9 de julio de 2026

Fernando Alonso. Velocidad y épica - Iván Vicario Martín

Fecha de edición: noviembre 2.025
Editorial: Libros de Ruta
Páginas: 470
Precio: 29,50 €
Género: Biografía

Sinopsis: Desde sus humildes comienzos en un kart artesanal hasta convertirse en el bicampeón del mundo más joven de la historia de la Fórmula 1, este libro te sumerge en la extraordinaria trayectoria de uno de los mejores pilotos de todos los tiempos.

Escrito por el periodista especializado Iván Vicario Martín, Fernando Alonso. Velocidad y épica traza perfectamente cada curva de la carrera del asturiano. Revive el largo y arduo camino hacia la Fórmula 1, su debut con Minardi, sus históricos triunfos con Renault, que desataron la "alonsomanía" , y sus épicas batallas con Ferrari, haciendo posible lo imposible.

Explora su insaciable sed de victorias que lo llevó a conquistar las 24 Horas de Le Mans y a desafiar sus límites en el Dakar y las 500 Millas de Indianápolis, forjando la leyenda del piloto total. Conoce también al hombre detrás del casco, su carácter forjado bajo presión desde niño y su inquebrantable determinación.

Esta obra es un viaje a la velocidad, la estrategia y la emoción de un deportista que forma parte de la generación de oro del deporte español. Un relato imprescindible para cualquier aficionado al motor y para todos aquellos que vibraron con las gestas de un piloto único. ¿Arrancamos?


OPINIÓN

Para quienes el automovilismo es una pasión que arraiga en la infancia, la Fórmula 1 se convierte en una cuestión de memoria sentimental. Mi primer recuerdo consciente de las carreras nos lleva directos a finales de los ochenta, con la mítica y feroz rivalidad de los McLaren de Ayrton Senna y Alain Prost teñidos con los emblemáticos colores de Marlboro. Desde aquellos domingos de niñez fascinada por el Gran Circo hasta la parrilla actual, el deporte ha cambiado de forma radical. Por eso, abordar la figura de Fernando Alonso desde la biografía presenta un desafío mayúsculo: es extraordinariamente difícil escribir con perspectiva histórica sobre un competidor que se niega a conjugar su carrera en pasado y que une, precisamente, el automovilismo clásico con el moderno. 

En Fernando Alonso. Velocidad y épica, el periodista Iván Vicario Martín sortea este obstáculo con una destreza notable. Editado por Libros de Ruta —un sello que acostumbra a tratar la literatura deportiva con un rigor exento de fanatismos—, este volumen renuncia a la hagiografía fácil para diseccionar las dos fuerzas motrices que dan título a la obra, trazando el mapa completo de una trayectoria inigualable.

El libro arranca estableciendo los cimientos del mito. Vicario Martín huye del relato precipitado para trazar la genealogía de su talento desde los primeros años en el karting hasta el bautismo de fuego con Minardi. Este recorrido cronológico inicial sirve para comprender que la velocidad innata del asturiano no surgió por generación espontánea, sino que fue cincelada en un largo y exigente camino.

Cuando se aborda su eclosión con Renault —coronándose como el bicampeón del mundo más joven de la historia en su momento—, no lo hace desde la mera enumeración de victorias. El autor disecciona la lectura táctica, la capacidad de adaptación técnica y la frialdad que le permitieron destronar a Michael Schumacher, marcando el fin de una era y el inicio de un fenómeno sociológico sin precedentes en España. 


Si la primera parte del texto justifica la "velocidad" del título, el núcleo central se consagra a la "épica". Vicario Martín entiende perfectamente que el carisma de Alonso se forjó y dimensionó en la adversidad. La obra analiza con agudeza sus años más turbulentos, abordando sin complacencias tanto su primer y volcánico paso por McLaren (un auténtico año en el infierno político del paddock) como la desgastante y frustrante segunda etapa con el proyecto de McLaren-Honda.

