23 de julio de 2026

Por el ojo de una aguja - Peter Brown

Fecha de edición: 2.016
Editorial: Acantilado
Páginas: 1232
Precio: 48 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: Como un maestro en el arte del mosaico, Peter Brown reúne una inmensa variedad de fuentes para ofrecernos una recreación vívida y colorida de un momento histórico extraordinario: la desaparición de la cosmovisión antigua y el nacimiento de la cristiana, que, al cabo de los siglos, dominaría en Occidente. Por el ojo de una aguja describe cómo terminaron en poder de la Iglesia las inmensas riquezas de unas pocas familias privilegiadas, y traza la historia de la creación del Occidente postimperial y de la Europa del Medioevo. A través de los textos de Agustín, Ambrosio y Jerónimo, el historiador analiza la paulatina inuencia de ideas como la renuncia a la riqueza, la virtud de la pobreza, la limosna o la caridad, que fueron popularizándose entre los estamentos más modestos del Imperio en crisis hasta desbancar a las antiguas formas de lantropía tan arraigadas en el mundo romano.


OPINIÓN

La gran paradoja del ocaso de la pars occidentalis romana no reside en el colapso de sus fronteras, sino en cómo una religión fundamentada en el rechazo explícito de los bienes mundanos terminó heredando, de forma lenta y sistemática, las inmensas riquezas temporales de Roma. Mi primer acercamiento a la erudición de Peter Brown fue a través de su magnífico ensayo El mundo de la Antigüedad Tardía, una lectura tras la cual me quedó la ineludible cuenta pendiente de enfrentarme a su obra magna. Por el ojo de una aguja salda esa deuda con una brillantez arrolladora. En este monumental fresco, el historiador irlandés derriba por completo el mito del «giro constantiniano» —la falsa creencia de que el Imperio cristianizó y enriqueció a la Iglesia de la noche a la mañana— para presentarnos una transición gradual, repleta de tensiones terrenales y de una profunda reescritura de la moralidad del dinero. 

Bajo el exquisito cuidado editorial de Acantilado, Brown aparca las viejas tesis sobre el fin de la Antigüedad y utiliza el problema de la riqueza como un auténtico estetoscopio clínico para auscultar los órganos internos de una sociedad en metamorfosis, explorando las costuras financieras que unieron la caída del mundo clásico con la construcción de la Europa medieval.

El ensayo disecciona magistralmente el choque paulatino entre dos modelos económicos. Por un lado, el clásico evergetismo pagano, donde las élites invertían grandes fortunas en el circo, el teatro y la arquitectura monumental para cimentar su estatus ciudadano. Por otro, el nuevo paradigma de caridad cristiana, que desvió esa inmensa liquidez hacia una «economía sagrada» articulada en torno a la figura del pobre. Sin embargo, Brown demuestra que este trasvase de fondos estuvo lejos de ser pacífico o unánime. Los laicos adinerados que deseaban legar su patrimonio a la Iglesia se enfrentaban a la feroz oposición de sus propias familias, que veían amenazado su linaje. Dado que el aparato legal romano dificultaba ceder herencias a instituciones abstractas, las élites tuvieron que recurrir a la astuta fórmula de nombrar al obispo local como perceptor directo en sus testamentos, sentando las bases de una inaudita acumulación de capital. 

A medida que la superestructura del Estado se resquebrajaba entre los siglos V y VI, el complejo entramado social romano colapsó. La sociedad perdió sus ricas escalas intermedias y derivó en un ecosistema brutalmente binario: los que lo tenían todo y los que no tenían nada. En este escenario de crisis, gigantes del pensamiento como Agustín de Hipona, Ambrosio de Milán o Paulino de Nola actuaron no solo como guías teológicos, sino como pragmáticos recaudadores y banqueros de la salvación. Resulta fascinante comprobar cómo, contrariamente a lo que se suele pensar, la progresiva separación del clero como una casta intocable e inmaculada no fue una imposición de la propia Iglesia, sino una exigencia de los laicos. Eran las congregaciones quienes demandaban administradores moralmente puros e incorruptibles para gestionar una riqueza que ahora estaba, en palabras del autor, «impregnada de expectativas de eternidad». 

