15 de abril de 2026

¿Qué vimos en marzo?

El pasado mes fue una auténtica montaña rusa de sensaciones frente a la pantalla, transitando desde la decepción más absoluta hasta el descubrimiento de joyas que ya consideramos imprescindibles. Nuestra trayectoria comenzó tropezando con una actualización fallida del mito de Drácula. La gran sorpresa llegó de la mano de Tetris, transformando un dato histórico en un thriller geopolítico vibrante que diseccionó con maestría el choque entre ideologías. Para equilibrar tanta intensidad, el optimismo radical de Ted Lasso nos sirvió como el refugio perfecto, recordándonos que la bondad y la empatía siguen siendo motores narrativos capaces de conquistarnos. En definitiva, un mes de contrastes donde la calidad, cuando ha aparecido, lo ha hecho para recordarnos por qué amamos las buenas historias.


Películas



Drácula ★★✰ Bajo una estética que intenta emular el dinamismo visual de Luc Besson, esta versión de Drácula se presenta como una obra desorientada y carente de alma que fracasa en su intento de actualizar el mito. La cinta naufraga en una indecisión tonal asfixiante, saltando de lo grotesco a una solemnidad que su flojo guion no puede respaldar, lo que genera momentos que parecen más una parodia accidental —con esos peculiares esbirros de piedra— que una verdadera tragedia gótica. En última instancia, el exceso de metraje y la alarmante falta de profundidad convierten el visionado en una experiencia superficial que se desvanece casi al instante, dejando en el aire la gran incógnita de cómo una propuesta tan vacía y mal calibrada logró superar la fase de guion para llegar a la pantalla.

Tetris ★★★★ Aunque la procedencia soviética del Tetris es un dato conocido, resulta sorprendente descubrir que su origen oculta un thriller geopolítico de tal calibre. La narrativa nos traslada al ocaso de la década de los 80, un momento en el que el bloque comunista se desmoronaba y las reglas del juego eran drásticamente distintas: al haber sido gestado en la URSS, la propiedad intelectual pertenecía al Estado y no a su autor, un detalle legal que desencadena un conflicto fascinante. Se trata de una propuesta absolutamente recomendable, capaz de cautivar tanto a los entusiastas de la informática clásica como a quienes busquen una trama de suspense bien ejecutada. Es, sin duda, una de esas joyas cinematográficas que justifican con creces el tiempo invertido.

'71 ★★★★ Bajo la dirección de Yann Demange, este vibrante ejercicio de supervivencia nos sumerge en el caos de la Belfast de los años setenta a través de la odisea de Gary Hook, un joven soldado británico que queda atrapado en territorio hostil. La película destaca por un ritmo frenético que apenas concede tregua, apoyado en una realización de estilo casi documental donde el uso de la cámara en mano refuerza una atmósfera asfixiante y descarnada, aunque por momentos resulte vertiginosa. Este realismo visual, marcado por una fotografía lúgubre y una banda sonora que huye de los efectismos para subrayar lo siniestro, encuentra su pilar fundamental en la interpretación de Jack O'Connell; el actor carga con el peso narrativo de la cinta mediante una actuación física y conmovedora que sobresale incluso dentro de un sólido reparto secundario. En definitiva, se trata de una propuesta implacable y de una tensión constante que no permite al espectador ni un segundo de descanso.



Series



Pluribus  ★★★ (Temporada 1Vince Gilligan, el aclamado arquitecto de Breaking Bad, se distancia del drama criminal para sumergirse en el género especulativo con Pluribus, una propuesta audaz que vuelve a reunir al creador con el inmenso talento de Rhea Seehorn. La serie revoluciona la narrativa televisiva mediante una premisa tan insólita como fascinante: una ocupación extraterrestre de carácter estrictamente pacífico, donde una conciencia colectiva busca asimilar a la humanidad bajo la promesa de un bienestar absoluto y sin conflictos. Bajo una puesta en escena vanguardista y un ritmo que prioriza la reflexión sobre la acción aparente, la trama se convierte en un profundo tratado filosófico que explora la tensión entre la identidad individual y la utopía colectiva, consolidándose como una experiencia existencialista de visionado obligatorio para quienes busquen algo más que simple entretenimiento.

Ted Lasso ★★★ (Temporada 1) Optimismo como superpoder, este es el leitmotiv de esta gran serie. La premisa parece el chiste de un anuncio: un entrenador de football americano que no tiene ni idea de fútbol es contratado para dirigir a un equipo de la Premier League inglesa con la intención secreta de que fracase. Sin embargo, la serie subvierte el tropo del "pez fuera del agua" gracias a la deliciosa personalidad de Ted. Pero no os equivoquéis, Ted no es tonto, es decididamente bueno. Su optimismo no nace de la ignorancia, sino de una elección consciente de ver lo mejor en los demás. Sencillamente maravillosa.

En busca del futuro ★★★✰ (Docuserie) Si buscas un viaje de nostalgia pura, En busca del futuro no es solo un documental; es prácticamente un doctorado en cine de ciencia ficción de los años 80. Con una duración total que supera las cinco horas, esta obra se posiciona como el testamento definitivo de una década que definió nuestra forma de imaginar el mañana. El documental utiliza una estructura cronológica, año por año, para desgranar los hitos del género. Desde los blockbusters que todos conocemos hasta las joyas ocultas que solo los más expertos recuerdan, como The Last Starfighter o Buckaroo Banzai, dándoles el respeto que merecen. En definitiva, una carta de amor escrita por fans y para fans.


Andrés y Susana

1 comentario:

  1. No he visto ninguna. Me atraía Drácula, pero estoy viendo opiniones parecidas a la tuya y creo que la voy a descartar.
    Besotes!!!

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