Sinopsis: En 1977 Thierry Sabine se perdió con su
moto en el desierto del Teneré. Salió vivo de milagro, la experiencia le marcó
de por vida y se prometió volver al desierto, pero jamás solo.
Dos años después ―quizá por valentía, quizá
por inconsciencia― regresó con un grupo de intrépidos hombres y mujeres que
formaron parte de la primera edición del París-Dakar. El reto de enfrentarse a
lo desconocido en la inmensidad del paisaje africano hizo que el éxito fuera
inmediato. La mayor aventura del siglo XX había comenzado.
Estas páginas reúnen más de cuarenta
historias llenas de emoción y arrojo. Porque los valientes de Sabine tuvieron
que superar dificultades que ni siquiera habían imaginado: sobrevivieron al
hambre, a la sed y al polvo del desierto; a averías y accidentes; a robos,
enfermedades, secuestros… e incluso a un matrimonio concertado. Cuando éramos
pilotos es un homenaje a una época irrepetible, repleto de historias humanas,
épicas, divertidas y agridulces que suponen el testimonio vivo de una pasión
irracional por la aventura en su estado más puro.
OPINIÓN
Desde que era niño se quedaron grabadas en mi retina las imágenes que en enero de cada año llegaban del Paris
Dakar, el más duro y el más famoso rally del mundo. Desde su comienzo y hasta
2008, durante el periodo que duraba la prueba, llevaba a los corredores desde alguna
ciudad de Europa, originariamente desde París, hasta Dakar. El Rally Dakar se
creó como una carrera que desafiaba a los pilotos y vehículos, en donde el
objetivo era llegar a la capital de Senegal, que daba nombre a la competición.
Así fue desde su primera edición en 1979 hasta el final del año 2007, cuando se
tuvo que cancelar la prueba del 2008 debido a una amenaza terrorista en
Mauritania. Durante este fascinante y primigenio periodo fueron muchos los
pilotos españoles que intentaron el reto del Dakar africano, la prueba
considerada por muchos como la última aventura pura del motorsport.
El experimentado
periodista José Antonio Ponseti nos transporta en su nuevo libro Cuando
éramos pilotos (Plaza & Janés, 2025), a la épica y caótica esencia
del rally París-Dakar en sus años dorados. Puedo decir sin temor a
equivocarme que el libro es mucho más que un relato sobre la prueba o una
crónica deportiva; es una ventana abierta a un tiempo que ya no existe, pero
que sigue resonando en la memoria colectiva de todos los amantes del motor.
Quien conoce a Ponseti sabe de su gran carisma como periodista y de su talento
innato para transmitir emociones, esto queda reflejado las más de cuarenta
historias protagonizadas por pilotos españoles que se enfrentaron a esta
legendaria prueba, creada por Thierry Sabine tras su propia odisea en el
desierto del Teneré en 1977.
El autor teje un relato
coral que combina emociones intensas con un tono a veces épico, a veces
divertido y, en ocasiones, profundamente agridulce. A través de las voces de
figuras conocidas como Jordi Arcarons, Salvador Servía o Marc Coma, y de otros
pilotos menos célebres que no siempre llegaron a la meta, el autor dibuja un
mosaico de experiencias extremas: las averías que dejaban a los pilotos varados
en medio de la nada, los encuentros con tribus locales que podían terminar en
ayuda o en un robo, los días sin comida ni agua, y hasta situaciones tan
surrealistas como un secuestro o un matrimonio improvisado en pleno rally. Cada
anécdota refleja el espíritu indomable de quienes se lanzaron a conquistar el
Lago Rosa, el mítico destino final del Dakar africano.
El libro destaca por la
habilidad del autor de capturar la esencia de una competición que iba más allá
del deporte, convirtiéndose en una prueba de supervivencia y
autodescubrimiento. Para quien no lo sepa, cubrió el París-Dakar
durante años para la Cadena SER y Canal +, esto aporta una perspectiva privilegiada
a la obra, con un correcto equilibrio entre el rigor periodístico y la buena
narrativa. De hecho, las más de 500 páginas, lejos de hacerse pesadas, se
convierten en un viaje que despierta el deseo de aventura.
Ponseti no solo describe
las rutas imposibles o las condiciones extremas -como las tormentas de arena
que borraban los caminos o las etapas de más de 800 kilómetros-, sino que
también se detiene en los pequeños detalles que dan vida a sus personajes: el
agotamiento que llevaba a alucinaciones, la camaradería entre competidores que
se ayudaban mutuamente a pesar de la rivalidad, o el sonido de un motor
luchando por no morir en medio de la nada. Este enfoque convierte al libro en
una experiencia sensorial que hace que el lector casi pueda oler el
combustible, sentir el polvo en la garganta y escuchar el rugido de los
vehículos.
Sorprendentemente en una
prueba como el Dakar también hay cabida para los sucesos paranormales. En el
libro se detalla algunos casos asombrosos cómo el de Xavi Riba, quien en una de
las etapas notó cómo uno de los radios de la rueda trasera de su moto se iba
quebrando. Parado y sin saber cómo arreglarlo, de repente llegó otro hombre, de
pelo largo y con su moto propia. Aquel extraño le arregló la moto y Riba le
pidió que le siguiera al campamento para invitarle a cenar. En el trayecto se
dio cuenta de que no estaba. "Se me ha aparecido Jesucristo y me ha
arreglado la moto", dijo el piloto sobre un hombre del que nadie supo
nunca nada. Un caso inexplicable, pero no es el único que encontraremos en la
obra, además de ser un claro ejemplo de que las historias de los pilotos menos
famosos, con sus vivencias crudas y despojadas de glamur, suelen ser las más
sorprendentes.
Cuando éramos pilotos es,
en última instancia, una celebración de la audacia y el espíritu humano. José Antonio Ponseti no solo honra a los pilotos, sino también a una filosofía de vida que
el Dakar africano encarnaba: la de arriesgarlo todo por un sueño, sin garantías
de éxito. Amantes del motor, no lo dejéis escapar.