12 de agosto de 2026

¿Qué vimos en julio?

Julio se despide dejando tras de sí una selección de lo más heterogénea, un mes donde la reescritura de los mitos clásicos, el entretenimiento palomitero sin complejos y las distopías subterráneas han compartido el protagonismo en nuestras pantallas. En las salas de cine, el plato fuerte vino de la mano de Christopher Nolan y su particular reinterpretación de La Odisea, un despliegue visual de ambición desmedida que no ha dejado a nadie indiferente. El terreno seriéfilo no se ha quedado atrás y nos ha regalado un abanico de propuestas repleto de intensidad. La tensión política y el fuego regresaron por todo lo alto con La Casa del Dragón, mientras que la primera temporada de Silo se convirtió en una de las sorpresas más absorbentes que hemos descubierto este año gracias a su claustrofóbica atmósfera de misterio. A este potente menú hay que sumar la madurez emocional alcanzada por la tercera entrega de The Chosen. Un cóctel variopinto, repleto de luces y sombras, que desglosamos en detalle a continuación.


Películas  



La Odisea ★★★★✰ Partamos de una base fundamental: estamos ante una experiencia cinematográfica, no en una clase de historia antigua. Quien busque fidelidad absoluta al texto original, hará mejor en acudir a Homero o a los múltiples ensayos que diseccionan la obra. Christopher Nolan ofrece aquí su versión particular del mito, imprimiendo su inconfundible pulso narrativo y su asombrosa capacidad visual para abordar la naturaleza humana, el coste de la guerra y la sombría amenaza de los Pueblos del mar. Sin embargo, en esta reescritura, da la sensación de que los personajes responden a menudo más a la "ley de Nolan" que a la sagrada xenia o ley de Zeus, respetándola o rompiéndola según le conviene al guion para hacer avanzar la historia.

En el apartado interpretativo, el reparto cumple con nota en esta reinterpretación del clásico. Tom Holland convence como Telémaco, Robert Pattinson perfila a un Antínoo maquiavélico, Zendaya funciona como una Atenea que ejerce de conciencia del protagonista y destaca especialmente la fantástica interpretación de John Leguizamo como Eumeo. Junto a la melancólica Calipso de Charlize Theron y la enigmática Circe de Samantha Morton, la película omite inteligentemente ciertas tramas —como la de Nausícaa— para concentrar el núcleo del relato en el anhelo del reencuentro.

En definitiva, la propuesta es un espectáculo audiovisual apabullante que rescata esa hermosa noción que resuena al poema de Kaváfis (Ítaca no como un punto en el mapa, sino como la esperanza de regresar siendo la misma persona). Sin embargo, deja la agridulce sensación de ser una oportunidad perdida: uno no sale del cine con la sensación de haber presenciado la gran obra maestra que prometía.

He-Man y los Masters del universo ★★ El regreso a Eternia apela directamente a la nostalgia de quienes crecieron empuñando la espada del poder en los años ochenta, pero el resultado final es una de cal y otra de arena. Por un lado, la cinta no oculta su vocación de desacomplejado pasatiempo palomitero, ofreciendo un abrumador despliegue visual repleto de criaturas fantásticas y trepidantes batallas digitales. Por otro lado, la balanza se desequilibra debido a un guion empeñado en abusar del humor estilo Marvel. El exceso de bromas condescendientes y un protagonista que por momentos resulta algo cargante evidencian que el lenguaje cinematográfico actual busca contentar casi exclusivamente al público infantil, perdiendo esa magia de los clásicos ochenteros que, aunque nos fascinaban de críos, poseían un tono mucho más adulto.

A pesar de contar con una trama predecible, diálogos de relleno y personajes de poco calado, la aventura logra mantenerse a flote gracias al innegable cariño con el que homenajea su propio legado. Los constantes guiños a la mítica serie animada y a la icónica cinta de Dolph Lundgren son un acierto absoluto para el fan veterano. Además, el conjunto brilla respaldado por una épica banda sonora a base de rock y sintetizadores, y coronado por un Jared Leto que nos regala un Skeletor aterrador y deliciosamente histriónico, muy consciente de su propia naturaleza de villano. En definitiva, un festival de adrenalina que acierta al no tomarse en serio a sí mismo; quizá no sea el gran amo del universo cinematográfico, pero cumple con nota como digno y vistoso entretenimiento veraniego.

We the Hispanos ★★ El nuevo trabajo de José Luis López-Linares busca restaurar el verdadero contexto histórico de la Hispanidad frente al ruido ideológico. Lejos de intentar reescribir el pasado, el documental se enfrenta directamente a la hostilidad y a los prejuicios anglosajones que, durante siglos, han distorsionado el inmenso legado compartido entre España y América. Aunque en su capacidad de sorpresa se sitúe un leve escalón por debajo de las anteriores obras del director sobre esta materia, resultando quizá algo más reiterativa, sigue siendo una cinta muy sólida, elegante y enormemente disfrutable. Su principal logro es sacudir los habituales complejos y despertar un merecido orgullo por una herencia cultural que ha sido sistemáticamente subvalorada.