Frente a estas adversidades, brilla con especial fuerza el análisis de sus años vestidos de rojo. El capítulo dedicado a su etapa en Ferrari es crucial para entender al piloto asturiano: el autor capta cómo Alonso logró "hacer posible lo imposible", exprimiendo monoplazas netamente inferiores para mantener vivas las opciones de campeonato hasta la última carrera. Es aquí donde se cimenta su reputación de competidor feroz frente a la tiranía aerodinámica de sus rivales, encarnando la eterna batalla del talento humano frente a la dictadura de la máquina. 

Uno de los mayores aciertos analíticos es negarse a limitar la figura de Alonso a los márgenes de la Fórmula 1. El libro dedica una atención exquisita a su metamorfosis en lo que el autor denomina "el piloto total". Alonso abandona temporalmente el Gran Circo no para retirarse, sino para buscar la Triple Corona y desafiar otras disciplinas. Se ilumina esta fascinante etapa de hibridación donde el piloto tuvo que desaprender automatismos para reinar en la resistencia nocturna de Le Mans, enfrentarse a la brutalidad de los óvalos en Indianápolis y dominar la navegación en las dunas del Dakar. Esta sección demuestra que su sed de competición trasciende los circuitos tradicionales, acercándolo a las leyendas polifacéticas del automovilismo clásico y elevando su estatus de simple campeón a icono global del motor. 

Más allá de la profundidad narrativa del texto, es de justicia destacar el mimo que Libros de Ruta ha puesto en la factura física del volumen; con un cuidado cuadernillo central de fotografías a color que documenta visualmente los hitos desgranados por el autor. Sin embargo, el auténtico tesoro para los aficionados del automovilismo reside en su apéndice final. Este anexo ofrece un aparato estadístico abrumador por su grado de detalle. Abarca la trayectoria completa de Alonso desde sus primeras vueltas en el karting hasta la actualidad, catalogando minuciosamente todos y cada uno de los coches que ha pilotado, enumerando a sus ingenieros de pista y, lo que resulta aún más revelador, ofreciendo una comparativa analítica directa con todos los compañeros de equipo que han compartido garaje con el bicampeón a lo largo de su dilatada carrera.


Con Fernando Alonso. Velocidad y épica, Iván Vicario Martín entrega un trabajo rotundo que culmina analizando su asombroso regreso a la Fórmula 1 y la consecución de unos récords de longevidad inéditos en la disciplina: el perfil de un piloto curtido en todas las batallas imaginables que sigue desafiando a la lógica y al cronómetro.




Andrés CM

6 de julio de 2026

Los sasánidas. El origen de un imperio - Kaveh Farrokh y Javier Sánchez Gracia

Fecha de edición: abril 2.026
Editorial: HRM Ediciones
Páginas: 366
Precio: 25,95 €
Género: Ensayo histórico

Sinopsis: De gran importancia en la Antigüedad Tardía, el Imperio Sasánida – ese gran imperio persa entre Roma y el mundo de la estepa nómada – es casi desconocido y sólo lo vemos como un enemigo de Roma, pero sin profundizar en su organización. En este ensayo se presenta al público español un sucinto análisis sobre la organización política, social, religiosa, económica y militar de ese gran enemigo de Roma. De todos los imperios persas anteriores al Islam (Aqueménidas; Arsácidas y Sasánidas) estos últimos son los menos conocidos, pero el análisis detallado que ofrece este libro nos enseñará que su esencia política guarda más similitudes con Roma de lo que puede pensarse. Desde su fundación en el 224 tras derrocar a unos arsácidas debilitados por las luchas internas y su última guerra contra Roma – aquí analizada al detalle – el imperio sasánida se convirtió en la fuerza dominante en el Próximo Oriente ejerciendo su influencia en lo militar y, especialmente, en el comercio y la diplomacia. Estas externae gentes no eran unos bárbaros incivilizados, sino que construyeron un imperio capaz de medirse en igualdad de condiciones a sus sempiternos enemigos y todo comenzó con su primer Gran Rey, Ardachir I. Gracias a él, a su entramado administrativo y sus descendientes, a lo largo del siglo III Irán vivió una revolución como nunca antes había visto y el imperio quedó fuertemente centralizado y unido en la religión. Esta es la Historia del nacimiento de un Imperio.

