Agosto baja el telón dejándonos una selección de lo más estimulante, donde la historia en mayúsculas, los thrillers de supervivencia y el esperado regreso de grandes secuelas televisivas han marcado la pauta. En el terreno cinematográfico, el plato fuerte llegó con la lucidez y el rigor de Palestina 36, un impecable drama coral sobre los albores de la Gran Rebelión Árabe. A su lado, La constelación del perro ofreció un notable relato de supervivencia postapocalíptica con sabor a western. En cuanto a las series, la segunda entrega de The Gentlemen volvió a desplegar el virtuosismo frenético de Guy Ritchie para ampliar su particular imperio criminal. El broche de oro lo puso la docuserie Las siete maravillas del mundo antiguo con Bettany Hughes, una traslación audiovisual impecable del libro que ya comentamos en el blog. Nos vemos dentro de treinta días.
Películas
Palestina 36 ★★★★★Annemarie Jacir firma un impresionante drama coral de impecable rigor histórico, centrado en los albores de la Gran Rebelión Árabe de 1936 contra el Mandato británico. La narración contrapone con maestría la angustia de las comunidades rurales frente a la desposesión de sus tierras y la proliferación de los primeros kibutz fortificados, con las tensiones de la élite de Jerusalén, encarnadas en una periodista educada en Oxford que escribe bajo seudónimo masculino. La directora demuestra una madurez expresiva soberbia al integrar metraje de archivo real en el propio tejido de la ficción, aportando un valor documental incalculable sin resentir en ningún momento el dinamismo del relato.
Con una ambientación soberbia y un ritmo envidiable, la película retrata con una crudeza sin tapujos la severidad y el cinismo de la potencia colonial, al tiempo que radiografía las fracturas internas de la sociedad árabe, donde los humildes agricultores sostienen el peso de la resistencia frente a la complacencia de los grandes terratenientes. Al mantener a los colonos tras las vallas y las torres de vigilancia, la cinta concentra sabiamente su energía en las dinámicas humanas y políticas del lado palestino. Una propuesta valiente, absorbente y de una enorme lucidez histórica.
La constelación del perro ★★★✰✰ Ridley Scott vuelve a las salas con un thriller postapocalíptico de corte clásico y regusto a western, apoyado en una factura visual impecable y sumamente eficaz. La historia nos sumerge en las secuelas psicológicas de una pandemia que ha arrasado con la sociedad, explorando la soledad, el duelo y la paranoia constante ante grupos de supervivientes completamente deshumanizados. Entre secuencias de acción cargadas de adrenalina y ciertos pasajes de un surrealismo descarado pero muy bien integrado en la atmósfera, la narración atrapa con soltura manteniendo un clima de constante incertidumbre.
Frente al aislacionismo imperante, la propuesta encumbra a un héroe noble a la vieja usanza empeñado en aferrarse a la empatía, los afectos sencillos y la esperanza en medio del colapso. Aunque incurre en ciertos trazos facilones —como el contraste excesivamente marcado entre la afabilidad juvenil y la desconfianza adulta, o una banda sonora y unos paisajes aéreos que fuerzan demasiado el tono optimista—, la cinta resulta tremendamente entretenida. Una obra tan oscura como emotiva que abraza sus propias extravagancias para ofrecer un notable relato de supervivencia y humanidad.
La momia de Lee Cronin ★★✰✰✰ Tras el buen sabor de boca de Evil Dead Rise, el regreso de Lee Cronin reimaginando el clásico mito hacia el terreno del body horror visceral generaba expectativas altas. El cineasta irlandés acierta al alejarse de la pirotecnia digital y la aventura familiar para plantear una infección biológica táctil y profundamente desagradable. Esta faceta se sostiene gracias a unos efectos prácticos portentosos, un diseño de sonido asfixiante y el trabajo sobresaliente de la joven Natalie Grace, quien aporta una inquietud magnética al relato sin caer en el exceso.
Sin embargo, el resultado final no termina de convencer debido a una acusada dispersión narrativa. Con un metraje que supera injustificadamente las dos horas y diez minutos, la historia se atasca al intentar encajar una arquetípica y predecible investigación policial que frena el impulso dramático y diluye la atmósfera. Lastrada por personajes poco definidos y clichés demasiado trillados, la película acaba reducida a un gran envoltorio técnico y sonoro al servicio de una trama estirada y mediocre, dejando la agridulce sensación de ser una oportunidad perdida.














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