23 de febrero de 2026

El Partenón - Mary Beard

Fecha de edición: noviembre 2.025
Editorial: Crítica
Páginas: 232
Precio: 21,90 €
Género: Ensayo histórico
Otro libro reseñado de la autora: 

Sinopsis: Desde hace más de dos mil años, el Partenón domina la Acrópolis de Atenas como uno de los símbolos universales de la civilización clásica. Pero, ¿qué sabemos realmente de este edificio? ¿Cómo ha llegado a representar ideales tan diversos —democracia, arte, imperio, identidad nacional— a lo largo de los siglos?

En este libro, Mary Beard reconstruye con rigor y agilidad narrativa la historia del templo de Atenea: desde su construcción en el siglo V a.C. hasta sus múltiples transformaciones como iglesia bizantina, mezquita otomana, ruina romántica y epicentro de uno de los debates culturales más encendidos de nuestro tiempo. 

Con la lucidez, el humor y la profundidad que la caracterizan, Beard nos guía por los significados cambiantes del Partenón y sus esculturas, las polémicas sobre los mármoles de Elgin, y las tensiones entre patrimonio, nacionalismo y museo universal. Una mirada reveladora sobre el pasado, el presente y el futuro de un monumento que sigue generando admiración, orgullo, polémica y lágrimas.


OPINIÓN

El Partenón, icónico templo griego erigido en la Acrópolis de Atenas en el siglo V a.C., nos fascina por una combinación de su belleza arquitectónica, su rica historia transformadora y las controversias que ha generado a lo largo de los aproximadamente dos milenios y medio que lo contemplan, convirtiéndolo en un símbolo perdurable de la civilización occidental. Según Mary Beard en su libro El Partenón, publicado por Crítica, esta fascinación no se limita a su origen como templo dedicado a Atenea Partenos, la diosa virgen patrona de Atenas, sino que radica en cómo el edificio ha evolucionado y ha sido reinterpretado a través de los siglos, reflejando nuestras propias obsesiones culturales, políticas e identitarias. La prestigiosa historiadora británica argumenta que el Partenón nos emociona porque representa un nodo de energía mental que condiciona nuestras experiencias emocionales e intelectuales con él. 

El libro se organiza en siete capítulos que siguen una lógica cronológica inteligente, pero siempre con la mirada puesta en el presente. El primero de ellos, titulado «¿Por qué el Partenón puede hacerte llorar?» es una pieza magistral de introducción. Beard reúne anécdotas de Freud (que se sorprendió al verlo en 1904), Virginia Woolf, Byron, Le Corbusier, Winston Churchill, Oscar Wilde y hasta el turista moderno que llora o bosteza. Muestra réplicas (la de Nashville con su Atenea de 13 metros, la Walhalla alemana, la de Edimburgo) y demuestra que el Partenón es tan famoso porque está mutilado. «Si no hubiera sido desmembrado, el Partenón nunca habría sido ni la mitad de famoso».

El segundo capítulo reconstruye, con las escasas fuentes antiguas disponibles (Pausanias y Plutarco), cómo era el templo en el siglo V a. C.: la colosal Atenea criselefantina, los frontones, las metopas y el friso. Beard desmonta con delicadeza el mito del Siglo de Oro de Pericles como una época de armonía: el Partenón se financió con el tributo de los aliados de la Liga de Delos y generó desde el principio acusaciones de corrupción contra Pericles y Fidias. El tercero es, quizá, el más original: «La mezquita más hermosa del mundo». Recupera la vida medieval y otomana del monumento, convertido sucesivamente en iglesia de la Virgen y en mezquita con minarete, descrito por viajeros otomanos como Evliya Çelebi como una maravilla. El Partenón no fue siempre griego clásico; durante siglos fue cristiano y musulmán.

 

Los capítulos siguientes abordan la destrucción parcial de 1687 (cuando los venecianos bombardearon la pólvora almacenada por los otomanos), las restauraciones del siglo XIX y XX, y el proceso por el cual el Partenón que hoy admiramos es, en buena medida, una creación moderna. La autora cuestiona también el relato canónico de la Edad de oro de Atenas. Se hace y nos traslada una serie de preguntas —algunas de difícil respuesta— sobre el monumento, tales como ¿Era realmente un templo? ¿Un tesoro? ¿Un monumento de propaganda imperial? 

Los últimos capítulos se centran en el debate de los mármoles de Elgin y en cómo ve el viajero la Acrópolis en la actualidad, poniendo el foco en la inauguración del nuevo museo diseñado por Bernard Tschumi. Beard adopta respecto a Elgin una posición lúcida y equilibrada; no lo defiende como héroe ni lo condena como ladrón. Muestra que la polémica es tan antigua como los propios mármoles (ya en 1816 se discutía) y que tanto Grecia como Gran Bretaña han usado el asunto con fines políticos. Su conclusión más incómoda, y que ha generado bastante polémica, es que sin el expolio, el Partenón no sería ni la mitad de famoso; la dispersión lo ha mantenido en la agenda cultural mundial durante dos siglos. Dejo al lector que saque sus propias conclusiones. 

En esencia, el Partenón nos cautiva porque no es solo una reliquia estática, sino un monumento vivo que desafía nuestras definiciones de lo "clásico", invitándonos a reflexionar sobre el poder, la belleza y la propiedad cultural a lo largo del tiempo. La obra de Mary Beard nos lo presenta no como una simple guía turística, sino como una invitación a contemplar cómo este templo disperso en espacio y tiempo —con fragmentos en varios museos europeos— redefine nuestros valores y nos conecta con el pasado de manera profunda y a veces conflictiva.



Mary Beard



Susana D.

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