El gran acierto de Brown radica en desmitificar el papel protector del poder imperial. El ensayo demuestra con firmeza que los emperadores no colmaron de riquezas a las diócesis de forma inmediata. De hecho, el cristianismo que surgió victorioso en el siglo VI no triunfó por gozar del músculo coercitivo del Imperio, sino por su enorme capacidad para adaptarse al colapso histórico: supo reconvertir el gasto público en limosna institucionalizada, alzándose como el último refugio financiero, social y administrativo de Occidente frente al caos. 

Para finalizar, solo diré que Por el ojo de una aguja trasciende el mero análisis del mundo tardorromano para ofrecer una lección magistral sobre la capacidad de mutación de las instituciones frente a los abismos de la historia. Apoyado en un equilibrio moral impecable y libre de los habituales clichés historiográficos, Peter Brown firma una obra colosal. Una obra maestra, que se ha convertido en el texto de referencia para cualquiera que busque comprender, sin dogmas ni atajos, la construcción económica y sociológica de nuestra civilización.

 


Andrés CM

20 de julio de 2026

Entre dos fuegos - Christopher Buehlman

Fecha de edición: enero 2.026
Editorial: Oz Editorial
Páginas: 432
Precio: 21,95 €
Género: Terror medieval

Sinopsis: Año 1348. Thomas, un caballero caído en desgracia, encuentra a una niña sola en un pueblo normando arrasado. Huérfana de la peste negra, Delphine le cuenta a Thomas que la peste es solo parte de un cataclismo mayor: los ángeles caídos, con Lucifer al frente, se están levantando en una segunda guerra contra el cielo y el mundo de los hombres está atrapado en el conflicto. ¿Es delirio o es fe? 

La niña cree que ve a los ángeles de Dios y que los muertos le hablan en sueños. Así, convence a Thomas para que la escolte a través de un paisaje desolado hasta Aviñón, donde Delphine intentará enfrentarse al mal que ha devastado la tierra y devolver a Thomas la esperanza de salvación. 

Mientras el infierno desata su ira y se revela la verdadera naturaleza de la muchacha, Thomas transitará por un macabro campo de batalla de ángeles y demonios, santos y muertos resucitados, en medio de una lucha desesperada por el alma del ser humano.


OPINIÓN

La Francia de 1348 no es un mero escenario; es un cadáver pudriéndose a la intemperie. Con Entre dos fuegos, el escritor estadounidense Christopher Buehlman orquesta una monumental pesadilla que redefine los márgenes de la fantasía oscura. Lejos de la épica tradicional o de un mundo medieval aderezado con violencia, la obra, publicada en español por Oz Editorial, sumerge al lector en un auténtico y desolador escenario posapocalíptico. Con dos tercios de la población diezmados por la Peste Negra y el cielo nocturno cruzado por cometas de mal agüero, el barro, el hambre y el miedo se convierten en el lienzo sobre el que se libra el auténtico fin de los tiempos. 

El cuerpo central de la novela destaca por una ambientación asfixiante que no escatima en la crudeza de la muerte negra: un mundo donde los supervivientes devoran a sus bestias de carga, el canibalismo es una tentación real y los sanos se encierran a cal y canto, aterrorizados ante cualquier forastero. Sin embargo, la premisa da un giro magistral hacia el horror teológico al revelar que la civilización no se desmorona solo por la enfermedad. La plaga es, en realidad, el síntoma físico de una segunda guerra en los cielos. Los ángeles caídos han retomado las armas bajo el mando de Lucifer, pero al carecer del don divino de engendrar vida, se dedican a corromper la creación. Buehlman diseña un bestiario macabro donde entidades demoníacas animan la carne muerta y deforman la naturaleza, llenando la noche de abominaciones salidas del mismísimo infierno. El plano terrenal ha mutado en un campo de batalla donde la población civil sirve únicamente como pasto en el fuego cruzado celestial.


En el centro de esta vorágine, la narrativa se estructura como una angustiosa peregrinación de supervivencia que arranca cuando Thomas, un caballero caído en desgracia, excomulgado y herido en la histórica batalla de Crécy, salva a una joven de ser asaltada por un grupo de bandidos del que es miembro. Ella es Delphine, una huérfana capaz de ver a las huestes celestiales, y que asegura tener el mandato divino de llegar hasta Aviñón para frenar el mal absoluto. A este dúo se suma el padre Matthieu, un clérigo atormentado que completa un peculiar triángulo protagonista.


