9 de febrero de 2026

Colina 112 - Adrian Goldsworthy

Fecha de edición: 2.025
Editorial: Edhasa
Páginas: 542
Precio: 26 €
Género: Novela histórica
Otro libro reseñado del autor:

Sinopsis: Se avecina el día D. Sin embargo, para tres jóvenes del Gales del Sur, la guerra apenas ha comenzado. James, que en el colegio era el capitán de críquet, ahora está al mando de una tropa de tanques Sherman. Mark, con tan sólo diecinueve años, debe liderar un pelotón de infantería de batalla. Y Bill, muchacho un tanto solitario, va a tener que sobrevivir como soldado raso en el corazón de la batalla. 

Son todavía casi unos niños, pero eso, en la guerra no importa. Están a punto de participar en uno de los episodios más sangrientos y brutales de toda la campaña de Normandía; en realidad, de toda la guerra: la batalla por la colina 112. 

Y es que ese día, el 6 de junio de 1944, el designio de la Segunda Guerra Mundial, y con ella el curso de la historia moderna, cambia para siempre. De momento, ellos aún no lo saben..., pero quienes sobrevivan a la matanza nunca volverán a ser los mismos.


OPINIÓN

Adrian Goldsworthy es uno de los historiadores más rigurosos de nuestro tiempo y autor de ensayos y biografías de referencia sobre la Antigüedad. De un tiempo a esta parte se ha estado prodigando en la ficción histórica con series como Napoleonic Wars y Vindolandia, protagonizada esta última por el centurión Flavio Ferox, ya con seis títulos. Debido a lo mucho que he disfrutado con algunos de sus libros, me lancé sin dudarlo a leer su nueva novela, publicada en español por Edhasa, Colina 112, su primera incursión en la Segunda Guerra Mundial, que ofrece un análisis convincente de la sangrienta invasión de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial. 

La historia arranca el 6 de junio de 1944. Tras años de soportar la embestida nazi, los Aliados finalmente están listos para iniciar su campaña para invadir la Francia. Pero para liberar Francia y a toda la Europa ocupada, los Aliados primero deben realizar un peligroso desembarco y enfrentarse a toda la fuerza del ejército alemán que los esperan decididas a repelerlos y hacerlos retroceder hasta el mar. En esta vorágine se verán inmersos tres jóvenes soldados, antiguos compañeros de instituto del sur de Gales —James, oficial de tanques; Mark, teniente de infantería; y Bill, soldado raso— viven el Día D desde perspectivas muy distintas.

 

Pero la auténtica prueba comienza después, cuando los titulares ya han pasado y ellos se ven arrastrados hacia una de las batallas más olvidadas y sangrientas de la campaña de Normandía: la lucha por la Colina 112, un modesto promontorio que cambió de manos una docena de veces en apenas unas semanas y costó miles de vidas. Pronto ambos bandos se ven envueltos en una brutal batalla por la supervivencia. En medio de esto, James, Mark y Bill ven su coraje y suerte puestos a prueba como nunca antes al experimentar finalmente los horrores de la guerra y a los aparentemente invencibles alemanes.

 

Goldsworthy no narra la historia de la división, ni del batallón, ni siquiera de la operación donde combatieron los tres protagonistas. Narra la historia de las personas. Y lo hace con una honestidad que corta el aliento. No hay gestos grandilocuentes ni discursos patrióticos. Hay miedo que te hiela la sangre, humor negro que surge porque reír es la única forma de no romperse, camaradería que se forja en el barro y, de pronto, un obús que lo borra todo en un segundo. 

Otro gran logro del libro es su realismo sensorial. El lector huele el humo de los tanques incendiados, siente el peso del barro en las botas, percibe el hedor dulzón de los cuerpos que nadie puede recoger, oye el zumbido lejano de los aviones que quizá sean amigos… o no. Goldsworthy ha leído cientos de diarios, memorias e informes; cada detalle —desde el apodo “Ronson” que los tripulantes daban a sus Sherman hasta el terror paralizante de los setos normandos— está extraído de la experiencia real. Los tres protagonistas me han resultado extraordinarios en su normalidad. James, el capitán responsable; Mark, el oficial joven abrumado por la responsabilidad de enviar hombres a la muerte; Bill, el observador cínico que ve las absurdidades del sistema pero sigue cumpliendo. Ninguno sale indemne. Al cerrar el libro, ninguno es ya el chico que desembarcó. 

La novela supera las 550 páginas, pero nunca se siente larga. Al contrario: avanza con el ritmo implacable de una buena serie, con silencios que pesan más que las explosiones y con momentos de una intensidad devastadora. Hay un capítulo —no diré cuál— que pertenece al puñado de páginas más desgarradoras que he leído en ficción bélica. Los defectos son mínimos y casi anecdóticos: algún nombre secundario se confunde ocasionalmente (como ocurre en la vida real entre tantos Evans, Jones y Williams) y algún detalle técnico menor que solo notaría un especialista. 

En definitiva, Colina 112 es mucho más que una gran novela bélica; es una gran novela a secas. Se trata del libro que Goldsworthy llevaba años queriendo escribir sobre uno de los temas que más le obsesionan: qué hace la guerra con la gente corriente. Y lo ha conseguido con una maestría que deja sin aliento.



Andrés CM

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nuestro blog se alimenta de tus comentarios, gracias por leernos y dejar tu huellita =)