OPINIÓN

La historia de la Antigüedad Tardía suele narrarse desde la perspectiva de un Imperio romano que acapara los focos, mientras que sus rivales orientales quedan relegados a un conveniente segundo plano. A menudo, percibimos a la Persia preislámica como una masa de enemigos exóticos que de vez en cuando cruzaban el Éufrates para poner en aprietos a las legiones. Con Los sasánidas. El origen de un imperio (HRM Ediciones, 2026), este espejismo historiográfico queda desmontado gracias a un binomio de autores de absoluta solvencia: Kaveh Farrokh, referente internacional en el pasado militar de Irán, y el historiador Javier Sánchez Gracia, cuya sintonía analítica da forma a una disección rigurosa del que fue el adversario más formidable y sofisticado al que tuvo que enfrentarse Roma.

 

De las tres grandes dinastías persas de la Antigüedad (aqueménidas, arsácidas y sasánidas), esta última suele ser la gran desconocida, despachada a menudo bajo la etiqueta romana de externae gentes (pueblos extranjeros o bárbaros). Sin embargo, los autores demuestran que los sasánidas estaban muy lejos de ser hordas incivilizadas. El gran acierto del ensayo es rescatar a los sasánidas del reduccionismo a través de un recorrido de diez capítulos bien definidos que permiten comprender este imperio como un ente de enorme complejidad.

 

En la primera mitad de la obra, los autores analizan con minuciosidad el declive de la dinastía arsácida (los partos) y el proceso de derrocamiento que encumbró a Ardachir I, mostrando cómo transformó una confederación noble fragmentada en un Estado centralizado y unificado bajo la fe zoroatriana. A partir de ahí, el libro se adentra en el núcleo militar analizando la estructura del Spah (el ejército sasánida) y desgranando cronológicamente los enfrentamientos contra Roma, desde la campaña de Alejandro Severo hasta el ascenso de Shapor I, un análisis que se enriquece notablemente al incluir de forma global la perspectiva de la crisis del siglo III en ambos contendientes. 

Por otra parte, los autores culminan su trabajo con un bloque dedicado íntegramente a la dimensión cultural y civilizatoria, un apartado especialmente notable ya que la historiografía tradicional suele focalizarse casi en exclusiva en el ámbito bélico. Al dedicar su último tramo a la sociedad, la economía, la ciencia, la arquitectura y el arte sasánidas, el ensayo rompe con la visión clásica que tildaba a estas gentes de bárbaros incivilizados. Este análisis demuestra de forma fehaciente que los sasánidas erigieron una civilización tan rica y sofisticada como la romana, capaz de dictar el pulso comercial y diplomático de todo el Próximo Oriente, convirtiendo este cierre en uno de los valores añadidos más potentes del libro.

 

Como es habitual en las publicaciones de HRM Ediciones, la factura física y el aparato crítico del volumen redondean la experiencia de lectura. La obra viene acompañada de una sección de bibliografía amplia y actualizada, idónea para aquellos lectores que deseen profundizar en la materia tras cerrar el libro. Asimismo, el texto se apoya en una cuidada selección de mapas y fotografías que enriquecen sustancialmente el conjunto; estas herramientas gráficas no solo facilitan el seguimiento de las operaciones militares y la compleja geografía del Próximo Oriente, sino que permiten aproximarse visualmente a los vestigios arqueológicos y artísticos de la revolución sasánida.

