Sinopsis: Durante siglos, la historia del progreso económico se ha contado como una epopeya protagonizada por hombres que han abierto nuevos caminos. Pero, sin el crucial papel desempeñado por mujeres de toda clase y condición, esa historia está incompleta.
Victoria Bateman reconstruye un relato distinto y revelador, en el que las mujeres ocupan el lugar central que siempre les correspondió. Desde las cazadoras peruanas que han revolucionado nuestro conocimiento de la prehistoria hasta las trabajadoras que levantaron la Gran Pirámide de Guiza o canalizaron el agua de la Roma antigua, pasando por las tejedoras que impulsaron la Ruta de la Seda, las taberneras del Londres medieval o las pioneras del siglo XX que lucharon por economías más justas.
Lejos de ser figuras marginales, descubriremos que, aunque su contribución se ha visto relegada sistemáticamente a un segundo plano, las mujeres estuvieron presentes en todos los momentos clave del desarrollo humano y económico.
Ambiciosa, esclarecedora
y magníficamente documentada, Económica es una innovadora mirada al pasado que
devuelve a las mujeres su lugar fundamental en la historia del desarrollo
humano.
La autora vertebra su
tesis apoyándose en una apabullante evidencia empírica, arqueológica y
documental que abarca doce milenios. Su recorrido es fascinante y nos lleva
desde las mujeres de la Edad de Piedra —que pasaban hasta tres horas diarias
arrodilladas moliendo grano para alimentar a sus familias— hasta las pioneras
tecnológicas del siglo XXI. En este vertiginoso viaje descubrimos que la
historia del capital no se entiende sin las trabajadoras que levantaron la
pirámide de Guiza o instalaron las cañerías en la antigua Roma.
El texto está plagado de
hallazgos que obligan a mirar el pasado con otros ojos. Resulta cautivador
descubrir que la icónica Venus de Milo probablemente sostenía un huso para
hilar, o leer sobre esos insólitos contratos matrimoniales europeos que, entre
los siglos XI y XV, blindaban el derecho de la esposa a seguir trabajando tras
pasar por el altar. Bateman nos sumerge en el bullicio comercial a través de
joyas documentales, como las tarjetas de visita del siglo XVIII que atestiguan
cómo las mujeres regentaban imprentas, zapaterías —como la emprendedora Ann
Askew— o incluso el primer banco para mujeres y niños del Reino Unido, fundado
por Priscilla Wakefield para garantizar la independencia financiera femenina.
Más allá de la abrumadora recopilación de datos, lo que realmente hace brillar a este ensayo es el pulso analítico de su autora. Con un talento excepcional para la historia pública, la autora logra equilibrar el máximo rigor académico con una prosa absorbente y reivindicativa. Su estudio revela un patrón innegable a lo largo de los siglos: las grandes civilizaciones —desde la Edad de Oro del islam y China hasta el Renacimiento— alcanzaron su cénit de prosperidad cuando concedieron libertad económica a las mujeres, y colapsaron o se estancaron cuando se la arrebataron. En este sentido, subraya cómo las instituciones políticas y sociales han legislado históricamente para arrinconar a la mujer en el ámbito doméstico, convirtiendo tanto su capacidad laboral como reproductiva en un recurso que el Estado y los maridos podían exprimir y controlar a su antojo.
En una época en la que
resurgen los discursos extremistas que idealizan a la mujer como un sujeto
puramente doméstico, el ensayo de Bateman resulta vital. Nos demuestra que
silenciar el talento y la autonomía de la mitad de la población es el mayor
error estratégico que puede cometer una sociedad. Esta obra cambia para siempre
nuestra forma de entender el progreso al revelarnos el verdadero motor de la
riqueza global, regalándonos una historia del capital mucho más justa y, sobre
todo, mucho más real.















