Sinopsis: 19 de noviembre de 1991. Yugoslavia se hunde en la espiral de la guerra de los Balcanes. Un grupo organizado de paramilitares serbios masacran a una familia en el pueblo de Erdut, Croacia. Solo sobrevive un niño pequeño. Veinticinco años después, la abogada Irena Ilić se embarca en la caza de esos monstruos sedientos de sangre.
1 de abril de 2017. Se perpetra un abominable doble crimen contra una mujer y su bebé, cuyos cuerpos, tratados como piezas de una obra de arte, son hallados en Le Havre. Vladimir Radiche, un capitán de Policía sin escrúpulos, está a cargo del caso. Las víctimas fueron torturadas y asesinadas por el Artesano, un ser despiadado y sádico que vende las películas de sus abusos por internet, a través de la red profunda.
Cuando las trayectorias
de la tenaz Irena Ilić y el detestable Vladimir Radiche se cruzan, la
insoportable verdad sale a la luz poco a poco. Atrapados en una vorágine de
violencia, los dos protagonistas se encuentran con la cara más cruel de la
sociedad al internarse en un submundo donde el tráfico de órganos, los crímenes
de lesa humanidad, los asesinatos en serie y el sectarismo religioso y político
campan a sus anchas, y donde los hilos del mal se unen inexorablemente para
tejer la cuerda que atrapa al lector, llevándolo al extremo.
Comenzaré mencionando la advertencia que aparece en la parte posterior del libro que pone sobre aviso al desprevenido lector sobre la gran dureza y violencia que le espera, y el hecho de que está estrictamente reservado para un público adulto. Esta advertencia no debe tomarse a la ligera, aunque ciertamente repele tanto como atrae. Es evidente que no es un libro para todos; las almas sensibles deberían abstenerse. Como quedó demostrado en Los endemoniados, su anterior libro también publicado por Almuzara, sumergirse en las novelas de Köping sin estar familiarizados en los aspectos más oscuros de la novela negra sería como bebernos un litro de vodka sin haberlo probado jamás. El artesano es la oportunidad de una inmersión abyecta en la guerra, las drogas, la prostitución y la violencia, todo sin filtro. Advertidos quedáis.
La trama de "El
artesano" se desarrolla en dos líneas temporales que convergen de manera
implacable. En 1991, durante la guerra de los Balcanes, un grupo de
paramilitares serbios masacra a una familia en el pueblo croata de Erdut,
dejando como único superviviente a un niño pequeño. Veinticinco años después,
Irena Ilić, una abogada decidida, emprende una cruzada para llevar a los responsables
ante la justicia. Paralelamente, en 2017, un doble crimen atroz sacude Le
Havre: una mujer y su bebé son torturados y asesinados, sus cuerpos dispuestos
como una macabra obra de arte. El caso cae en manos de Vladimir Radiche, un
capitán de policía corrupto y sin escrúpulos, quien persigue al responsable: el
Artesano, un asesino sádico que graba sus crímenes y los vende en la deep web.
A medida que las trayectorias de Irena y Vladimir se cruzan, se desvela una red
de conexiones que une el pasado bélico con un presente impregnado de violencia,
tráfico de órganos, crímenes de lesa humanidad y fanatismo.
La estructura de la
novela es ambiciosa, con múltiples subtramas que se entrelazan con precisión
quirúrgica. Köping alterna entre los horrores históricos de la guerra y la
depravación contemporánea, construyendo un relato que no da respiro y que exige
al lector un estómago fuerte y una mente abierta a la incomodidad. El estilo de
Mattias Köping es directo, crudo y desprovisto de adornos. No hay espacio para
metáforas poéticas ni para suavizar los golpes: la violencia se describe con
una precisión casi clínica, y los personajes se mueven en un mundo donde la
moralidad es un lujo que pocos pueden permitirse. Este enfoque no es gratuito;
responde a la intención del autor de confrontar al lector con la realidad del
mal en sus formas más extremas.
Por otra parte, al centrar la trama de la novela en el conflicto yugoslavo, el autor recurre a elementos tan reales como insoportables. Los hechos históricos son analizados escrupulosamente a partir de una profunda investigación documental. Para nosotros los lectores, este conflicto se hace eco de tantos otros que a lo largo de los años han ensangrentado nuestras noticias, afectándonos directa o indirectamente. Sabed que el autor no se ahorra nada; la violación, y éste es sólo un ejemplo, como arma de guerra, es utilizada por ambos bandos y se repite incansablemente en esta novela para recordarnos la brutalidad de la guerra. Asimismo, y en paralelo a este conflicto, el autor explora con agudeza el mundo del narcotráfico y de la prostitución en Francia.
Lo que más me ha gustado de la novela es que el crudo escenario de violencia sirve para pintar un retrato duro de ciertos aspectos de nuestra sociedad, en particular la gestión del narcotráfico, el tráfico de personas y los arreglos políticos, pero también para hablarnos del conflicto serbocroata que condujo a la guerra en los años 90. Personalmente sabía muy poco sobre la historia de Yugoslavia y realmente tuve la sensación de estar aprendiendo los conceptos básicos sobre la guerra que desintegró el país balcánico.
En definitiva, El artesano confirma que Mattias Köping no solo escribe para entretener, sino para perturbar, y lo logra con creces. Nos encontramos ante un thriller oscuro y descarnado que desafía al lector a mirar de frente la oscuridad humana sin pestañear. Una historia que no olvidarás fácilmente, palabra.
Hola, muchas gracias por tu reseña, no suelo leer libros de este tipo, por lo que no creo que me anime.
ResponderEliminarBesos desde Promesas de Amor, nos leemos.
Qué pintaza! He leído también muy poco de Yugoslavia y de esa guerra que tanto daño provocó y que tanto cambió el mapa de la zona. Tomo muy buena nota.
ResponderEliminarBesotes!!!