 

A diferencia de otros imperios persas, la esencia estatal sasánida guardaba más similitudes administrativas y de control centralizado con la propia Roma de lo que la propaganda clásica quiso admitir. No eran nómadas en campaña; eran una superpotencia burocrática y militar. Partiendo de esta premisa, Farrokh y Sánchez Gracia nos ofrecen una radiografía completa de cómo nace, se organiza y florece un Estado destinado a dominar su época. Una lectura imprescindible para cualquier apasionado de la Antigüedad Tardía que desee descubrir que, al otro lado del Éufrates, brillaba un imperio igual de complejo, ambicioso y refinado que el de los romanos.



Andrés CM

3 de julio de 2026

Normandía 1944 - James Holland

Fecha de edición: enero 2.026
Editorial: Ático de los libros - Tempus
Páginas: 928
Precio: 29,95 €
Género: Historia militar
Otros libros reseñados del autor:

Sinopsis: El desembarco de Normandía el 6 de junio de 1944 y los 76 días de durísimos combates en Francia que lo siguieron fueron la campaña que marcó el principio del fin de la Alemania nazi. 

En esta nueva historia del Día D y las batallas en Normandía, James Holland, el principal exponente de la nueva generación de historiadores que están reinterpretando la Segunda Guerra Mundial, nos ofrece una visión global que cuestiona mucho de lo que creemos saber sobre esta campaña. Muchos relatos anteriores han ignorado la escala y complejidad del esfuerzo bélico aliado, así como las limitaciones tácticas, operacionales y estratégicas de las fuerzas alemanas. A partir de archivos y testimonios inéditos que van desde soldados rasos hasta generales, pasando por pilotos de bombarderos, enfermeras o miembros de la Resistencia, Holland nos brinda el relato épico de la campaña que supuso el principio del fin de la guerra en Europa. 

Normandía 1944 es una historia de lucha y superación, un relato del Día D y la campaña en Normandía que integra los niveles operacional, estratégico y táctico en una obra escrita con el magistral estilo que caracteriza a James Holland.


OPINIÓN

La campaña de Normandía es, con toda probabilidad, uno de los episodios bélicos más analizados y representados de la historia contemporánea. Sin embargo, en Normandía 1944 (Ático Tempus, 2026), el historiador James Holland demuestra que aún queda margen para revisar la narrativa establecida. La obra huye de la visión reduccionista que limita el éxito aliado al desembarco del 6 de junio, para ofrecer un análisis exhaustivo de los 77 días de brutales combates que decidieron el destino de la Europa occidental. Para lograrlo, Holland utiliza la experiencia individual como eje vertebrador, contraponiendo los testimonios directos de combatientes rivales en una misma acción, lo que aporta una perspectiva humana y renovada a un relato ampliamente conocido. 

Uno de los pilares del ensayo es la deconstrucción del mito que presenta a un ejército alemán tácticamente perfecto frente a una fuerza aliada que triunfó únicamente por inercia numérica. A través de un minucioso manejo de datos, el autor expone el abrumador músculo fabril de los Aliados como un factor decisivo. Sirva como ejemplo que, solo en 1943, Estados Unidos fabricó unos 26 600 tanques y 85 000 aviones, mientras que la industria británica produjo 49 000 blindados, 28 000 aeroplanos y casi 19 000 cañones; una producción conjunta que superaba todo lo manufacturado por Alemania desde el inicio del conflicto hasta esa fecha.

Este coloso industrial se tradujo en un dominio aéreo incontestable. En las nueve semanas previas a la Operación Overlord, las fuerzas aéreas aliadas —reforzadas por el traslado a Inglaterra de la Novena Fuerza Aérea estadounidense y la Segunda Fuerza Aérea Táctica británica— arrojaron 197 000 toneladas de bombas sobre objetivos estratégicos en Francia. Para calibrar la magnitud de esta cifra, Holland la contrasta con las 18 000 toneladas de proyectiles que la Luftwaffe descargó sobre Londres durante los siete meses del Blitz. Aunque el mando alemán intentó adaptar sus estrategias a esta amenaza constante, la superioridad aérea aliada terminó por asfixiar los movimientos germanos.

