El pasado Mayo ha resultado ser un mes de grandes contrastes y, para ser sinceros, de unas cuantas decepciones que nos han dejado un sabor algo agridulce frente a la pantalla. La balanza se ha inclinado peligrosamente hacia las oportunidades perdidas: desde el conservador regreso del universo Star Wars a los cines, hasta el descontrol excesivo de Marty Supreme y el thriller derivativo que ha resultado ser La asistenta. Afortunadamente, no todo han sido chascos. El mes lo ha salvado de forma incontestable el terreno televisivo gracias a la bellísima y magistral adaptación de La casa de los espíritus, que se erige como nuestro gran refugio de ficción de estas últimas semanas. Nos vemos dentro de treinta días, esperando que la pantalla grande remonte el vuelo.
Películas
The Mandalorian and Grogu ★★★✰✰ El regreso de la franquicia galáctica a las salas de cine se salda con un sabor agridulce y una inevitable sensación de oportunidad desaprovechada. Pese al salto a la gran pantalla, la producción peca de un enfoque excesivamente conservador por parte de Dave Filoni, ofreciendo una propuesta que no termina de cuajar ni como la clásica aventura de ciencia ficción de la serie original ni como la buddy movie que presagiaba su propio título. La cinta se despliega visualmente como una inmensa sucesión de secuencias de acción que se alarga durante algo más de dos horas, un despliegue artificial que, lamentablemente, dificulta que el espectador logre sumergirse en la historia. Aunque cumple a duras penas con el condescendiente mantra actual de "entretener y hacer que el tiempo pase rápido", el potente legado previo del personaje merecía un retorno al cine por la puerta grande que fuera mucho más allá del simple pasatiempo. Una verdadera lástima.
La asistenta ★✰✰✰✰ A pesar del escepticismo inicial por no ser devoto de la novela en la que se basa, esta adaptación despertaba curiosidad gracias al sólido reclamo de Paul Feig tras las cámaras y al magnético duelo interpretativo entre Sydney Sweeney y Amanda Seyfried. Para sorpresa de muchos, la cinta arranca con fuerza y logra engatusar al espectador; lo que se perfila como una intriga convencional pronto se transforma en un absorbente juego de sospechas donde nadie es de fiar y la protagonista se mueve en una interesante escala de grises. Sin embargo, este prometedor arranque termina desmoronándose narrativamente: el giro central resulta del todo previsible y ciertos recursos —como el flashback sobre el pasado de Nina— se sienten como un calco descarado de fórmulas ya explotadas en Perdida de Gillian Flynn. Con todo, su mayor problema no es su falta de originalidad, sino el poso que deja. Al poblar la trama exclusivamente de personajes desequilibrados y carentes de cualquier filtro ético, la película deviene en una experiencia incómoda y profundamente desagradable.
Marty Supreme ★★★✰✰ Inspirada libremente en el jugador de tenis de mesa Marty Reisman, esta cinta se aleja del biopic clásico para abrazar la ficción pura con resultados cuestionables. El director Josh Safdie intenta replicar la fórmula espídica de Diamantes en bruto, pero aquí el ritmo se le va de las manos en un metraje excesivo al que le sobran 45 minutos y que termina generando hastío. A esto se suma un Timothée Chalamet pasadísimo de frenada que confunde la intensidad con el puro nerviosismo, evocando los papeles más histriónicos de Tom Cruise. Solo la sorprendente contención de Gwyneth Paltrow aporta un oasis de sensatez a un guion que desparrama sin control. Una propuesta fallida a la que le faltó mucha finura.














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