que me ha resultado más atractivo es aquel donde se exploran los posibles orígenes de la leyenda fuera de las fronteras británicas. Fernández de Lis expone con imparcialidad teorías que vinculan a Arturo con la feroz caballería de los sármatas, con altos oficiales romanos o incluso con hipótesis más exóticas que apuntan hacia un posible rey aragonés. En cada caso, el libro mantiene un equilibrio magistral: da voz a los investigadores más entusiastas —a veces rozando lo imaginativo— pero introduce inmediatamente las objeciones de los expertos más escépticos. Esta dinámica permite que el lector sea testigo de un debate intelectual vivo, donde las coincidencias curiosas se enfrentan a la cruda realidad de la falta de pruebas concluyentes.

 

En términos generales, estamos ante una obra de estilo directo y ameno que logra destilar una cantidad ingente de información en una narrativa fluida que se paladea como una buena novela. Si bien en algunos capítulos el autor parece apoyarse de manera muy marcada en la obra de determinados investigadores —y, siendo sinceros, tampoco hay mucho más donde rascar—, el uso que hace de las fuentes primarias y los trabajos arqueológicos modernos es impecable y sólido. La edición física, que incluye un índice onomástico muy útil y varias ilustraciones, es de gran ayuda para no perderse en el baile de nombres del periodo. Aunque he echado en falta una cartografía más detallada para ubicar las ubicaciones mencionadas en un escenario tan complejo como la Britania de la Edad Oscura, el libro compensa cualquier se este tipo con una contextualización brillante. 

En definitiva, un baño de realidad necesario y altamente recomendable, no solo para cualquier "arturoadicto", sino para toda aquel que quiera descubrir si esta legendaria figura existió realmente o si es el eco lejano, que se moldearía a lo largo de toda la Edad Media, de varios líderes olvidados por el tiempo.



Del águila al león




Susana D.