Frente a la flexibilidad organizativa aliada, la maquinaria bélica del Tercer Reich se encontraba sumida en una profunda crisis estructural y estratégica. Holland detalla el choque doctrinal que tuvo lugar en el seno del Grupo de Ejércitos B, liderado desde enero de 1944 por el mariscal de campo Erwin Rommel. Convencido de que la invasión debía detenerse en las playas mediante el Muro Atlántico, Rommel exigía tener las divisiones Panzer cerca de la costa, consciente de que la aviación aliada destruiría cualquier columna de blindados que intentara desplazarse desde el interior. 

Por el contrario, el general Geyr von Schweppenburg, responsable de las fuerzas acorazadas y veterano del Frente Oriental, defendía mantener los tanques tierra adentro para lanzar un contraataque concentrado una vez definido el eje de avance aliado. Ante esta disyuntiva, Adolf Hitler impuso el 8 de mayo una solución de compromiso que resultó fatal: asignó tres divisiones a Rommel, dejó cuatro a Geyr y estipuló que ninguna de ellas podía moverse sin su autorización expresa. Esta rigidez táctica eliminó cualquier posibilidad de respuesta rápida o flexibilidad en el mando alemán durante las horas críticas del desembarco. 

Holland acierta al recordar que la campaña de Normandía no comenzó el 6 de junio, reivindicando el papel de la Resistencia francesa, frecuentemente minimizado. Desde 1942, el país vivía un escenario cercano a la guerra civil, con una vasta pero fragmentada red clandestina enfrentada a las fuerzas de ocupación y al aparato represivo de Vichy, que contaba con unos 50 000 gendarmes y 30 000 milicianos fascistas.

A pesar de los recelos aliados ante la influencia comunista en los grupos partisanos, el Comité d'Action en Londres unificó las facciones bajo las Fuerzas Francesas del Interior (FFI). Esta estructura facilitó el envío de armamento y la coordinación de sabotajes que resultaron fundamentales para bloquear las rutas de suministro alemanas y retrasar la llegada de divisiones Panzer enteras al frente. No obstante, el autor no elude el reverso trágico de esta actividad clandestina: las brutales e indiscriminadas represalias nazis sobre la población civil, cuyo exponente más dramático fue la destrucción del pueblo de Oradour-sur-Glane, una localidad ajena a los núcleos de la resistencia que pagó el precio de la paranoia criminal del ocupante. 

El desarrollo de la campaña terrestre en el intrincado laberinto de setos del bocage ha valido numerosas críticas históricas al general Bernard Montgomery, a quien a menudo se acusa de vanidad, exceso de control y falta de agresividad. El autor matiza estas afirmaciones; si bien reconoce los rasgos difíciles del carácter de Montgomery, subraya su pragmatismo para asumir una guerra de desgaste planificada donde el frente británico-canadiense absorbió el grueso de las divisiones de las Waffen-SS de élite. 

Bajo la estrategia de Montgomery, este sector operó como un "yunque" a través de las costosas operaciones Epsom, Goodwood y Bluecoat. Al fijar y desgastar gradualmente el núcleo duro de la resistencia alemana en la zona oriental del frente, las fuerzas anglocanadienses aliviaron la presión sobre el ejército estadounidense, facilitando las condiciones necesarias para que estos últimos lograran la ruptura definitiva del frente en su respectivo sector. 

Sin duda, James Holland demuestra en Normandía 1944 su habilidad para equilibrar el análisis macroeconómico y estratégico con la dimensión táctica y puramente humana del conflicto. El resultado es un ensayo riguroso y dinámico que desmiente mitos asentados, consolidando la obra como una lectura de gran valor para comprender la complejidad de la campaña que definió el destino del frente occidental.



Serie James Holland




Andrés CM