22 de mayo de 2026

Las Guerras de Italia (1494-1504) El amanecer de los Tercios - Alberto Calvo Rúa

Fecha de edición: 2.025
Editorial: Ediciones Tercios Viejos
Páginas: 472
Precio: 27,95 €
Género: Ensayo histórico
Otro libro reseñado del autor: 

Sinopsis: El débil equilibrio europeo de la segunda mitad del siglo XV saltó por los aires cuando Carlos VIII de Francia atravesó los Alpes junto a un gran ejército en el verano de 1494. Sus falsas intenciones de proteger Europa de la amenaza del Imperio Otomano no escondieron sus verdaderos objetivos: conquistar el Reino de Nápoles y someter toda Italia bajo su dominio. Al otro lado de los Pirineos, Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón, los Reyes Católicos, comprendieron que debían tratar de frenar a Francia. Con escasos medios económicos y militares, depositaron toda su confianza en una red de embajadores y diplomáticos que buscaron apoyos sin descanso en Génova, Florencia, Milán, Venecia, Inglaterra, el Sacro Imperio y, por supuesto, la Roma del papa Borgia. El débil Reino de Nápoles, ligado a la Corona de Aragón por la rama italiana de los Trastámara aragoneses, no era rival para la poderosa maquinaria de guerra francesa. Los Reyes Católicos enviaron en su ayuda a un hombre dispuesto a demostrar al mundo que se podía vencer a la gendarmería francesa con infantes ataviados con picas, espadas, ballestas y espingardas: Gonzalo Fernández de Córdoba, el «Gran Capitán». Y todo ello en la apasionante Italia del 1500, tierra del Humanismo, el Renacimiento y el comercio, pero también de las intrigas palaciegas, las traiciones y la guerra. La magnitud de las potencias europeas enfrentadas, la joven Monarquía de España y Francia, y la acechante amenazada de los otomanos, convirtieron las guerras de Italia en el escenario que determinó el futuro de toda Europa


OPINIÓN

El epílogo de la Reconquista en 1492 no supuso una parálisis en la inercia expansiva de la Península Ibérica, sino el rediseño estratégico de una monarquía compuesta que desvió de inmediato su mirada hacia el Mediterráneo. En Las Guerras de Italia (1494-1504). El amanecer de los Tercios, publicado por Ediciones Tercios Viejos, Alberto Calvo Rúa examina minuciosamente los cimientos de la hegemonía hispánica global a través de la contención de las ambiciones galas en suelo itálico. La obra elude con acierto el relato meramente anecdótico para sumergirse en la complejidad de un territorio atomizado donde la diplomacia y el arte de la guerra sufrieron una metamorfosis irreversible.

 

El gran valor diferenciador del texto de Calvo Rúa radica en su densa contextualización política, demostrando que los choques de sables estuvieron precedidos —y condicionados— por un laberinto de cancillerías. A finales del siglo XV, la península itálica constituía un mosaico de estados recelosos (Venecia, Milán, Florencia, los Estados Pontificios y el Reino de Nápoles) cuya estabilidad, sostenida por la frágil Paz de Lodi, saltó por los aires ante las rencillas internas. El autor desglosa con agudeza cómo la inestabilidad propiciada por facciones locales, singularmente las maniobras de Ludovico el Moro, abrió las puertas a las potencias extranjeras.

 

La irrupción en 1494 de Carlos VIII de Francia, respaldado por una artillería que conmocionó al continente, alteró el equilibrio regional y precipitó la respuesta coordinada de la Liga Santa en 1495. Calvo Rúa analiza este juego de contrapesos geopolíticos, detallando cómo la coalición forzó la retirada gala tras el encuentro de Fornovo. Lejos de estabilizar la región, los posteriores intentos de solución pacífica, como el ambiguo Tratado de Granada en 1500 entre los Trastámara y los Valois, solo aplazaron un conflicto estructural que, por su propia naturaleza jurídica y territorial, estaba abocado a resolverse manu militari. 

Es en la resolución de este pulso dinástico donde la obra entrelaza la alta política con la crónica técnico-militar. El escenario italiano sirvió de sepultura para las guerras de condottieros medievales, abriendo paso a la crudeza de la guerra moderna caracterizada por el uso masivo de la pólvora y el choque de imperios ecuménicos. En este bloque, el texto otorga el protagonismo merecido a la figura de Gonzalo Fernández de Córdoba. El Gran Capitán no es presentado como un mito providencial, sino como un riguroso organizador que asimiló las lecciones de los primeros reveses para consolidar una auténtica doctrina institucional.

El análisis de las batallas de Ceriñola y el Garellano es brillante, y sirve precisamente para ilustrar la cristalización de una revolución táctica que llevaba madurando décadas. Este fenómeno se tradujo, por un lado, en la obsolescencia de la caballería pesada tras el colapso de la supremacía de la gendarmería feudal francesa frente a las nuevas dinámicas de hostigamiento; y, por otro, en la primacía definitiva de la infantería a través del desarrollo de cuadros cerrados de picas combinados sistemáticamente con armas de fuego portátiles como la arcabucería. Una profunda transformación doctrinal que, más allá de lo puramente operativo, halló su génesis orgánica en la creación de las coronelías, configuradas aquí como la estructura institucional y embrionaria de lo que posteriormente terminarían siendo los Tercios españoles. 

Más allá del rigor conceptual con el que se abordan los debates latentes y las disoluciones de los viejos equilibrios de poder, la obra destaca por una factura material sobresaliente. Ediciones Tercios Viejos ofrece una edición excelente que no opera como mero ornamento, sino como una herramienta didáctica de primer orden. La inclusión de mapas detallados a color, láminas y dibujos resulta imprescindible para que el lector pueda descifrar tanto las intrincadas maniobras previas en los despachos como la disposición de las tropas en el campo de batalla. 

En última instancia, Las Guerras de Italia (1494-1504) se consolida como un ensayo de gran calado, cuya lectura es obligada para comprender el tránsito hacia la Edad Moderna. Alberto Calvo Rúa equilibra de manera impecable el análisis político y diplomático con el relato de los hechos de armas, entregando una obra madura que demuestra que los cimientos del Imperio español se fraguaron sobre el suelo más fértil, codiciado y complejo del Renacimiento europeo.



Andrés CM

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