A lo largo de un viaje plagado de horrores desde un París poseído por demonios hasta el sur de Francia, la novela brilla en el desarrollo orgánico de la confianza entre los tres. La dinámica entre la inocencia profética de la niña, el pragmatismo despiadado pero protector del guerrero y la fe tambaleante del sacerdote vertebra una historia donde, a pesar de la brutalidad que les rodea, todavía quedan destellos de bondad. 

El estilo de Buehlman es tan lírico como salvaje. La obra fusiona el rigor histórico de la Guerra de los Cien Años con un terror psicológico de primer nivel, apoyándose enormemente en el poder de la sugestión antes de desatar la violencia gráfica. Otro gran triunfo del autor radica en la deconstrucción que hace de la pandemia y de la religión; la enfermedad ejerce como una densa cortina de humo que encubre la auténtica carnicería cósmica, degradando al ser humano a la categoría de mero daño colateral en el choque definitivo entre el Cielo y el Infierno. 

En suma, quien se acerque a las páginas de Entre dos fuegos encontrará una de las propuestas más absorbentes y originales que ha dado el terror de tintes históricos en los últimos años. Al hibridar la miseria terrenal de la Europa del siglo XIV con la desmesura macabra de la mitología bíblica, Christopher Buehlman firma una obra maestra de la fantasía oscura. 




Susana D.

17 de julio de 2026

Álvaro de Bazán. El Invicto - Guillermo Nicieza Forcelledo

Fecha de edición: 2.026
Editorial: Desperta Ferro
Páginas: 336 pp. en color
Precio: 32,95 €
Género: Biografía ilustrada
Otro libro reseñado del autor:

Sinopsis: Don Álvaro de Bazán, el Invicto, fue, acaso, el mejor marino de la historia. Y la hipérbole no es tal. No sostenemos esta consideración por haberse criado sobre la cubierta de las naos de su padre en la Armada del Mar de Poniente y vencer a una escuadra corsaria francesa en la ría de Muros siendo poco menos que un niño, no. Ni tampoco por, durante décadas, proteger diligentemente las Flotas de Indias. Tampoco por socorrer Orán y Mazalquivir y conquistar el Peñón de Vélez de la Gomera a los temibles corsarios de Berbería y salvaguardar la isla de Malta del yugo del Gran Turco. Ni siquiera por conseguir la victoria en una de las mayores batallas combatidas sobre las olas, la más alta ocasión que vieron los siglos, Lepanto. Solo con esta hoja de servicios, don Álvaro de Bazán entraría con laureles en el panteón de los más grandes marinos, pero si podemos aseverar su lugar en la cúspide es porque revolucionó la manera de entender la guerra naval en el siglo XVI. Fue él quien desarrolló el galeón, que dio a la Monarquía Hispánica la superioridad marítima cerca de dos siglos, y quien tanto influyó en la doctrina anfibia española, que permitió anexionar Portugal y las islas Terceras. Don Álvaro innovó también en la táctica de galeras para conseguir expulsar a las poderosas armadas del sultán del Mediterráneo occidental. 

En el V centenario de su nacimiento, el libro Álvaro de Bazán. El Invicto, de la pluma del consagrado especialista en historia naval Guillermo Nicieza y acompañado por un espectacular aparato gráfico en el que destacan ilustraciones y mapas marca de la casa, rinde homenaje al genio táctico y consejero naval más clarividente de su tiempo, que, además, nunca pidió nada para sí mismo. Al contrario: puso su fortuna familiar en riesgo, repetidamente, para pagar tripulaciones y sufragar naves cuando el rey no tenía un ducado; lideró peligrosos desembarcos cuando otros no se atrevieron a hacerlo; salvó la galera Real mientras otros huían y alzó la voz cuando se quiso desmembrar la Liga Santa. En su lecho de muerte, anciano y enfermo, lo único que pidió fue más tiempo para ver su gran empresa, la Jornada de Inglaterra, terminada. La Fortuna, sin embargo, no quiso concederle este último deseo, pues dispuso que muriera como vivió: invicto.