El mayor tesoro de la película reside en las lúcidas intervenciones de sus especialistas, quienes nos regalan reflexiones tan certeras como que la historia no es de quien la vive, sino de quien la cuenta. Con una narrativa serena que no necesita levantar la voz, el filme demuestra que la identidad hispana no es una reliquia del pasado, sino una fuerza viva que sigue moldeando el presente de los Estados Unidos. Es una propuesta altamente recomendable que, además, respeta y confía plenamente en la inteligencia del espectador, huyendo de esa mala costumbre actual de masticar cada mensaje para, en su lugar, invitarnos a una reflexión genuina.


Series




La Casa del Dragón ★★✰✰ (Temporada 3) En esta ocasión regresamos a Poniente para adentrarnos en la tercera temporada de La Casa del Dragón, una entrega en la que los guionistas intentan pisar el acelerador apostando por un arranque y un cierre verdaderamente espectaculares. El impacto visual es indiscutible gracias a hitos de gran escala como la implacable Batalla del Gaznate en sus primeros compases y la Primera Batalla de Ladera coronando el desenlace, secuencias donde el despliegue técnico y la majestuosidad de las criaturas alcanzan su punto más alto. Sin embargo, el gran problema radica en el tramo intermedio: la narrativa vuelve a tropezar con su propia densidad, diluyéndose en interminables debates de consejo, rencillas familiares y una guerra que por momentos se vuelve excesivamente dialéctica, ralentizando el ritmo general y haciendo que varios episodios se sientan pesados y estirados.

Es innegable que el apartado técnico sigue siendo impecable; los efectos visuales son asombrosos y la majestuosidad de los dragones en pantalla resulta indiscutible. Sin embargo, la serie olvida una lección fundamental: unas criaturas espectaculares no salvan una historia que no logra atrapar al espectador.  Se echa en falta la alquimia perfecta entre épica, intriga palaciega y desarrollo de personajes que consagró al universo de George R. R. Martin en Juego de Tronos. En su lugar, esta tercera entrega confía en que el espectáculo de sus dos grandes clímax compense largas horas de disputas políticas a veces agotadoras, dejando la sensación de una propuesta impresionante en las formas, pero que aún no termina de recuperar la solidez y la fluidez narrativa de antaño.

The Chosen ★★ (Temporada 3) Esta tercera entrega supone un auténtico punto de inflexión para la producción. Retomando la acción en las secuelas directas del Sermón de la Montaña, la trama ahonda con valentía en el desgaste físico y emocional de los discípulos. Fiel al significado de su título, la serie sigue descentrando el foco de la figura del Mesías para poner la lupa sobre las personas que lo rodearon, regalándonos arcos personales de una enorme profundidad, como la dura y conmovedora crisis que atraviesan Simón y Edén.

El guion demuestra una maestría excepcional a la hora de fusionar con absoluto respeto los pasajes evangélicos con añadidos de ficción que enriquecen enormemente el relato. Gracias a este complejo equilibrio, la narrativa transita con total naturalidad entre un humor muy bien medido y un dramatismo punzante, coronando la temporada con momentos visualmente épicos como la alimentación de los 5.000 o el emblemático pasaje de Jesús caminando sobre las aguas. Al final, el mayor triunfo de la serie sigue intacto: lograr humanizar a Cristo retratándolo como alguien cercano, cálido y afable, sin obviar en ningún momento la magnitud de su divinidad.

Silo ★★★✰ (Temporada 1) Si te apasionan las distopías, esta adaptación de la saga de Hugh Howey es una cita obligada. La serie nos sumerge en una gigantesca ciudad vertical subterránea regida por reglas opresivas, donde el conocimiento del pasado está prohibido y la única visión del exterior es una pantalla que muestra un mundo aparentemente inhabitable. Lo que arranca con las sospechas de un jefe de seguridad buscando respuestas se convierte pronto en un tenso thriller de conspiraciones y paranoia sobre la idea del "universo cerrado" —evocando a clásicos como La Nave de Tomás Salvador—, todo apoyado en un soberbio diseño de producción que asfixia a través de sus pasillos metálicos y su imponente escalera de caracol.

Todo este complejo rompecabezas funciona gracias al arrollador carisma de Rebecca Ferguson, secundada con maestría por un reparto donde destaca Tim Robbins. Con un ritmo modélico que dosifica los giros de guion y hace crecer el suspense capítulo a capítulo, la temporada destapa con pulso firme las capas de mentiras que sostienen la comunidad. El broche de oro lo pone un final impecable que responde con valentía al gran interrogante de la historia —¿qué hay realmente ahí fuera?— mientras abre de par en par la puerta a fascinantes y nuevos misterios.


Andrés y Susana

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