OPINIÓN

La hegemonía global de la Monarquía Hispánica durante el siglo XVI no se forjó únicamente bajo la sombra de las banderas de los Tercios, sino también sobre las cubiertas de los barcos que conectaban el Mediterráneo con el Caribe y Acapulco con Filipinas. En su nuevo trabajo, Álvaro de Bazán. El Invicto, el historiador y marino Guillermo Nicieza Forcelledo entrelaza la biografía personal con la historia militar para rescatar la figura del que probablemente fue el mayor genio de la estrategia naval de su tiempo, situándolo como el brazo ejecutor indispensable del dominio oceánico de Felipe II.

Con este título, el autor reafirma su posición como una firma de referencia en la historia marítima española y da continuidad a la ambiciosa fórmula narrativa y visual que ya desplegó en su anterior trabajo, Blas de Lezo. Una vida al servicio de España, una obra que también tuvimos la oportunidad de desgranar en estas líneas. Al igual que en aquel volumen dedicado al defensor de Cartagena de Indias, Nicieza demuestra aquí una capacidad sobresaliente para transformar el denso material de archivo en una experiencia divulgativa de primer nivel. El resultado es una biografía ilustrada que, gracias al gran formato de la edición, se convierte en una experiencia profundamente visual que entra directamente por los ojos.

 

El cuerpo central de la obra destaca por su minucioso análisis estructural de las armadas de la época. Tras un prólogo a cargo del almirante Juan Rodríguez Garat que asienta el rigor histórico del volumen, Nicieza arranca su travesía explorando el linaje navarro de los Bazán y los primeros pasos del protagonista en la Armada Real de Galeras. Sin embargo, el texto gana una profundidad analítica fascinante al explicar la transición tecnológica clave del Renacimiento: el paso de la clásica guerra de galeras en el Mediterráneo —con hitos como el asfixiante socorro de Malta en 1565 o las misiones contra la piratería berberisca— al nacimiento del galeón cantábrico como buque polivalente en el Atlántico. El autor detalla la anatomía de estas naves y la compleja maquinaria logística que protegía la vital Carrera de Indias, demostrando que la imbatibilidad española radicaba tanto en la tecnología de sus astilleros como en el talento táctico desplegado en el puente de mando. 

La campaña de Lepanto recibe un tratamiento monográfico soberbio, desentrañando no solo las formaciones del combate y las maniobras navales frente al Imperio otomano, sino también la intrincada red de conspiraciones en Venecia, Roma y Constantinopla que precedió a la Liga Santa. El escenario vira posteriormente hacia el Mar Océano con la crisis sucesoria portuguesa. Es aquí donde la figura de Bazán brilla con luz propia en la batalla naval de San Miguel y en el desembarco en la isla Tercera (Azores), operaciones narradas con pulso de crónica clásica que sientan las bases modernas de la Infantería de Marina. Asimismo, la obra aborda el choque silencioso y diplomático contra la Inglaterra de Isabel I, desmitificando la verdadera capacidad de los corsarios ingleses y perfilando la melancólica caída en desgracia de don Álvaro ante su rey.


Tratándose de una edición especial, el apartado visual no es un complemento, sino el pilar sobre el que se sustenta la comprensión técnica de la obra. El gran formato y la impresión a todo color elevan el libro a la categoría de atlas inmersivo. La cartografía, los esquemas tácticos y las recreaciones de la tecnología naval del siglo XVI permiten al lector descifrar las dificultades reales de la navegación, el abordaje y el uso de la artillería pesada. No estamos ante simples ilustraciones decorativas, sino ante verdaderas herramientas de disección histórica que clarifican la lectura.

 

En última instancia, el genio de Bazán trascendía la destreza en combate para abarcar la gestión del Estado. Cinco años antes del desastre de la Gran Armada de 1588, el almirante ya había proyectado el plan maestro para la Jornada de Inglaterra. En 1583, don Álvaro no solo diseñó la estrategia militar de invasión, sino que elaboró y presupuestó una exhaustiva memoria logística y financiera, demostrando una visión de estadista adelantada a su tiempo. 

Álvaro de Bazán. El Invicto es un monumento historiográfico que hace justicia a un marino irrepetible que jamás conoció la derrota. Al fusionar la narrativa biográfica con un estudio enciclopédico de las fuerzas navales de la Monarquía Hispánica, Guillermo Nicieza Forcelledo ofrece una obra indispensable, llamada a convertirse en pieza de referencia para cualquiera que busque sumergirse, sin filtros, en la era de la hegemonía naval española y la consolidación del Imperio global.



Blas de Lezo




Andrés CM